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El portaaviones Gerald Ford, el más avanzado de la Armada estadounidense, llegará a Israel cuando expire el plazo de "10 o 15 días" que Trump dio a Irán para plegarse a sus condiciones. Pero, de momento, sigue abierta la vía diplomática para tratar de frenar el conflicto. Representantes de Estados Unidos han escuchado este jueves en Ginebra las propuestas de Teherán, que sigue resistiéndose a cualquier diálogo sobre su programa de misiles balísticos, aunque sí se muestra más flexible en lo concerniente a su programa nuclear. Las partes han afirmado que se han producido avances, pero que también quedan cuestiones pendientes por resolver. De momento, se han emplazado a una nueva cita la semana próxima en Viena.

Foto: EFE.

Maryam Harandi es activista iraní y directora de cine. Reside en España y recientemente ha presentado el documental La Palmera: "Para mí La Palmera es una invitación a mirar el dolor ajeno. Es no mirar hacia lo más exótico sino también a la vida humana, incluso a la vida de un árbol. Cuando nos miramos hacia el dolor me pregunto cuánto vale hoy la vida de una persona", explica en Mediodía RNE, desde los estudios de RNE en Gijón.

"Cuando hablamos de guerra no podemos hablar solo de Estados Unidos. Muchas veces se nos olvida el tipo de regímenes están el poder en países como Irán, Yemen o Siria [...] Son gobiernos profundamente sangrientos y todos persiguen lo mismo, que es el poder", afirma Harandi. "Mientras ellos discuten sobre poder nuclear, los pueblos llevamos manifestándonos durante décadas por la igualdad, libertad de expresión, por la democracia, termina con el apartheid de género y por vivir sin miedo. Nuestros mundos son completamente distintos al de quienes toman las decisiones", añade la cineasta.

Harandi denuncia que en Irán hay filas de manifestantes que están esperando sus ejecuciones e incluso sus familias están amenazadas: "La gente está esperando ayuda internacional. Llevamos medio siglo saliendo a protestar [...] Aquí estamos hablando de resistencia. Para mí ahora mismo la esperanza que hay la quiero enfocar hacia el pueblo. Estamos viendo otra vez protestas en las universidades, que en los entierros de los asesinados la gente está protestando. Para mí eso es la esperanza porque el miedo no ha podido con ellos". Entrevista completa en RNE Audio.

Mientras negocian, Estados Unidos presiona con su mayor despliegue militar en Oriente Próximo desde la invasión de Irak, en 2003. En este mapa se ve la movilización de aeronaves y barcos en puntos estratégicos de la región.

Buques de guerra como portaaviones —el Abraham Lincoln ya está en el mar Arábigo— y su joya de la corona, el Gerald Ford, van en camino. Ya están listos los aviones cisterna, esenciales para atacar. Aviones de combate, incluidos los modernos cazas F-35, difícilmente detectables y capaces de atacar objetivos protegidos. Sobre todo por aire, la superioridad militar de Washington es clara: las aeronaves del régimen iraní son todas anteriores al año 79, aunque Irán cuenta con un arsenal de drones.

Los ayatolás difunden ejercicios navales en el Golfo de Omán junto a aliados como Rusia y durante las maniobras de la Guardia Revolucionaria, han cortado parcialmente el estrecho de Ormuz, por aquí pasa 20% del petróleo que se transporta por mar en el mundo.

Públicamente, Jameneí no cede, aunque está más cuestionado que nunca internamente, tras la masacre de manifestantes en enero. Y Trump le ha dado un ultimátum: tiene 10 o 15 días máximo para llegar a un acuerdo sobre su programa nuclear. Estados Unidos ha reforzado los sistemas antimisiles en sus bases cercanas para, en caso de atacar a Irán, protegerse de las represalias.

