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Gaza, tres años después del 7-O: "La franja de los huérfanos" se abre a la vida pese al precario alto el fuego

  • Israel inició una ofensiva terrestre contra Gaza veinte días después del ataque de Hamás
  • El acceso de ayuda humanitaria ha mejorado con el alto el fuego, pero no es suficiente
Dos niños con cometas en la plaza de Nuseirat en la Ciudad de Gaza
Dos niños gazatíes con cometas en la plaza de Nuseirat en la Ciudad de Gaza el 16 de abril de 2026 Hassan Jedi/Anadolu vía Getty

En la ciudad de los huérfanos de Al Mawasi, en Gaza, hay una sección dedicada al 'único superviviente', aquellos niños con la familia entera fallecida. Allí se les da cobijo, comida, educación y apoyo psicológico, pero el día a día no es fácil y está lleno de estrecheces. El alojamiento consiste en quedarse en una de las 800 tiendas de campaña que hay en este lugar. Y es que puede que la violencia haya disminuido en la franja palestina cuando se cumplen tres años del ataque de Hamás contra Israel que dio paso a la guerra en el enclave, y uno del alto el fuego, pero las hostilidades continúan y la ayuda humanitaria que entra no es suficiente ni para ellos ni para el resto de los más de dos millones de gazatíes.

El profesor de secundaria Mahmoud Kalakh es el director de 'Ciudad al Baraka para el Cuidado de los Huérfanos' (Al Baraka significa 'la bendición', en árabe), un conjunto de campamentos en la zona costera de Al Mawasi, en la gobernación de Jan Yunis, en el sur de Gaza, donde están acogidos más de 4.000 menores que se han quedado sin sus dos padres (un total de 50) o sin uno de sus progenitores. "Se considera la mayor concentración de huérfanos del mundo", destaca Kalakh en una conversación con RTVE Noticias. Esos menores son algunos de los 58.000 niños que han perdido a alguno o ambos padres en la franja, recuerdan desde Unicef, que cita datos del Ministerio de Sanidad palestino.

La historia de esta ciudad de los huérfanos es la historia de Gaza en los tres últimos años de ofensiva israelí contra el enclave. Tras los ataques del 7 de octubre de 2023 contra Israel, que causaron más de 1.200 muertos y 251 secuestrados, de los que 168 sobrevivieron y el resto perecieron, el Ejército israelí inició veinte días después una ofensiva terrestre de castigo contra la franja, controlada por Hamás. El resultado, tres años más tarde, es de 74.016 palestinos muertos, de los cuales 21.638 son menores de edad, de acuerdo con las cifras de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que gobierna en Cisjordania, y cruza los números del Ministerio de Sanidad, de la agencia palestina Wafa y de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (UNOCHA), entre otras fuentes. A esto se suma el desplazamiento interno de 1,9 millones de personas en la franja, muchas de ellas varias veces, mientras que 1,2 millones se han quedado sin hogar.

73.922 muertes en Gaza desde que empezó el conflicto en octubre de 2023

En lo que va de 2026, han fallecido al menos 2.478 personas

Datos hasta el 23 de septiembre de 2023

InfografíaRTVE Fuente: OCHA, vía Ministerio de Sanidad de Gaza

"Al Baraka' es en realidad un grupo de campamentos y no uno solo, que se crearon por pura necesidad. Desde los primeros momentos en que comenzó el desplazamiento de nuestro pueblo palestino desde el norte de Gaza hacia el sur y desde el este hacia el oeste, la gente quedó perdida en las calles y las carreteras, sin encontrar un refugio. Intentamos albergar a parte de esta gente construyendo tiendas de campaña para protegerlos del calor del verano y del frío en invierno. Sin embargo, descubrimos que entre estas personas había madres que venían únicamente con sus hijos, sin hombres. Les preguntamos por su situación y nos dijeron que sus esposos habían caído como mártires", rememora Kalakh.

