Mamdani, nuevo faro de la izquierda global con la vivienda como bandera
- Elif Eralp, ganadora en las elecciones de Berlín, ha admitido la influencia del neoyorquino en su campaña
- Alcaldes de otras ciudades, como Collboni, se plantean llevar a cabo sus iniciativas
La RAE define la palabra "arquetipo" como un "modelo original y primario en un arte u cosa". Un patrón inicial del que derivan otros. En la política, los arquetipos también existen. Si la derecha latinoamericana encontró en el salvadoreño Nayib Bukele un modelo de "mano dura" contra la inmigración y la delincuencia, que más adelante han seguido el resto de candidatos, en la izquierda internacional también ha surgido un faro guía: el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.
Su figura ya se muestra como un espejo en el que reflejarse los principales aspirantes de izquierdas. Elif Eralp, la candidata de Die Linke que se alzó con la victoria en las urnas el pasado domingo en Berlín, ha admitido que su campaña estaba profundamente inspirada en la del alcalde.
El estadounidense, que gobierna en La Gran Manzana desde el pasado 1 de enero, ha mantenido un 69% de aprobación entre sus ciudadanos en su primer semestre de mandato. Su llegada al poder parece haber marcado el rumbo de una nueva corriente de candidatos izquierdistas, con unas propuestas y una forma de comunicarse cercanas al electorado joven. Las similitudes entre su perfil y el de Eralp invitan a pensar en una posible "mamdanización" de los nuevos candidatos de la izquierda urbana de las grandes ciudades.
Sin ir más lejos, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, que se reunió con su homólogo estadounidense en una congregación de gobernantes de 34 ciudades del G-20, anunció sus planes de poner en marcha una iniciativa que Nueva York ya ha puesto en práctica: la creación de supermercados públicos con precios regulados. "Una experiencia genuinamente neoyorquina” lo definía el político barcelonés. Se trata de una de las propuestas estrella de Mamdani, que la presentó oficialmente en julio y pretende llevarla a cabo entre 2027 y 2029. Una iniciativa que no ha estado extensa de crítica por parte del sector privado, que considera que podría amenazar a la competencia, pero que está empezando a ser meditada por otras grandes ciudades.
Su protagonismo en la ONU
Para convertirte en el primer alcalde musulmán de Nueva York y en el más joven desde el siglo XIX, necesitas algo más que propuestas valientes y una campaña innovadora: requiere ser respetado. La relevancia del alcalde en el panorama político internacional se ha comprobado esta semana, durante el transcurso de la gran cita anual de la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Varios líderes progresistas, como el presidente de España Pedro Sánchez, o el brasileño Lula da Silva, han acudido a encuentros con Mamdani, en una demostración de que su presencia y protagonismo durante estos días de ponencias y reuniones han sido notorias.
En el caso de Sánchez, su cita con el líder demócrata se produjo el miércoles en la Gracie Mansion, su residencia oficial. Ambos protagonizaron un intercambio de cumplidos, en el que el español afirmó que Nueva York estaba mostrando que "la ambición puede transformar nuestras ciudades" y Mamdani catalogó a Sánchez como un "defensor de la clase trabajadora" que "ha restaurado la fe en la democracia en todo el mundo". También le felicitó por algunas de las medidas que ha ejecutado durante sus dos legislaturas desde 2018, como la subida del salario mínimo interprofesional, la ampliación del permiso de paternidad o la prohibición de las terapias de conversión.
El encuentro entre ambos estuvo marcado por el inicio de la intervención del alcalde, cuando recitó el poema Canción de Jinete de Federico García Lorca, que también vivió en Nueva York hace aproximadamente 90 años.
Sus detractores también han tenido tiempo para él esta semana. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, lo criticó en su ponencia el pasado jueves en la Asamblea General, acusándole de "antisemita" y de "elogiar a criminales condenados por apoyar a Hamás": "Intentaste impedir que viniera", afirmó el líder del país hebreo, en referencia al llamamiento que hizo Mamdani de que se cursara contra él una orden de arresto internacional por crímenes de guerra cuando pisara territorio estadounidense.
