La vivienda, entre las preocupaciones de los jóvenes ante las 'midterms': "Me sorprendería ser propietario algún día"
- Los precios han subido más que los salarios y comprar una casa se antoja casi imposible
- Muchos consideran que la vieja política no responde a sus inquietudes

Apartamentos residenciales en Nueva YorkSpencer Platt/Getty Images
"Ni siquiera puedo imaginarme comprándome una casa. No lo veo como una opción posible en un futuro cercano. Y no creo que eso sea algo bueno". Blake tiene 20 años y de pequeño siempre imaginó que podría tener su propia vivienda, como hicieron sus padres y sus abuelos. "Todos ellos tienen o han tenido una casa desde que tenían unos 23 años. Se han casado, tienen propiedades. Para mí, simplemente no es algo ni viable ni sostenible", lamenta este joven, que estudia Filosofía en la Universidad de Nueva York (NYU) gracias a una beca.
Al igual que en otros países, en Estados Unidos el acceso a la vivienda se ha vuelto cada vez más complicado para los jóvenes. Desde 2019, los precios han aumentado mucho más rápido que los ingresos de este grupo de población, y la situación es aún más difícil en las grandes ciudades. Como Blake, que vive en Nueva York pero es de Pensilvania, el 89% de los adultos menores de 40 años cree que hoy en día es mucho más difícil comprar una vivienda de que lo que fue para la generación de sus padres, según datos del Pew Research Center.
Jóvenes en Washington Square Park, Nueva YorkRTVE Noticias
"Es verdad. Yo soy afortunada de tener a mi familia y, en el aspecto económico, también lo soy, pero incluso para mí... es algo en lo que pienso y que me preocupa especialmente. Me gustaría quedarme en Nueva York después de la universidad, pero esta ciudad es muy cara y no sé si podré permitírmelo", dice Evelyn, otra joven en su primer año de estudios en la NYU. "Cuando no puedes perseguir tus sueños, afecta mucho a las personas en general y a la comunidad en su conjunto", continúa esta joven, que, aunque ella piensa en positivo, entiende el pesimismo de los jóvenes respecto a la política.
Keiran es de Long Island, en el sureste del estado de Nueva York, aunque estudia ciencias políticas en la Gran Manzana. Cuando piensa en estas elecciones, el aumento del coste de vida está entre sus principales preocupaciones. "Es un gran problema para Long Island. Vivir allí es carísimo. Es como la ciudad de Nueva York o incluso peor. Y a muchos políticos de allí les encanta decir que están reduciendo el coste de la vida, que están bajando el precio de comprar una casa, pero no es así". Y añade: "Y a todos les encanta Trump y yo no quiero votar a un político al que le guste Trump. No me gusta Trump", sostiene.
Precio medio de la vivienda e ingreso medio de los hogares de menores de 40 añosPew Research Center
Políticos alejados de sus intereses
Tanto Blake como Keiran están al día con la política de su país y aseguran que votarán a los demócratas en las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, pero echan en falta que los políticos estadounidenses sean "menos individualistas" y se centren más en las personas. "En Pensilvania está de actualidad el tema del aborto y yo tengo muy claro que estoy a favor del derecho a decidir. Quiero que se respeten esos derechos y, si la Cámara de Representantes es mayoritariamente republicana, probablemente los quitarán", comenta Blake.
"Muchas de mis preocupaciones tienen que ver simplemente con los derechos humanos o la libertad y creo que, en gran medida, muchos políticos en este momento están más centrados en sí mismos y en su propio dinero que en invertir en el sistema de bienestar social", comenta Evelyn, que cree que es importante "elegir a representantes que se preocupen por las personas a las que tienen a su cargo".
"Creo que me cuesta un poco identificarme con una sola persona, más bien me decanto por lo mejor que puedo encontrar", explica Rachel, cuya principal preocupación es el medioambiente y lamenta que sea algo a lo que no se le dedica "mucha atención". "Vivimos en este planeta, ocupamos gran parte de su espacio y destinamos energía a otras muchas cosas cuando podríamos reducir emisiones, por ejemplo", dice. A esta joven de 19 años que estudia Ciencias Políticas también le preocupa que "hay gente que apenas puede permitirse vivir, pero que paga cantidades de dinero extremadamente desorbitadas".
Sobre la vivienda, Rachel sabe que es un problema para muchos jóvenes, aunque celebra que ella tiene una situación económica estable "gracias" a sus padres. "Sobre todo en Nueva York es muy duro sobre todo para los neoyorquinos de toda la vida. Hay mucha gente, incluyéndome a mí, que está desplazando a los neoyorquinos", argumenta esta joven natural de Filadelfia, en Pensilvania. "Creo que hay que tomar conciencia del impacto que uno tiene en los demás." En estas elecciones, votará a los demócratas.
"Me sorprendería poder llegar a ser propietario de una vivienda algún día, sinceramente, al menos en Estados Unidos. Cada vez parece más improbable", sostiene Noga, también de 19 años. "No ayuda que sea músico; mis opciones van a ser un poco limitadas", comenta sobre su carrera profesional este joven de Minesota. "Nuestro gobierno funciona para maximizar el capital y, por lo tanto, no queda capital para el resto de nosotros", se queja.