Esas mujeres llegaron al sur de la franja sin un sitio adonde ir, con lo que este maestro de biología, que a su vez fue desplazado porque su casa en Jan Yunis, capital de la gobernación homónima, fue bombardeada, decidió dedicar esos campamentos a los huérfanos por el conflicto. "Fundamos el primer campamento, luego el segundo, el tercero, el cuarto, el quinto, el sexto y el séptimo. Construimos siete campamentos y los dedicamos todos a los huérfanos. A este complejo lo llamamos metafóricamente la 'Ciudad Al Baraka para el Cuidado de Huérfanos', con la esperanza de que, después de la guerra y durante la reconstrucción, se convierta en una ciudad real".

Tiendas de campaña en la 'Ciudad Al Baraka para el Cuidado de los Huérfanos' en Mawasi, Jan Yunis, en Gaza Cedida por Mahmoud Kalakh/Ciudad Al Barak

Una zona designada "segura" por Israel

Durante el fragor de la contienda, Al Mawasi fue designada como "zona de trabajo humanitario", con lo que Khalakh optó por establecer allí 'Al Baraka' por tratarse del área "más segura y protegida" sobre unas tierras alquiladas a particulares, que en la actualidad ocupan 50.000 metros cuadrados. La ciudad de los huérfanos dispone de 120 trabajadores que hacen tareas administrativas y de seguridad. Dispone de accesos vigilados por mujeres, ya que hay muchas viudas que viven en estos campamentos con sus hijos. Ellas se encargan de todo tipo de labores, como dar clases a los niños. Por estas tareas, cobran un incentivo de "200 o 300 dólares".

Pese a que en teoría es un sitio más seguro, nadie está completamente a salvo en la franja y prueba de ello es que un día fueron bombardeados en un ataque que destruyó una de las tiendas de campaña, que dejó quince muertos. A día de hoy, "los niños, estando dentro de los campamentos, oyen los sonidos de los bombardeos a su alrededor, de los disparos, de los aviones, por lo que están en un estado de miedo constante", apunta Kalakh.

El alto el fuego entre Israel y Hamás, declarado el 10 de octubre de 2025, ha traído una reducción de la violencia, pero no la ha eliminado. Desde esa fecha, al menos 1.415 palestinos han fallecido en Gaza por hostilidades israelíes como bombardeos, disparos de artillería y ataques con drones, indica el conteo de la ANP. En torno a 1,7 millones de personas siguen desplazadas.

La experta en Programas Internacionales de Unicef España, Lucía Martínez, llama la atención sobre el hecho de que desde el 10 de octubre del año pasado han muerto 277 menores. "Nosotros calculamos de media que eso es un niño al día, con lo que los niños siguen expuestos a la violencia", comenta a RTVE Noticias Martínez, quien agrega que su situación psicológica es "bastante preocupante". En la 'Ciudad al Baraka', los menores sufren trastornos mentales, miedo, pánico y temor a lo desconocido y a los bombardeos. Es por ello que un equipo especializado de apoyo psicológico los atiende y hay una orientadora en cada uno de los campamentos. La mayoría son tratados in situ, pero hay casos que son derivados a instituciones externas.

En este centro para los huérfanos, hay niños que han pasado por experiencias muy dramáticas, como el caso de dos hermanos que llegaron acompañados de su tía materna, después de la muerte de sus padres y otro hermano. Los tres fueron acogidos allí, pero más tarde ella fue una de los 15 fallecidos en el bombardeo israelí contra estos campamentos. Ahora los niños viven con otra tía, que es a su vez viuda. Kalakh todavía tiene la memoria fresca del día en que un anciano con cinco mujeres y más de 20 niños a su cargo se dirigió a 'Al Baraka'. "Me dijo: 'Profesor Mahmoud, mis cinco hijos murieron como mártires, estas son sus esposas y estos sus hijos, y yo no puedo mantenerlos, acójalos, por favor'."