Foto: U.S. Navy/Mass Communication Specialist Seaman Daniel Kimmelman

Ganaron el Óscar el año pasado con A la sombra del ciprés, un corto minimalista sin diálogos, palabras que los iraníes Hossein Molayemi y Shirin Sohani no escatiman en su faceta de activistas. "No podíamos quedarnos callados", nos cuentan desde Los Ángeles. Enumeran los miles de muertos, amputados y detenidos, muchos condenados a muerte, que han dejado las últimas protestas. Ante la falta de respuesta, piden la ayuda de Estados Unidos. Para liderar la transición, confían en Reza Pahlavi, el hijo exiliado del último sha. Un camino en el creen que no hay que negociar con el régimen. Su misión, insiten es alzar la voz por todos los que están silenciados en Irán.

Foto: TVE

Detrás de las imágenes que marcaron una época —aquel histórico apretón de manos entre Washington y Teherán y la firma del acuerdo nuclear de 2015— se encuentra la figura de Robert Malley. El que fuera uno de los principales negociadores de aquel pacto analiza este martes, desde su actual residencia en la Universidad de Yale, las luces y sombras de una diplomacia que parece haberse quedado en pausa. Malley recuerda con nitidez la prioridad absoluta de la administración Obama: frenar el programa nuclear iraní durante el mayor tiempo posible. Las expectativas iniciales y la realidad de la mesa de negociación obligaron a un complejo ejercicio de equilibrio. Además, el exasesor de Obama cree que habrá choque militar. [Foto: EFE/ Yuval Molina Obedman]

Esta semana Steve Witkoff y Jared Kurshner tienen la agenda completa: ayer se reunieron con funcionarios rusos, ucranianos e iraníes en Ginebra y mañana, ya en Washington, asistirán a una reunión de la Junta de Paz para Gaza. Su currículum diplomático tiene una línea principal: la confianza del presidente Donald Trump. Witkoff, promotor inmobiliario, es amigo del presidente y Kushner es familia: es el marido de su hija Ivanka.

Comenzaron a rellenar el apartado de la experiencia en su historial con el alto el fuego en Gaza del pasado octubre. Un logro económico para ellos que tienen intereses multimillonarios en la región, pero un acuerdo político frágil y estancado. La Junta de Paz pretende avanzar en la transición política y en la reconstrucción de Gaza vista como un negocio, sector que sí dominan.

A pesar de las prisas de Trump por seguir pacificando el mundo, sus mediadores no han conseguido cerrar más tratos. Prometió acabar con la guerra de Ucrania en 24 horas, pero la próxima semana llegará a su cuarto año. Witkoff y Kushner se han dado de bruces con las líneas rojas de Putin y Zelensky. Y en el último frente abierto, el de Irán, parece estar más cerca un ataque de Estados Unidos que un acuerdo pacífico. Pero Trump confía en ellos para lograr uno de sus objetivos: el Nobel de la Paz. Lograrlo le pondría, por fin, al mismo nivel que al expresidente Obama.

Imagen: EFE/EPA/ALEXANDER KAZAKOV/SPUTNIK/KREMLIN POOL.

En 2017, cuando Trump llegó por primera vez a la Casa Blanca, rompió el acuerdo nuclear con Irán que había negociado Obama. E impuso sanciones económicas para asfixiar al régimen de los ayatolás. Ordenó matar al general iraní más poderoso y el mundo temió una guerra. Cuando volvió al poder en 2025 intentó negociar un nuevo acuerdo con Irán. El conservador Eliot Abrams, diplomático que asesoró a Trump en su primer mandato, asegura que Trump quiere pasar a la historia con la caída de la República Islámica.

Foto: Majid Asgaripour/WANA (West Asia News Agency) via REUTERS

El presidente de EE.UU., Donald Trump, le ha reiterado al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que mantiene su apuesta por negociar con Irán antes de tomar otras medidas. Netanyahu y Trump se han reunido este miércoles a puerta cerrada en la Casa Blanca, en un intento del israelí para influir en las negociaciones EE.UU.-Irán que tienen lugar en Omán. El Gobierno israelí quiere que las negociaciones no se restrinjan al programa nuclear iraní, sino que se obligue también a Irán a limitar su arsenal de misiles y a que cese su apoyo a los grupos enemigos de Israel en la región, como Hamás en Palestina y Hizbulá en Líbano.

Foto: REMITIDA / HANDOUT por OFICINA DEL PRIMER MINISTRO DE ISRAEL