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Miles de personas han entrado a Ceuta a nado desde Marruecos por el espigón del Tarajal. Entre ellas jóvenes, familias y niños en brazos de sus madres. Muchos con flotadores. En los últimos diez días ya habían entrado unos 2.000 migrantes en la ciudad autónoma. Una tragedia humanitaria que deja, solo en lo que va de jueves, nueve muertos.

Difícil calcular cuántos migrantes han entrado. Aseguran que alrededor del Centro de Estancia Temporal hay campamentos improvisados en los que hay más personas alojadas que en su interior. Las ONG piden espacios para una acogida digna.

El Gobierno de Ceuta relaciona la situación con la sentencia del Supremo contra las devoluciones en caliente de quienes intentan llegar por le mar. Las imágenes de hoy recuerdan a estas otras de 2021... entonces 5.000 migrantes llegaron a entrar en un solo día.

Foto: AP

Jupol, sindicato de la Policía Nacional advierte que la situación en Ceuta es límite ante la llegada masiva de personas: "Están desbordados, los compañeros no pueden casi ni garantizar su integridad". Ibón Domíguez, portavoz del sindicato, quita importancia a la decisión del Supremo sobre las devoluciones en caliente y pone el foco en Marruecos a quien acusa de "probar a las autoridades españolas" y "levantar la mano" permitiendo la llegada de personas con el riesgo que la travesía supone: "A Marruecos no le importa la vida de esas personas".

Domínguez hace un llamamiento a la "calma" de los ceutís y pide pacienda para que los agentes devuelvan la situación a la normalidad. Aun así, reconoce que faltan medios:"Lo de hoy ha superado todas las expectativas". Explica que cuando llegan tantas personas y los agentes están en inferioridad numérica lo único que pueden hacer "es dejarlos pasar". Celebra que Europa se implique con la llegada del Frontex: "Toda ayuda es bienvenida, si sirve para que Europa se de cuenta del problema y se implica, bienvenido sea". Y propone al Gobierno cambiar la Ley de Estranjería para garantizar la devolución de todos el mundo "sin importar" como lleguen.

La generación Z marroquí salió a la calle hace casi un año para pedir mejoras en sanidad y en educación. Protestas juveniles inéditas en el país en décadas, pacificas la mayoría, que se saldaron con miles de detenidos. Según Hakim Sikouk, presidente de la Asociación marroquí de Derechos Humanos, son detenciones arbitrarias, y se les obligó a firmar confesiones por hechos que no habían cometido. Los que se negaron, afirma, sufrieron violencia.

Calculan que, doce meses después de las protestas, hay entre 800 y 1.000 jóvenes, muchos menores, a la espera de juico. Según las cifras oficiales, hay más de 650 encarcelados en prisiones de todo el país, algunos con condenas de hasta 15 años de cárcel.

Fotografía:

Ramsés Mohamed Azumik es educador social y miembro de la Asociación Elín, en Ceuta. Explica en el informativo Mediodía en RNE que desde hace unos días se está experimentando un repunte de personas que llegan a la ciudad, especialmente de jóvenes marroquíes. Cuenta que aprovechan el verano y la buena climatología para intentar el paso a nado desde las costas de Marruecos: "Las llegadas se han duplicado, triplicado. Cerca de 2.000 personas en las últimas dos semanas han accedido a Ceuta". El educador social denuncia que se muestra una imagen de una ciudad con recursos de acogida "completamente saturados e incapacidad de respuesta material y humana", lo cual incapacita ofrecer una atención íntegra y digna a las personas que llegan.

Ramsés Mohamed Azumik denuncia la "falta de respuesta sistemática", tanto del Gobierno central como local, e insta a ambas instituciones a que dialoguen y a establecer un protocolo de actuación para dar respuesta a situaciones como estas, que se dan todos los años en el mismo periodo estival. "Se tratan de personas. Son jóvenes que no tiene las oportunidades y recursos para desarrollar una vida digna. Encuentran en el paso a España la posibilidad de realizar sus sueños. Las imágenes son resultado de la falta de coordinación pero es importante que en lugar de generar miedo, se intente tratar la situación con seriedad y tratando de buscar soluciones que dignifiquen a las personas migrantes. No es una situación puntual. Es estructural". Puedes escuchar la entrevista completa en RNE Audio.

Guillermina Mekuy vive entre dos mundos: La Guinea Ecuatorial en la que nació y la España en la que reside: África y Europa. Nunca ha renunciado a su origen. Llegó a ser ministra de Turismo y Cultura en su país, pero conoce también de primera mano las dificultades de trasmitir en Occidente una imagen completa de nuestro continente vecino. Por eso, escribe. Ha presentado su cuarto libro ya: Las cicatrices imborrables del colonialismo en África, editado por Espasa y planteado como una larga carta de amor y esperanza a su hijo.

Las entradas irregulares a nado en Melilla han aumentado ligeramente en la última semana, según confirman fuentes de la Guardia Civil a Radio Nacional, aunque insisten en que la situación no es alarmante y aseguran que ya están adaptando sus protocolos. Un repunte que se produce dos semanas después de que el Tribunal Supremo prohibiese las devoluciones en caliente de quienes acceden por mar a Melilla y Ceuta. Mientras, el Sindicato Unificado de Policía reclama más efectivos, al advertir una carga de trabajo mayor aunque la Delegación del Gobierno sostiene que la situación no ha cambiado demasiado y garantiza que habrá refuerzos si son necesarios.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se encuentra ya de visita oficial en Argelia, adonde ha viajado procedente desde Nueva York tras asistir a la final del Mundial de Fútbol que ganó España. Sánchez busca en este país africano cerrar la crisis por el giro de su Ejecutivo sobre el Sáhara y garantizarse el suministro de gas ante el bloqueo del estrecho de Ormuz.

Horas antes de que comience la final del Mundial, en Melilla una de las imágenes que deja la jornada es la de centenares de personas que esperan para cruzar a Marruecos en plena Operación Paso del Estrecho. En la zona de embolsamiento hay viajeros que aseguran llevar esperando desde primera hora de la mañana para pasar la frontera. Muchos viajan para reunirse con sus familias y aprovecharán para seguir el partido ya en el país vecino.

Mientras, quienes se quedan en Melilla también se preparan para vivir la final. La Ciudad ha instalado varias pantallas gigantes para seguir el encuentro. Una de ellas está en la Plaza de las Culturas, uno de los principales puntos de encuentro, donde unas 3.000 personas siguieron la semifinal. Para esta noche se espera una asistencia igual o incluso mayor. Para garantizar la seguridad se ha preparado un dispositivo formado por 80 agentes de Policía Local y Nacional, efectivos de Protección Civil y servicio de Ambulancia. FOTO: EFE

La Operación Paso del Estrecho (OPE) ha activado hoy miércoles su fase de retorno, es decir, que la presión de viajeros se comenzará a vivir también en el puerto. Para que su espera sea adecuada, la Autoridad Portuaria ha habilitado una gran carpa dentro de las instalaciones.

Manuel Ángel Quevedo, presidente de la entidad, ha explicado que este espacio permitirá embolsar con seguridad unos 120 vehículos. Cuenta, además, con baños, fuentes de agua y papeleras. Para asumir este volumen de pasajeros, las navieras han aumentado el número de rotaciones. Todo ello está haciendo que las cifras de viajeros este año sean superiores a las de 2025.

Para el presidente de la Autoridad Portuaria, la OPE, "lejos de ser un estorbo, es una oportunidad". Y confía en que las colas en la frontera sean lo más cortas posible para evitar que los pasajeros puedan perder el barco de vuelta. FOTO: EFE