Por otro lado, el presidente estadounidense Donald Trump, a pesar de encontrarse en sus antípodas ideológicas, sí que mostró cierta cordialidad y respeto cuando se reunió con él en la Gracie Mansion el pasado lunes, y aseguró que tenía "potencial" para convertirse en un "gran alcalde". Un elogio que puede resultar sorprendente, viniendo de un mandatario que no duda en arremeter de forma burda contra sus adversarios políticos.
Berlín y Nueva York, bastiones de la izquierda
"Primero conquistaremos Manhattan, después conquistaremos Berlín", reza la memorable canción de Leonard Cohen. Una oda a asaltar el poder desde abajo. Esta letra del cantautor canadiense se ha instalado en el subconsciente de muchos, después de que Berlín y Nueva York se hayan convertido en los bastiones de una nueva ola izquierdista en respuesta al avance de la extrema derecha global.
Las elecciones en la capital-estado alemana el pasado 20 de septiembre colocaron en el centro del mapa a Elif Eralp, la candidata de Die Linke que se alzó con la victoria en las urnas. Abogada de ascendencia turca, la izquierdista se proclamó como primera fuerza con el 25,7% de los votos, superando a la CDU del canciller Merz (18%) y a la ultraderechista AfD (17%). Y lo logró al más puro estilo Mamdani, con un mensaje centrado en la crisis de acceso a la vivienda, intervencionista y atrayente para la gente joven.
El estratega de campaña de Mamdani visitó Berlín en primavera para asesorar tanto a la aspirante a la alcaldía de Berlín como a su partido político. La propia Eralp destacó que "el éxito de un socialista democrático en Nueva York, el corazón del capitalismo, es un logro enorme" y confirmó que "habían intercambiado muchas ideas".
Tanto Zohran (nacido en 1991) como Edif (1981) entran dentro de la llamada generación Millennial. Además, ambos son de familias de origen extranjero —el neoyorquino nació en Kambala, India, y la segunda es hija de refugiados turcos—, una realidad representativa para muchos de los habitantes de sus ciudades.
La vivienda en el centro del debate
Seguramente recordarán los dos apartamentos vecinos de la aclamada serie Friends (1994-2004), donde vivían un alocado grupo de veinteañeros en pleno centro de Manhattan. Esto, en 2026, es una utopía en las grandes ciudades. En Nueva York, el precio de la vivienda ha aumentado un 68% en la última década y el alquiler medio supera los 3.000 dólares al mes, mientras que en Berlín el alquiler se ha disparado en un 56% en cinco años. En ambas metrópolis, la accesibilidad de la vivienda supone una de las principales preocupaciones de los ciudadanos.
Mamdani y Eralp son conscientes de esta problemática, y ambos focalizaron sus discursos y su campaña electoral en cómo afrontar esta crisis. Y es que una de las principales claves de la popularidad de Mamdani es la concreción en sus ambiciones: transporte gratuito, supermercados públicos, guarderías sin coste y congelación de alquileres. Ideas intervencionistas sencillas de entender que, para ciudadanos que luchan cada mes por pagar su alquiler, suenan a una vida más "fácil".
Así fue cómo el edil irrumpió en las conversaciones de los neoyorquinos, prometiendo la creación de viviendas asequibles y el control de los alquileres. Este compromiso se tradujo en acciones el pasado mes de junio: a través de un video en redes sociales, Mamdani anunciaba que el Consejo de Regulación de Alquileres de Nueva York había aprobado la congelación de los alquileres de casi un millón de apartamentos con rentas sujetas a regulación. Esta medida, que afectará a más de dos millones de neoyorquinos, entrará en vigor a partir del 1 de octubre.
