Decepción e indignación en Sol tras decaer los decretos de vivienda: "Esto aumenta la rabia, que es la base de la protesta"
- Muchos acampados consideran que esto será un revulsivo para una mayor movilización
- "Hay rabia porque era lo mínimo, y ni siquiera lo mínimo se hace", aseguran
- Sigue aquí, minuto a minuto, las novedades de la jornada
Apenas 300 metros, cuatro minutos de trayecto a pie, separan la Puerta del Sol, epicentro de la protesta por la vivienda desde hace casi una semana, del Congreso de los Diputados, donde este viernes se decidía sobre unas medidas que pueden determinar el futuro de esta legislatura y del Gobierno. El terremoto político y social que supuso el desahucio de Maricarmen Abascal el pasado 23 de septiembre tenía hoy una de sus réplicas más sonoras.
La decisión de Junts per Catalunya de votar en contra de los dos decretos sobre vivienda, que por tanto decaen, ha sacudido profundamente la política, hasta el punto de que se baraja un adelanto electoral, pero también han agitado con fuerza a la acampada de vivienda.
Entre los acampados cunde la decepción y la indignación, pero en ningún caso bajan los brazos. Todo lo contrario, el frenazo a medidas como la moratoria de desahucios y la prórroga de los alquileres les motiva a intensificar y alargar la movilización.
"Vamos al Congreso a dejar claro quiénes son los traidores"
Como primer paso, cerca de las 10:00 de la mañana, antes de que comenzara la votación, cientos de manifestantes han marchado desde Sol hasta el Congreso para ejercer la máxima presión y reclamar a los partidos que votaran a favor de los decretos. "Vamos a ir hacia el Congreso para dejar muy claro quiénes son los traidores", arengaba desde la cabecera un militante del Sindicato de Inquilinos, organización que ha convocado la marcha.
Se han acercado lo máximo posible al Hemiciclo, todo lo que permitía el gran despliegue policial. Desde allí, y durante varias horas, han seguido el pleno mientras coreaban "Vergüenza" o "Hace falta ya una huelga general". Algunos estaban atentos a las alertas de los medios, o a las redes sociales. Varios seguían la retransmisión en directo con el móvil al oído o con auriculares para aislarse del griterío.
Una manifestante fuera del Congreso sigue la intervención de la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, en el Canal 24 Horas de TVE Á. CABALLERO
Cuando ha terminado la marcha, se han levantado para gritar "Sus beneficios, nuestra miseria". La marcha no ha sido tan multitudinaria como otras protestas de esta semana, algo que se explica también al tener lugar un día laborable por la mañana. Pero a pesar de la fecha y la hora, Jimena y Celia no se lo querían perder. Ambas se han cogido vacaciones en sus trabajos para estar aquí. "Esperábamos conseguir un mínimo, y parece que no están por la labor", lamenta Jimena.
"Yo me fui a dormir con la noticia [del no de Junts]", cuenta Marcelo, estudiante de 19 años. En la misma línea, denuncia: "Hay rabia porque era lo mínimo, con lo que no estaba del todo satisfecho, y ni siquiera lo mínimo se hace".
"Literalmente no entendemos que Junts vote que no. Se partió el decreto en dos, y el primero tenía el nombre de Junts", lamenta María, una de las manifestantes, quien cree que para la formación independentista el voto negativo es "un tiro en el pie", ya que "la mayoría de sus votantes tiene la vivienda como mayor preocupación".
Jimena y Celia se han cogido un día de vacaciones para poder estar frente al Congreso en un día clave Á. CABALLERO
La expectativa generalizada en la acampada era que se aprobaría al menos el primero de los dos decretos, el que incluye medidas contra los desahucios, la prórroga de los contratos de alquiler que caducaban hasta 2028 o limitaciones a la compra de vivienda por parte de fondos buitres. "Hay sorpresa de que al final el resultado vaya a ser cero de dos" apunta Lucas, de 29 años.
Decepción, pero no sorpresa
Otros muchos manifestantes coinciden en que la sensación es de "decepción, pero no sorpresa", como reza el conocido meme. "Nosotros éramos tristemente optimistas en cuanto a que saliese el primer decreto. Pero tampoco nos sorprende, Junts ha demostrado durante toda la legislatura que su postura es ir siempre a por lo que a ellos les interesa", lamenta María, de 18 años, y militante de la Juventud Obrera Cristiana. "Al final estamos hablando de la derecha y la burguesía, más allá del lugar del que proceda", considera Lucas.
