Un guardia civil, una atleta, un inspector de Hacienda y una exministra, primeras víctimas del accidente confirmadas
- El Centro de Integración de Datos (CID) recuerda que la comunicación con las familias es presencial
- Sigue la última hora del accidente de tren en Urda, Toledo
El grave accidente ferroviario registrado en el término municipal de Urda, en las inmediaciones de Los Yébenes (Toledo), ha sumido al país en un profundo luto. El impacto por alcance se produjo a las 8:53 horas del ya inolvidable miércoles 28 de octubre, cuando un tren de alta velocidad AVE de Renfe embestía la parte trasera de un convoy de la compañía Iryo que permanecía detenido en la vía.
En el momento de la colisión viajaban a bordo de ambos convoyes un total de 544 pasajeros: 397 personas en el AVE 2080 de Renfe y 147 viajeros en el Iryo 6076.
Hasta la fecha, las autoridades oficiales contabilizan 69 víctimas mortales. Asimismo, más de 180 personas han sido atendidas por heridas de diversa consideración —permaneciendo hospitalizados más de medio centenar de pacientes entre Castilla-La Mancha y Madrid, figurando 15 en código rojo y en estado muy grave—, mientras que la Guardia Civil ha tramitado 67 denuncias por desaparición presentadas por familiares directos.
Afrontar el relato de las primeras víctimas identificadas exige respeto por la memoria de los fallecidos y el sufrimiento de su entorno. En este sentido, la reconstrucción de sus trayectorias y la vía a través de la cual sus familias y ambientes profesionales han confirmado sus identidades forman parte del pequeño homenaje con el que la sociedad los despide.
José Manuel Chacón
José Manuel Chacón, de 31 años y natural de Sevilla, era agente de la Guardia Civil con cinco años de servicio en el cuerpo. Desempeñaba sus funciones en Madrid donde estaba destinado en la Unidad Técnica de Policía Judicial. El joven agente viajaba a bordo del tren AVE con destino a la capital andaluza para disfrutar de unos días junto a los suyos.
La confirmación oficial de su fallecimiento se produjo cuando su madre acudió al cuartel de la Guardia Civil de Eritaña, en Sevilla, uno de los puntos habilitados para la atención a familiares y la recogida de muestras biológicas.
Fue allí donde los mandos le comunicaron personalmente la dolorosa noticia. Posteriormente publicaron una nota de condolencias para trasladar su "sentido pésame a familiares, amigos y compañeros de José Manuel".
La trágica pérdida de José Manuel Chacón simboliza la entrega de los servidores públicos que perdieron la vida en el trayecto. Al mismo tiempo, el entorno de la Benemérita vive horas de tensa espera por otro de sus integrantes, Juan José García Palacios, agente sevillano de 25 años y natural de Utrera, quien tras finalizar su turno nocturno en Madrid abordó el convoy de regreso a casa y continúa figurando en los listados de personas desaparecidas que su familia busca con desesperación.
Julieta Gallego Gámez
El deporte nacional suma una dolorosa pérdida tras confirmarse la identificación de la joven madrileña Julieta Gallego Gámez, de 24 años, entre los fallecidos en la trágica colisión de trenes. Gallego era especialista en salto de longitud. Su triste e inesperado adiós ha conmocionado a compañeros, entrenadores y aficionados que siguieron de cerca su destacada progresión sobre la pista.
La trágica noticia ha sido ratificada oficialmente por su club, la Agrupación Deportiva Sprint, que expresó su profundo pesar por la pérdida de una integrante clave de su grupo de saltos. Horas después, la Real Federación Española de Atletismo (RFEA) se unía de forma pública al dolor, confirmando la muerte de Gallego en el siniestro y trasmitiendo su apoyo a sus seres queridos. Ambas instituciones ratificaron así su plena identificación tras las complejas labores de verificación técnica.
Con la pérdida de Julieta Gallego, el atletismo español despide a una de sus promesas con mayor proyección y a una figura enormemente querida en el entorno de la velocidad y los saltos. Quienes compartieron vestuario con la joven atleta recuerdan su inquebrantable ética de trabajo, su permanente vocación de superación y la sonrisa con la que afrontaba cada competición.
Antonio Montero Domínguez
Antonio Montero Domínguez, inspector de Hacienda del Estado y jurista de dilatada carrera, desempeñó responsabilidades de alta relevancia en el Ministerio de Hacienda y en la Agencia Tributaria, destacando por su solvencia técnica, su perfil docente y su relevante labor divulgativa.
El modo en que se conoció su pérdida refleja la crudeza vivida en los primeros instantes tras la colisión en Urda. La información de su fallecimiento trascendió inicialmente a través del testimonio de un compañero de profesión y sobreviviente del accidente que viajaba junto a él en el mismo convoy.
Este profesional, que logró salir con vida tras sufrir lesiones de diversa consideración, pudo identificar físicamente el cuerpo de Montero entre los restos y trasmitir la triste noticia a sus colegas de la administración.
Su fallecimiento ha sido recogido en la prensa especializada desatando numerosos mensajes de homenaje por parte de la editorial jurídica Lefebvre, economistas, inspectores de Hacienda y juristas de todo el país.
