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¿Es el mejor momento para convocar elecciones? Sánchez sopesa el adelanto con la gran duda de qué hará su izquierda

  • El presidente del Gobierno decidirá este fin de semana si ha llegado el momento de disolver las Cortes
  • Muchas voces en Ferraz le animan a dar el paso, pero Rufián le recuerda "que no tienen nada a su izquierda para sumar"
Pedro Sánchez decidirá este fin de semana si convoca elecciones
Pedro Sánchez, este viernes en el Congerso de los Diputados AFP/JAVIER SORIANO
I. P. Chávarri

Por sorpresa. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, subió el viernes a la tribuna del Congreso. El jefe del Ejecutivo pidió valentía a los diputados del PP y Junts, que junto a Vox ya habían anunciado que no respaldarían los dos decretos de vivienda. Les emplazó a cambiar el sentido de su voto. Hubo incluso un momento en el que les rogó atender las demandas de la ciudadanía. Pero, consciente de que no iba conseguir la convalidación de los dos textos. concluyó su intervención con una frase que sonó a que ha llegado el momento de adelantar elecciones: "La historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que imaginan".

¿Va adelantar el presidente del Gobierno las elecciones? A primera hora del viernes desde La Moncloa respondían que la única preocupación de Sánchez era el pleno y seguir presionando a PP, Vox y Junts para conseguir una victoria imposible. Sin embargo, el runrún sobre un posible adelanto antes de que termine el año ya había empezado a circular. De hecho, era uno de los escenarios por el que ya estaban apostando varios dirigentes del PSOE y miembros del Gobierno: que el desahucio de Maricarmen, la movilización posterior en la calle para exigir una vivienda digna y la derrota parlamentaria era una ventana de oportunidad única, con el foco del debate político puesto en un asunto que a priori beneficia a la izquierda.

Con Ceuta en un segundo plano, sin grandes novedades en torno a las causas judiciales que salpican al PSOE y al propio Gobierno, y ante unos meses que se pueden tornar complicados por la escalada de precios a causa de la inflación, para los partidarios del adelanto electoral en Ferraz este es el momento. Además, según su lógica, Sánchez no va a tener una oportunidad mejor de aquí al próximo verano, fecha límite para convocar comicios, porque lo más seguro es que todo vaya a peor. "Hay que aprovechar esta movilización", defienden.

La prerrogativa de disolver las cortes compete en exclusiva al presidente del Gobierno. Sánchez tiene en su mano elegir el momento que más le puede beneficiar para apretar el botón, de ahí las carcajadas audibles del pleno del Congreso cuando en su alocución pidió al resto de grupos que se olvidasen "por un minuto del cálculo político". Hasta ahora el jefe del Ejecutivo había defendido que su objetivo era agotar la legislatura e ir a las urnas en 2027. En La Moncloa tan solo se habían abierto a lo que se puede considerar un adelanto técnico, es decir, celebrar comicios unos meses antes, en febrero o marzo. De hecho, era el escenario que hasta esta semana parecía más plausible: presentar Presupuestos, sufrir una más que previsible derrota en el Congreso, hacer de las líneas principales del proyecto la base del programa electoral y tener la excusa para disolver las Cortes.

Ahora todo puede precipitarse. Si a primera hora en el entorno de Sánchez aseguraba que su preocupación era el pleno, que no era el momento de plantearse un adelanto, una vez celebrada la sesión y certificado el revés, fuentes próximas al presidente trasladaban que el jefe del Ejecutivo va a sopesar este fin de semana si efectivamente ha llegado el momento de abrir las urnas. "Lo que ha pasado en el hemiciclo es muy grave. Vamos a abrir un periodo de reflexión", ahondaban las mismas voces.

Mientras, los partidarios del adelanto en las filas del PSOE insistían en la carambola que la sucesión de acontecimientos le ha puesto en bandeja al Gobierno. Lo cierto es que desde el pasado mes de julio, con la entrada masiva de miles de inmigrantes en Ceuta y la incapacidad del Ejecutivo de ofrecer una respuesta ágil y contundente a la crisis y un Sánchez completamente fuera de foco, el pesimismo, como un nubarrón, se había apoderado de Ferraz. Ahora otean algún claro en el horizonte: "Estos decretos no son solo decretos. Es mucho más serio y profundo, sobre todo, si ante el tema más importante que hay que resolver [PP, Vox y Junts] prefieren no escuchar a la calle y dar la mano a los especuladores. Pues a votar y a elegir".

El peso de Ceuta

¿Es realmente el mejor momento para convocar elecciones? En Ferraz también hay voces que no tienen nada claro lo de adelantar los comicios y recuerdan que la crisis de Ceuta sigue viva y sin visos de una solución próxima. "Hay un condicionante olvidado que parece que se haya resuelto esta última semana y es Ceuta. Esa crisis no está cerrada. Bajo mi punto de vista, ir a elecciones sin resolver la mayor crisis migratoria que hemos tenido es darle todo el terreno de juego al PP y Vox", advertía otro miembro del PSOE.

Es una de las ideas en la que puso el foco el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, tras la celebración del pleno, cuando acusó a Sánchez de usar la vivienda para "tapar las vergüenzas del Gobierno de España en Ceuta". El líder de Vox, Santiago Abascal, antes de la sesión también sacó a colación la situación en la ciudad autónoma: "Hay 80.000 españoles en Ceuta que van a ser desahuciados y al psicópata de La Moncloa solo se le ocurre organizar violencia en las calles de Madrid y lo hace cuando tiene responsabilidad criminal con la vivienda".

Pesa, además, el argumento que estos días han esgrimido tanto desde el PP y Vox como desde Podemos. ¿Qué ha hecho el Gobierno en estos ocho años para solucionar la crisis de la vivienda? Muchas de las críticas que se escuchan en la acampada de Sol también se dirigen contra el Partido Socialista. Y no solo de activistas, los propios socios del Ejecutivo han reprochado a Sánchez su falta de ambición, por lo que tal vez no sea la vivienda el gran revulsivo que esperaban en las filas del PSOE.

¿Y Sumar qué?

Pero, más allá de cómo haya podido insuflar ánimos en las filas socialistas la sucesión de acontecimientos de las dos últimas semanas, Sánchez debe medir además el estado de salud a su izquierda. Aunque el presidente del Gobierno pueda capitalizar de cara a las elecciones el discurso del miedo a Vox y sacar rédito de esa imagen que ha construido en torno a su figura como último gran baluarte frente a la extrema derecha, todo hace indicar que sin un proyecto fuerte en el hueco que ahora ocupan Sumar y Podemos los números en unas futuras elecciones, de ninguna de las maneras, le pueden dar.

La movilización en la calle impulsada por el Sindicato de Inquilinas y otros colectivos sí que puede beneficiar en mayor medida a ese espacio. Sumar ha hecho bandera de los dos decretos, pero a pesar de la efervescencia todavía no tiene candidato, no hay proyecto ni propuesta, si es que es factible, para concurrir junto a Podemos, y no ha terminado de definirse la propuesta de Gabriel Rufián de articular un gran frente de izquierdas. Los partidos que conforman la coalición celebrarán este domingo una reunión, conscientes de que el reloj puede empezar a correr en cualquier momento y el margen de maniobra cada vez es más estrecho.

"Le pido a Moncloa cabeza fría y que entiendan que esto no va de ser una ambulancia o emergencia, sino que hay que entender que no tienen nada a su izquierda para poder sumar", recordó el viernes Rufián a Sánchez. Puede haber llegado el momento del golpe de efecto o tal vez todavía haya que esperar un poco. Solo el presidente del Gobierno lo sabe.