Está también el caso del pequeño Ahmad, de 6 años, que fue traído por su abuelo de 80 años. "El abuelo vino a decirme: 'Este niño es el hijo de mi hijo. Su padre, su madre y sus hermanos murieron. El niño se ha quedado solo, es muy travieso, se mueve muchísimo y yo soy un hombre anciano y mi esposa es invidente. No podemos atender a nuestro nieto". Kalakh les ofreció quedarse a todos para que el menor creciera en un entorno familiar y allí están.

Desde Unicef se proporciona soporte psicosocial a menores y cuidadores en Gaza en general. "Pero, claro, es necesario que pare la violencia y que pare la situación que están viviendo —reflexiona Martínez—. En Gaza, la gente está viviendo entre escombros, entre basura; hay madres que nos cuentan que no duermen por la noche porque a sus hijos les muerden las ratas y porque en el 80 % de los emplazamientos donde está viviendo la gente, hay roedores por la insalubridad". Este panorama genera "muchísimo estrés" entre los menores, más allá de los problemas de salud, desnutrición, falta de agua y de higiene adecuada.

Una situación mejor, pero catastrófica

Como resume el viceportavoz de UNOCHA, Jens Laerke, "la situación ha mejorado, pero continúa siendo catastrófica", porque el acuerdo de alto el fuego no se ha implementado por completo, por lo que no se ha producido un cese completo de la violencia. "Recibimos informes a diario de gente que muere, de infraestructura civil atacada, etc... Es como ocurría antes, pero a una escala menor, la presión de la propia guerra ha disminuido. Lo que no ha mejorado en la medida en que nos gustaría es nuestra capacidad para hacer llegar toda la ayuda necesaria para cubrir las necesidades humanitarias de la población".

Los gazatíes están apiñados en una "zona muy pequeña" junto a la costa mediterránea. "Están en menos de un tercio del área de Gaza, hacinados y con enormes necesidades, y ahora van a afrontar su cuarto invierno", subraya el responsable de UNOCHA a RTVE Noticias. La bajada de las temperaturas viene acompañada de lluvia en un enclave donde la gente básicamente está viviendo en tiendas de campaña. Así, "nos encontramos en un punto muy importante en el que deseamos fervientemente que las autoridades israelíes nos permitan introducir todo el material necesario para una respuesta adecuada de cara al invierno, especialmente abrigo, pero también otros artículos diversos". El hacinamiento incrementa el peligro de transmisión de enfermedades contagiosas. "Nos preocupan especialmente las enfermedades graves por el agua que se propagan de esta manera. El hecho de que las aguas residuales contaminen el agua que la gente bebe genera inquietud, sobre todo respecto al cólera, es una perspectiva aterradora, pero existen también otras enfermedades".

El alto el fuego ha traído el acceso de la ayuda humanitaria, aunque, Martínez, destaca que "no en la cantidad suficiente porque las necesidades son ingentes, pero está entrando".

Según la Oficina de la ONU de Servicios para Proyectos (UNOPS), un total de 39.166 camiones con más de 556.625 toneladas de ayuda llegaron a la franja desde el 10 de octubre de 2025 hasta el 31 de agosto de 2026. Esa asistencia incluye comida, agua, saneamiento, equipos de higiene y de salud, y kits de abrigo, entre otros. Por el contrario, entre el 21 de octubre de 2023 y el 1 de enero de 2025 accedieron 49.774 camiones cargados, sobre todo, con alimentos y equipamiento médico, apuntan las estadísticas recopiladas por UNOCHA.