La candidata berlinesa también ha empleado esta fórmula de ofrecer a sus votantes propuestas drásticas e intervencionistas. En su caso, ha asegurado que, en caso de llegar a la alcaldía, expropiará a las grandes inmobiliarias, lo que supondrían más de 200.000 unidades de la ciudad. Esta medida responde a un referéndum celebrado en 2021, en el que el 59% de los ciudadanos de la capital votaron a favor de nacionalizar estos grupos empresariales. Desde entonces, los sucesivos mandatos del SPD y de la CDU retrasaron la ejecución. No obstante, Eralp ha relativizado esta propuesta y ha matizado que "llevaría tiempo".
Juventud y política a pie de calle
Al revisar los perfiles de redes de Mamdani, encontramos un estilo muy marcado: videos con una fotografía cuidada, tonos cálidos y un lenguaje comunicativo que no difiere mucho del resto de personalidades que los jóvenes pueden encontrar en los creadores de contenido habituales.
Y ese es uno de los mayores logros que ha logrado Mamdani: encandilar al electorado juvenil, cuyo giro a la derecha parecía hasta ahora ineludible. Según el centro de investigación CIRCLE, de la Universidad de Tufts, el 75% de los votantes entre 18 y 29 años respaldaron a actual alcalde en las elecciones de 4 de noviembre de 2025. Este porcentaje se elevaba aún más entre las mujeres jóvenes, llegando a alcanzar el 82%.
En Berlín, el camino de Eralp ha tenido un resultado similar: el 55% del electorado juvenil femenino se decantó por Die Linke, frente al 40% masculino. Un rejuvenecimiento del voto de un partido con diversas corrientes internas que busca convertirse en una izquierda "urbana, renovada y diversa".
Pero triunfo de estos perfiles en una franja de edad tan vulnerable y afectada por las crisis no solo se debe a una estrategia efectiva de redes sociales. Para identificar las verdaderas preocupaciones de los ciudadanos, tanto Mamdani en 2025 como Eralp este verano desarrollaron una intensa política a pie de calle. En el caso del estadounidense, sus más de 100.000 voluntarios le permitieron tocar durante su campaña más de un millón de puertas. Die Linke también retomó este modus operandi tan tradicional, que permite una conexión "cara a cara" por el futuro votante.
La nueva situación del Partido Demócrata
La explosión de Mamdani ha tambaleado el statu quo del Partido Demócrata (PD), asentado en los últimos años en una posición moderada y centrista. Él se define a sí mismo como democratic socialist (socialista democrático), y se ha convertido en el máximo exponente del ala más izquierdista del partido, los Demócratas Socialistas de EE.UU. (DSA, por sus siglas en inglés), al igual que otros líderes históricos como Bernie Sanders. Defienden la prestación sanitaria universal, la desmilitarización y un mayor criticismo hacia el estado de Israel.
Tras él, otros políticos de la agrupación con una postura más progresista han aparecido en el panorama político, como Abdul El-Sayed, que en agosto ganó las primarias de los demócratas en Michigan, uno de los considerados estados "bisagra", importante para que los demócratas opten a lograr la mayoría en el Senado en las elecciones de medio mandato en noviembre. Otra personalidad destacada en esta nueva rama es la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, la líder latina en ascenso que podría llegar a postularse para la Presidencia en 2028.
Antes de asaltar la Alcaldía, Mamdani también tuvo que disputar la orientación del partido en las primarias. En ellas, se enfrentó a Andrew Cuomo, gobernador del estado de Nueva York durante diez años y un representante claro de la vertiente más clásica, moderada y libertaria de los demócratas. Esta victoria fue simbólica, y ejemplificaba cómo los estadounidenses simpatizantes con la organización querían ver en primera fila a un nuevo tipo de candidato. Un cambio de rumbo que aún está por ver si el Partido Demócrata está dispuesto a dar.