Entre sus principales preocupaciones también está el medioambiente y le gustaría que se ejerciera mayor presión sobre las empresas en este asunto, pero Noga lamenta no haber encontrado aún ningún político que le convenza del todo. "Nos estamos acercando rápidamente a un punto crítico y Estados Unidos es el mayor contaminador del mundo", denuncia. Algunos políticos, dice, están intentando trabajar en esta dirección, pero "el sistema es lento". Aunque tampoco está del todo contento, en estos comicios también votará demócrata.
El coste de vida, en alza
"El coste de la vida no es proporcional al aumento de los ingresos, basta con fijarse en los datos", argumenta Hanna, una joven de 25 años procedente de Virginia. "No creo que nadie pueda permitirse comprar una casa en los próximos 20 o 30 años debido a la inflación y a la enorme diferencia que hay entre lo que se gana y lo que cuestan las cosas", añade su amigo JJ, de su misma edad.
Hanna le corrige: "No todo el mundo, porque creo que los ricos se van a hacer más ricos". "Porque incluso las clases medias son pobres ahora. Es difícil para todos", concuerda JJ. "No sé, quizás pueda tener una casa a los sesenta y pico", apunta el joven entre risas, pero sin decir ninguna mentira. "Aunque ni siquiera sé si quiero una", continúa. "Los impuestos sobre la propiedad son una locura y quizás para entonces estaré en las Bahamas o algo así", bromea.
Entre 2019 y 2024, el valor medio de las viviendas en Estados Unidos aumentó un 30% (de 269.600 dólares a 350.000 dólares, según el Pew Research Center); mientras que la renta mediana de los hogares encabezados por personas menores de 40 años aumentó solo un 9%. El mismo Think Tank arroja que el 70% de los inquilinos menores de 40 años alquilan en lugar de comprar porque no pueden afrontar el pago inicial que conlleva conseguir a una hipoteca.
Axel y su mujer rondan los 30 y se compraron hace pocos años un piso en Austin, Texas, y se consideran privilegiados. "Cuando nuestros padres tenían nuestra edad, un trabajo con menos formación bastaba para invertir en el futuro, en vivienda y estabilidad. Hoy hace falta más preparación y también suerte: salir de la universidad sin deudas y encontrar buenos trabajos nos permitió dar ese paso", explica a este medio. Ahora bien, "el siguiente paso, una casa más grande para una familia, requiere paciencia".
"Parte de lo que ralentiza tener hijos es no sentir que tenemos la estabilidad necesaria para que crezcan con todo lo que queremos darles", añade. "Los políticos reconocen la vivienda como problema de los jóvenes, pero a menudo se queda en discurso. Queremos menos promesas y más soluciones concretas, como facilitar que se construya más vivienda", afirma Axel, preocupado principalmente por la economía, el coste de vida y la responsabilidad fiscal.
Nuevos liderazgos
Axel se considera "desilusionado" por los casos de corrupción que rodean a varios políticos y con los líderes que siguen el poder "sin servir al pueblo". Él y su mujer son republicanos, pero en estas 'midterms' están "divididos". "Nos llama la atención el mensaje de James Talarico (el candidato demócrata al Senado por Texas) y valoramos que traiga un discurso distinto", asegura, pero temen "que las industrias que tanto invierten en Texas reduzcan esa inversión si el Partido Republicano no gana".
Entre las propuestas de Talarico, de 37 años, están fortalecer la educación y la sanidad pública o disminuir el precio de los medicamentos.
Evelyn tiene claro qué tipo de candidato llama su atención. Vive en Nueva York y le gusta su alcalde, Zohran Mamdani, pero cree que su voto es necesario en Michigan (uno de los llamados estados bisagra), donde espera que gane el candidato al senado demócrata Abdul El Sayed. Ambos pertenecen a la corriente de los socialistas democráticos, una formación independiente que, sin embargo, cada vez gana más peso dentro del Partido Demócrata. "La verdad es que confío mucho en él. Creo que se preocupa por el bienestar de los habitantes de Michigan. Uno puede dejarse llevar por esa idea de que todos los políticos son malos, pero hay quienes sí quieren lo mejor para los estadounidenses y están trabajando para conseguirlo", afirma.
Keiran coincide. "Pienso en líderes como Mamdani, porque vivo en Nueva York, y otros como él, que sí están preocupados por la vivienda, por ejemplo. No creo que el Partido Demócrata o el Republicano hagan nada al respecto, así que, excepto por ellos, estamos un poco abandonados a nuestra suerte", explica. Su estilo, dice, es inspirador y espera que pueda serlo también de aquí a las próximas elecciones presidenciales.
"Se está produciendo una especie de cambio generacional de cara a las presidenciales y creo que deberíamos elegir a alguien de esa generación, de la que forma parte (la congresista) Alexandria Ocasio-Cortez", subraya Evelyn. "A muchos políticos les preocupa el futuro, pero cuando eliges a alguien de 78 u 80 años, hay mucho menos en juego para ellos, simplemente porque no van a estar aquí para verlo", sostiene. El presidente estadounidense, Donald Trump, tiene 80 años y su predecesor, el demócrata Joe Biden, dejó el cargo cuando tenía 82.