En la 'Ciudad Baraka' se proporciona comida a los huérfanos a partir de la ayuda que les llega "en periodos no distanciados y no de manera regular". Se abastecen de agua a través de varios pozos que cavaron en los campamentos, pero es salada, por lo que solo sirve para el aseo y la limpieza. El agua dulce la compran de camiones cisterna o la consiguen a través de organizaciones que la ofrecen de forma gratuita. Para ellos, el alto el fuego se ha notado en que están entrando algunos alimentos que antes no lo hacían, pero a día de hoy la mayor parte de los bienes están bloqueados. Kalakh pone como ejemplo de artículos vetados agujas para coser, teléfonos móviles, madera, hierro, cemento y especias como la pimienta negra. "Lo que se ha permitido son solo algunos tipos de quesos, lácteos, algunas carnes, algo de harina y productos básicos como lentejas, pasta y salsa de tomate. Fuera de eso, al 90 % de los materiales se les prohíbe terminantemente la entrada al interior de Gaza". En consecuencia, un cargador de teléfono móvil, que antiguamente costaba uno o dos dólares, ahora vale 100 dólares "y ni siquiera se encuentra; no está disponible".

Mahmoud Kalakh rodeado de huérfanos que viven en 'Ciudad al Baraka' en Al Mawasi Cedida por Mahmoud Kalakh/Ciudad al Baraka

La ayuda entra con retraso y no todo llega a Gaza

Los cargamentos humanitarios pasan a Gaza por el único punto de entrada aprobado por las autoridades israelíes, el puesto fronterizo de Kerem Shalom. Laerke precisa que la ayuda se somete a procesos de inspección muy rigurosos por parte de las fuerzas de seguridad israelíes. "Con un único punto de entrada se crea un cuello de botella con muchos retrasos".

La escasez hace que continúe aumentando la desnutrición aguda grave en los menores, al tiempo que comienza a incrementarse la crónica. Martínez detalla que "cuando los niños menores de 5 años sufren de desnutrición crónica, no van a desarrollar sus capacidades como lo habrían hecho si no tuvieran desnutrición crónica y esto es permanente, no se puede recuperar".

Aun así, hay algún rayo de esperanza, porque este año, después de tres, los menores están pudiendo regresar a las clases presenciales en la escuela. No a sus antiguos colegios, porque el 98 % necesita reparación importante o la reconstrucción, pero sí a emplazamientos temporales. "Los niños y las niñas nos lo dicen. Una niña de 12 años que se llama Malak decía: 'estoy muy contenta de poder volver al colegio, porque así voy a ver a mis compañeros, mis amigos y profesores'", señala la responsable de Unicef.

En la ciudad de los huérfanos, los menores han empezado este año a regresar poco a poco al colegio. En estos campamentos hay tres escuelas donde hay inscritos actualmente más de 2.500 alumnos. Tienen un horario escolar reducido con cuatro clases diarias en vez de seis. La duración de cada clase es de media hora y no de 45 minutos, y van solo tres días. "El estudiante no cursa más del 30 % del plan de estudios que estaba programado anteriormente", declara Kalakh.

En 'Al Baraka' disponen de módulos educativos con los que han reemplazado el antiguo plan de estudios del Ministerio de Educación de Gaza. "El tiempo no alcanza ahora para enseñar planes de estudio completos, solo se enfoca en algunos trimestres escolares y algunas materias básicas. La educación se ha reducido a cuatro asignaturas fundamentales que son lengua árabe, inglés, matemáticas y ciencias".

La educación es uno de los ocho programas diseñados en 'Ciudad al Baraka' para atender a sus residentes, junto con el de vivienda, que busca alojamiento a quienes llegan; el de sanidad, con tres puntos médicos; el de apoyo psicológico; uno legal, con quince abogados que representan a los huérfanos si es necesario ante la Justicia; uno de memorización del Corán; y uno de deporte, para que los niños hagan ejercicio y practiquen disciplinas como el judo, el futbol o el voleibol.

Todo ello por el futuro de estos niños, vinculado al futuro de Gaza. "Para ser sincero, estoy hablando con usted ahora y no sé si llegaré vivo a mañana o esta noche o si moriré como mártir", media Kalakh. "El futuro depende del fin de esta guerra en Gaza, de la reconstrucción, de que se permita la entrada de materiales y de la retirada de todos los territorios que fueron ocupados tras la masacre del 7 de octubre".