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Ganaron el Óscar el año pasado con A la sombra del ciprés, un corto minimalista sin diálogos, palabras que los iraníes Hossein Molayemi y Shirin Sohani no escatiman en su faceta de activistas. "No podíamos quedarnos callados", nos cuentan desde Los Ángeles. Enumeran los miles de muertos, amputados y detenidos, muchos condenados a muerte, que han dejado las últimas protestas. Ante la falta de respuesta, piden la ayuda de Estados Unidos. Para liderar la transición, confían en Reza Pahlavi, el hijo exiliado del último sha. Un camino en el creen que no hay que negociar con el régimen. Su misión, insiten es alzar la voz por todos los que están silenciados en Irán.

Foto: TVE

Detrás de las imágenes que marcaron una época —aquel histórico apretón de manos entre Washington y Teherán y la firma del acuerdo nuclear de 2015— se encuentra la figura de Robert Malley. El que fuera uno de los principales negociadores de aquel pacto analiza este martes, desde su actual residencia en la Universidad de Yale, las luces y sombras de una diplomacia que parece haberse quedado en pausa. Malley recuerda con nitidez la prioridad absoluta de la administración Obama: frenar el programa nuclear iraní durante el mayor tiempo posible. Las expectativas iniciales y la realidad de la mesa de negociación obligaron a un complejo ejercicio de equilibrio. Además, el exasesor de Obama cree que habrá choque militar. [Foto: EFE/ Yuval Molina Obedman]

Esta semana Steve Witkoff y Jared Kurshner tienen la agenda completa: ayer se reunieron con funcionarios rusos, ucranianos e iraníes en Ginebra y mañana, ya en Washington, asistirán a una reunión de la Junta de Paz para Gaza. Su currículum diplomático tiene una línea principal: la confianza del presidente Donald Trump. Witkoff, promotor inmobiliario, es amigo del presidente y Kushner es familia: es el marido de su hija Ivanka.

Comenzaron a rellenar el apartado de la experiencia en su historial con el alto el fuego en Gaza del pasado octubre. Un logro económico para ellos que tienen intereses multimillonarios en la región, pero un acuerdo político frágil y estancado. La Junta de Paz pretende avanzar en la transición política y en la reconstrucción de Gaza vista como un negocio, sector que sí dominan.

A pesar de las prisas de Trump por seguir pacificando el mundo, sus mediadores no han conseguido cerrar más tratos. Prometió acabar con la guerra de Ucrania en 24 horas, pero la próxima semana llegará a su cuarto año. Witkoff y Kushner se han dado de bruces con las líneas rojas de Putin y Zelensky. Y en el último frente abierto, el de Irán, parece estar más cerca un ataque de Estados Unidos que un acuerdo pacífico. Pero Trump confía en ellos para lograr uno de sus objetivos: el Nobel de la Paz. Lograrlo le pondría, por fin, al mismo nivel que al expresidente Obama.

Imagen: EFE/EPA/ALEXANDER KAZAKOV/SPUTNIK/KREMLIN POOL.

En 2017, cuando Trump llegó por primera vez a la Casa Blanca, rompió el acuerdo nuclear con Irán que había negociado Obama. E impuso sanciones económicas para asfixiar al régimen de los ayatolás. Ordenó matar al general iraní más poderoso y el mundo temió una guerra. Cuando volvió al poder en 2025 intentó negociar un nuevo acuerdo con Irán. El conservador Eliot Abrams, diplomático que asesoró a Trump en su primer mandato, asegura que Trump quiere pasar a la historia con la caída de la República Islámica.

Foto: Majid Asgaripour/WANA (West Asia News Agency) via REUTERS

El presidente de EE.UU., Donald Trump, le ha reiterado al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que mantiene su apuesta por negociar con Irán antes de tomar otras medidas. Netanyahu y Trump se han reunido este miércoles a puerta cerrada en la Casa Blanca, en un intento del israelí para influir en las negociaciones EE.UU.-Irán que tienen lugar en Omán. El Gobierno israelí quiere que las negociaciones no se restrinjan al programa nuclear iraní, sino que se obligue también a Irán a limitar su arsenal de misiles y a que cese su apoyo a los grupos enemigos de Israel en la región, como Hamás en Palestina y Hizbulá en Líbano.

Foto: REMITIDA / HANDOUT por OFICINA DEL PRIMER MINISTRO DE ISRAEL

Decenas de miles de personas han participado en la mañana de este miércoles en las trece marchas convocadas en distintos puntos de Teherán y que han confluido, como cada 11 de febrero, en la emblemática Plaza de la Libertad. Allí han conmemorado el aniversario de la Revolución Islámica, de la que en 2026 se cumplen 47 años. Las celebraciones se producen tras la represión de las protestas ciudadanas y cuando EE.UU. amenaza con un ataque si no hay un acuerdo sobre el programa nuclear.

Foto: Wanna News Agency

Las conversaciones entre EE.UU e Irán sobre el programa nuclear iraní de este viernes en Omán han tenido un buen comienzo, según ha informado el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, tras finalizar los contactos. Y ha dicho que pueden continuar bien, aunque eso, ha remarcado, depende de la otra parte y también de las decisiones que se tomen en Teherán.

No ha habido contactos personales entre las partes y se ha utilizado un mediador, el ministro de exteriores de Omán, para escuchar y transmitir las demandas de cada país. Conversaciones que han servido para clarificar las posiciones de ambos países, según ha comentado en las redes el mediador omaní.

Foto: Getty Images.

En Israel también siguen muy pendientes de Irán, su enemigo en la región, y la amenaza de un ataque estadounidense. Teherán insiste en que si Trump da la orden de ataque, habrá una guerra regional. Y en esa tensa espera, la población iraní resiste como puede la grave crisis económica que azota al país, y que se nota incluso en los barrios más pudientes del norte de la capital. El equipo de RTVE se desplaza hacia las montañas de las afueras de Teherán, donde las telecabinas de transporte, importadas de Francia en los años 70 del pasado siglo, siguen funcionando a pesar de las sanciones. Allí, algunos residentes afirman sentirse como prisioneros en su propio país. "Estar aquí es una forma de sentirnos libres", dicen los visitantes. En las afueras de Teherán esperan que todo pase desde un punto privilegiado donde es más fácil olvidar.

Foto: Getty Images

En Teherán, un equipo de RTVE ha estado con los diseñadores de la propaganda del régimen. Las fachadas de Teherán hablan, cuentan historias sobre el pasado glorioso del imperio persa y sobre el presente convulso de Irán. Carteles gigantes le dicen al ciudadano que forma parte de algo mucho más grande que él. Los diseños nunca llevan firma y se gestan en un pequeño estudio. TVE ha obtenido permiso para grabarlo a cambio de que no se reconozca ni el lugar ni a los artistas.

Foto: Majid Asgaripour/WANA