Fátima Báñez García
Fátima Báñez García, exministra de Empleo y Seguridad Social entre los años 2011 y 2018 y presidenta de la Fundación CEOE, viajaba en el convoy con destino a la capital andaluza. Báñez se desplazaba hacia Sevilla para intervenir en una jornada empresarial organizada con motivo del Día de la Empresa en Andalucía. Nacida en San Juan del Puerto (Huelva), desarrolló una extensa trayectoria política marcada por la dirección de carteras clave en materia laboral y el impulso del diálogo social.
La incertidumbre sobre su estado comenzó minutos después del siniestro, cuando la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) emitió un comunicado expresando su honda preocupación al no lograr establecer contacto con la presidenta de su fundación. Durante horas, familiares y representantes institucionales trataron de recabar información en los centros sanitarios de la provincia de Toledo.
Finalmente la propia CEOE ha confirmado el luctuoso suceso en un comunicado al que ha tenido acceso RTV, donde expresan su "más profunda tristeza" y "más profundo dolor" por la noticia. La confederación empresarial traslada "su cariño, apoyo y más sinceras condolencias" a su familiares y seres queridos.
El vicepresidente de la CEOE, Lorenzo Amor, ha expresado en la red social X su pesar por el fallecimiento de la exministra, a quien dedica unas palabras llenas de cariño: "Que el cielo te abrace, amiga Fátima. Me has dejado esperándote en Santa Justa", ha escrito. De inmediato se han multiplicado las muestras de pésame desde el arco político, patronal y sindical.
Rescate e identificación de restos
Mientras se confirman las primeras identidades, los trabajos de emergencia y auxilio en Urda continúan sin pausa. Un dispositivo compuesto por cerca de 1.300 efectivos de Bomberos, la Unidad Militar de Emergencias (UME), la Policía Nacional, la Guardia Civil y Protección Civil permanece desplegado en el punto kilométrico del accidente.
Con la ayuda de grúas de gran tonelaje, los técnicos proceden al levantamiento de los vagones colisionados para descartar la presencia de más personas atrapadas.
En el Instituto de Medicina Legal (IML) de Toledo, un equipo de 25 médicos forenses y especialistas en policía científica realiza las autopsias e inspecciones anatómicas bajo la supervisión del Juzgado de Instancia nº 2 de Orgaz. Se trata de una labor técnica e ininterrumpida que exige el máximo rigor genético para garantizar la identificación precisa de cada resto recuperado.
Ante la inquietud de los allegados, el Centro de Integración de Datos (CID) constituido para la catástrofe ha emitido un comunicado oficial determinante. El CID advierte a la población sobre la circulación de mensajes fraudulentos vía SMS o llamadas telefónicas que informan de manera falsa sobre la identificación de víctimas.
Las autoridades recuerdan que cualquier notificación oficial a las familias se realiza de forma estrictamente presencial y personal por parte de la Guardia Civil, instando a los afectados a no dar veracidad a ninguna comunicación telefónica o telemática.
Oficinas de denuncia y recogida de ADN
Para canalizar la localización e identificación de los pasajeros que continúan en paradero desconocido, la Guardia Civil ha habilitado cuatro oficinas específicas donde los familiares de primer grado (padres, hijos o hermanos) deben acudir para formalizar la denuncia y aportar muestras biológicas de ADN.
- Oficina de Madrid: Comandancia de la Guardia Civil, Calle Batalla del Salado nº 32.
- Oficina de Toledo: Comandancia de la Guardia Civil, Avenida Barber nº 42.
- Oficina de Sevilla: Zona de la Guardia Civil de Andalucía, Avenida de la Borbolla nº 8.
- Oficina de Córdoba: Comandancia de la Guardia Civil, entrada por Avenida de los Mozárabes.
Teléfonos y canales oficiales de información y asistencia:
- Atención a Urgencias y Familias (Junta de Castilla-La Mancha): 900 122 112
- Atención a Víctimas y Familiares de Renfe (PAVAFF): 900 10 10 20
- Atención a Afectados de Iryo: 900 001 403
- Centro de Atención Judicial a Víctimas (Juzgado de Orgaz): 925 317 020 / Correo: atencionvictimas.trenorgaz@justicia.es
El proceso comienza con la llegada del familiar a dependencias policiales, donde se lleva a cabo la denuncia de la desaparición. Los agentes le realizan una entrevista en la que se aportan datos para identificar a la víctima: apariencia física, posibles marcas distintivas, ropa, historial médico o enseres personales que portaba en el momento del accidente. También se aportan fotografías recientes, para que los agentes puedan comparar.
Un dolor compartido
A medida que transcurren las horas y se mantiene el despliegue del operativo de emergencia sobre el terreno, la angustia de las familias se combina con el homenaje respetuoso hacia quienes han perdido la vida en la línea de alta velocidad.
España entera guarda tres días de luto oficial en memoria de una catástrofe que reabre profundas heridas en el transporte ferroviario nacional. Detrás de la fría contabilidad de las cifras iniciales hay vidas rotas y familias que tienen que afrontar la pérdida de su ser querido.