"Por mi parte no ha habido sorpresa. Estoy muy decepcionada, como creo que lo estamos todos", señala Celia, quien cree que en todo caso los decretos eran un primer paso que "no solucionaban el problema de raíz".
Pero las críticas no van solo contra Junts o el resto de partidos que han votado en contra de los decretos -PP y Vox, y también el PNV en el caso del segundo, el que prorrogaba indefinidamente los alquileres-. También se dirigen contra el Ejecutivo. "¿Dónde está el Gobierno progresista?" o "Rentistas, culpables; Gobierno responsable", coreaban los asistentes a la marcha.
"Si en ocho años no ha podido hacer nada este gobierno progresista, ahora no lo van a poder arreglar con un decreto y de mala manera", considera Nacho, de 33 años. Ha venido junto a su pareja desde Murcia a pasar unos días a Madrid, y su primera parada, tras bajar del tren, ha sido ir a la manifestación.
No querían perderse un momento que califican de histórico, "a pesar de que muchos medios quieren desprestigiar esto". "Yo soy autónomo, soy currante, y estoy orgullosísimo de estar aquí protestando". Está aquí no solo por él, sino "por las generaciones futuras": "Por mis hermanos, mis primos, mi familia, por todos los que no puedan permitirse una vivienda digna y vivir tranquilos, que al final todos somos pobres y apaleados", lanza.
María, militante de la Juventud Obrera Cristiana, en la manifestación frente al Congreso Á. CABALLERO
¿Hasta cuándo seguirá la acampada?
En la acampada y en la manifestación sobrevuela una pregunta: ¿qué hacer con la protesta a partir de ahora? Muchos pensaban ya desmantelar la acampada si los decretos se aprobaban este viernes, y sobre todo tras la manifestación del sábado, para seguir con la movilización con otros formatos. Otros eran partidarios de mantenerla al menos hasta que se anuncie la fecha de la huelga general que promueve el Sindicato de Inquilinas.
"Estas cosas están aumentando la rabia, que es la base de la protesta. Y no creo que después de todo lo que ya está organizado esto acabe aquí", opina María.
"La mecha está prendida y lo único que hay que hacer es seguir adelante y englobar muchas luchas que van juntas, como la de la educación y la sanidad pública", afirma por su parte Pilar, profesora de la Universidad Complutense.
En esa misma línea se han pronunciado desde el Sindicato de Inquilinas. Su portavoz Alicia del Río, al término de la votación, ha reivindicado que es un "día de profunda esperanza", que "no tiene nada que ver con la derrota", ya que "hoy se abre un ciclo político" y "hoy empieza la verdadera legislatura de la vivienda". "Toda la chispa que ha prendido en Sol continúa, pero no solo en Sol, continúa en cada barrio, en cada centro de salud, en cada plaza, en cada colegio", ha apuntado, y ha avanzado que ya están manteniendo reuniones con centrales sindicales para organizar la huelga general.
Celia cree que la acampada seguirá, pero también recuerda que "es mucho desgaste tanto físico como emocional". Además, a diario soportan a personas que les "increpan", lo que agota la paciencia de los acampados. En todo caso, recuerda: "Al margen de que la acampada tenga fecha de fin, de aquí lo más importante es que va a salir una organización popular fuerte por barrios".
En la manifestación se reparten octavillas de organizaciones como el Sindicato de Estudiantes e Izquierda Revolucionaria, que reclaman alargar la acampada. Otras, como Contracorriente, extienden las protestas a los barrios y anuncian asambleas en Vallecas, ya fuera de Sol. El Sindicato de Inquilinas, que ha capitaneado las protestas desde el día del desahucio, no valora por el momento si cree que debe seguir la acampada. Ahora valorarán la opción de seguir en Sol o abandonar esta protesta.
El fantasma de un adelanto electoral
Todo cambia a cada minuto, señalan miembros de esta organización. Todo podría cambiar aún más si finalmente el presidente del Gobierno adelanta las elecciones, algo que le reclaman ya dirigentes socialistas. Entre los manifestantes hay muchas dudas sobre esta posibilidad. "Al final es una manera del PSOE de cubrirse las espaldas, cambia migración por vivienda", señala María, quien apunta: "No sé si muy recomendable para la izquierda".
"No creo que la cosa cambiara tampoco con un nuevo Gobierno. En teoría tenemos un Gobierno progresista", reflexiona Marcelo.
Una convocatoria electoral sería el último movimiento desencadenado por la pieza de dominó que desencadenó todo, el desahucio de Maricarmen. Pero más allá de lo que ocurra en el Congreso o en la Moncloa, la movilización por la vivienda, ya sea en Sol o fuera, no parece que vaya a desaparecer.