Enlaces accesibilidad

¿Cómo combatir la inflación disparada por el cierre de Ormuz? Un estudio señala a España y sus renovables como ejemplo

  • Un estudio de New Economics Foundation concluye que la energía eólica y solar son claves para evitar la volatilidad
  • El informe defiende un cambio en la política monetaria y un impuesto para los "beneficios extraordinarios" del petróleo
Las energía renovables pueden moderar la inflación
Las energía renovables pueden moderar la inflación GETTY
I. P. Chávarri

Por cada subida del 10% del precio del petróleo y del gas, la inflación escala en España 0,27 puntos, según un estudio del centro de investigación independiente (think tank) New Economics Foundation (NEF). El informe simula un escenario, al calor de la guerra en Irán, en el que la inflación en el conjunto de la UE podría subir 1,8 puntos adicionales -hasta el 5,1% si se toma como referencia el dato de agosto del 3,3% para el conjunto de la Unión-, tras un encarecimiento del crudo del 50%. Pero también apunta la solución: impulsar las energías renovables y cambiar la política monetaria del BCE, y esboza alguna otra medida adicional: un impuesto "permanente a los beneficios extraordinarios del petróleo y del gas".

El desarrollo de la energía eólica y solar resulta "fundamental", según los autores del estudio, para limitar la inflación y evitar sus efectos negativos en el conjunto de la economía, "ya que reduce la exposición europea a la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles". El principio, señala el informe, es simple: "A diferencia del petróleo y el gas importados, las energías renovables son nacionales, geopolíticamente seguras y están protegidas de la especulación financiera".

De ahí que el informe defienda que su desarrollo es clave para que el conjunto del continente deje de estar sujeto a los vaivenes económicos de una guerra que lleva meses golpeando el bolsillo del ciudadano común. "La inflación conlleva que cada vez más personas en todo el continente tengan dificultades para acceder a bienes básicos como el alquiler, la comida y el transporte público. La única forma de limitar la inflación es dejar atrás nuestra dependencia de la volatilidad del petróleo y el gas", zanja Maike Schmidt, investigadora adjunta de NEF.

España, ejemplo de cómo las renovables ayudan a bajar precios

En el terreno de las renovables, España se ha convertido en un "buen" ejemplo gracias al despliegue registrado en los últimos años, apunta el estudio. Según los autores, "en la UE, el gas determinó el precio marginal de la electricidad el 55% del tiempo en 2022, a pesar de generar solo el 19% de la energía" del continente. Los datos son bien distintos en España, donde, tras duplicar la capacidad eólica y solar, los combustibles fósiles han pasado de fijar el precio de la electricidad el 75% del tiempo (primer semestre de 2019) a tan solo el 19% (mismo periodo de 2025). La menor dependencia ha tenido un impacto claro en los precios mayoristas de la energía, un 32% inferiores a la media de la UE, remarca el informe.

Una política monetaria "inadecuada"

Pero para que el modelo español se pueda propagar a otros puntos de Europa, hace falta otra política monetaria, defiende el estudio. La respuesta a una escalada de precios derivada de una crisis energética no puede ser una subida de tipos como ha hecho el BCE, primero el pasado mes de julio, con un incremento de 0,25 puntos, y este mismo de septiembre con otro cuarto más.

Ha sido una política "inadecuada", defienden los autores, que recuerdan que una subida de tipos puede ser "adecuada" para revertir la inflación impulsada por la demanda, pero cuando tras el incremento de precios se esconde una crisis energética, lo mejor es combatirla con "instrumentos fiscales y regulatorios que aborden el coste en origen".

"El problema de subir los tipos de interés durante un aumento del precio de los combustibles fósiles es que estas subidas afectan de forma asimétrica a las tecnologías que podrían reducir la exposición futura", ahonda el informe y plantea directamente que el Banco Central articule "un tipo de interés distinto y más bajo para las inversiones verdes". El objetivo es que la política monetaria no haga que el acceso al crédito para quien invierta en energía renovable "se vuelva demasiado caro" o directamente "inviable".

Los autores del estudio también defienden que Europa debería "mantener reservas estratégicas de materias primas de importancia sistémica". Es decir, acumular gas y petróleo para evitar que una crisis de suministro dispare la inflación y acabe afectando al conjunto de la economía. El informe recuerda que, tras el inicio de la guerra en Irán, el precio del barril de Brent pasó de 70 a más de 100 dólares en tan solo dos semanas, frente a las reservas de gas europeas, "que se encontraban a tan solo el 30 % de su capacidad". En 30 días, la factura de las importaciones de combustibles fósiles de la UE se incrementó en 14.000 millones de euros.

Y, por último, apuestan por la implantación de una serie de medidas que eviten una escalada de precios, entre ellas, un impuesto "permanente sobre los beneficios extraordinarios del petróleo y del gas antes de que llegue la próxima crisis, en lugar de improvisar en una emergencia".

El efecto dominó en los precios del cierre de Ormuz

Tras las grandes crisis inflacionistas que ha vivido Europa, de la desatada en 1973 cuando la OPEC cortó el suministro de crudo a los países que respaldaron a Israel en la Guerra del Yom Kipur, a la invasión de Ucrania en 2022, el motivo siempre ha sido el mismo: el precio de los combustibles fósiles, que acaba repercutiendo en prácticamente todos los bienes y servicios.

El estudio analiza cómo el cierre del estrecho de Ormuz, al igual que una inmensa bola de nieve, ha acabado arrastrando a una subida de precios a todo tipo de industrias. De la extracción de petróleo y gas, al refinamiento del crudo para terminar en la alimentación, la ropa o los productos químicos.

Así, según detalla el informe, un aumento de un 1% del coste de producción de la comida, bebidas y tabaco supone un incremento de la inflación de 0,22 puntos. Son los bienes que más impactan, seguidos de los alojamientos (0,11), la agricultura (0,08) y el sector inmobiliario (0,07).