La Inteligencia Artificial, el nuevo peligro para la inflación: smartphones, portátiles y consolas ya cuestan un 25% más
- Los fabricantes de chips prefieren trabajar con servidores de IA que con marcas de tecnología de uso doméstico
- La apuesta por la IA afecta de forma directa al bolsillo del consumidor porque la escasez de piezas dispara los precios
Si últimamente te has interesado por comprarte un ordenador, un smartphone o una videoconsola y ya tenías un modelo concreto mirado, es probable que hayas visto como ha subido de precio de manera considerable. Es un fenómeno que se conoce como "inflación de la oferta tecnológica" y que tiene una explicación: la insaciable demanda de hardware para Inteligencia Artificial (IA) por parte de colosos como Microsoft, Google y Meta está provocando a su vez que los grandes fabricantes como Asus, Gigabyte y MSI estén dejando de fabricar chips y placas base para aparatos de uso doméstico. Una falta de componentes que provoca subidas de precios.
Eduard Rosicart, profesor de OBS Business School y CEO Kaitaku Digital matiza a RTVE Noticias que no hay escasez de componentes, lo que pasa es que hay un trasvase en el uso: "Se está produciendo un desplazamiento en el mercado porque ha aparecido un nuevo comprador: los centros de datos de inteligencia artificial que, básicamente, compiten por la misma oblea de silicio que nosotros. Estos centros de datos quieren los recursos que, por ejemplo, usan nuestros móviles, nuestros ordenadores y nuestras consolas" con una característica importante que destaca el experto, y es que "poseen una capacidad de pago prácticamente ilimitada" que a ellos "les asegura el suministro mediante contratos anuales blindados. Al final, todo está en sus manos. Ahora mismo, en este 2026, están absorbiendo en torno al 70% de todas las placas de memoria en el mundo, mientras que en el 2022 solo consumían entre un 20% y un 30%."
Los tres gigantes que controlan el 95% de la producción mundial de placas de memoria, Samsung, SK Hynix y Micron, han priorizado la producción de alto ancho de banda (denominada HBM) para servidores de IA, por ser infinitamente más rentable. Al ocupar el espacio físico de las obleas con este material, la producción de memoria convencional para tecnología doméstica (conocida técnicamente como DRAM y NAND) se ha desplomado. ¿El resultado? Componentes de consumo, como un módulo de memoria estándar, que han visto duplicar o triplicar su precio de coste en cuestión de meses.
Los ordenadores suben un 20% y las videoconsolas se disparan un 30%
¿Qué sucede entonces? Que los fabricantes de tecnología de consumo se quejan de que se enfrentan a márgenes de beneficio asfixiantes. Marcas como Apple, Dell, Lenovo y HP aseguran que se están viendo obligadas a subir los precios finales de ordenadores y tablets con incrementos de entre el 10% y el 20% simplemente para cubrir los costes de los componentes internos. Esto está eliminando del mercado los modelos económicos o básicos en teléfonos y portátiles y convierte la informática personal en un bien de lujo.
Y no solo es el mercado de ordenadores. Las tres grandes compañías del sector de las videoconsolas han ejecutado alzas generalizadas que se han consolidado a lo largo de este año. Microsoft dio el golpe más duro con un incremento de unos 200 euros en los precios de sus Xbox argumentando que "se venden por debajo de su coste de fabricación y la crisis de suministros las hacía insostenibles". Sony ya había subido los precios de PS5 anteriormente, pero ahora ha aplicado un severo reajuste global que ha encarecido notablemente toda su línea de hardware. Y la última ha sido Nintendo. La compañía japonesa ha intentado capear la crisis de la memoria RAM durante meses, pero finalmente se ha visto obligada a ajustar sus márgenes comerciales con una Switch 2 que este septiembre ha subido 30 euros hasta fijar su precio base en Europa en 499,99 €.
Un bien de lujo que el consumidor no está dispuesto a dejar de comprar porque ya no es tal. Luis Garvía, director del máster en Riesgos Financieros de Comillas-ICADE explica a RTVE Noticia que "la tecnología es comunicación y se ha transformado en algo de primera necesidad. Vemos cómo, por ejemplo, cuando la gente entra en Ceuta no tiene absolutamente nada, pero todos tienen un teléfono móvil en el bolsillo porque es un aparato que te permite hablar con tu familia, te permite acceder a información, te permite comer". Eso provoca, nos dice, que la demanda de este tipo de productos se convierta en inelástica: "Es como las uvas en Navidad, da igual el precio que tengan, que vamos a comprar 12 uvas; pues esto es lo mismo, da igual lo que cueste la tecnología, que la vamos a comprar".
El "milagro" deflacionario de la tecnología desaparece
Los expertos nos explican que la actual subida de precios en el sector de la tecnología rompe con una tendencia que venimos observando en los últimos 50 años. Durante más de medio siglo, los dispositivos electrónicos han sido la mayor fuerza deflacionaria de la economía global. Mientras el coste de la vida, la vivienda y la energía no paraban de subir, la informática ofrecía un milagro económico: cada año que pasaba, los aparatos tecnológicos eran más potentes, más eficientes y, sobre todo, más baratos.
"Desde los años 70, la electrónica ha sido de las pocas cosas que siempre ha ido bajando todos los años" explica Eduard Rosicart y añade que "la memoria RAM que usan los ordenadores cada año se iba abaratando y era parte del ancla deflacionista de la economía occidental. Era una especie de contrapeso frente a la inflación de servicios, vivienda, sanidad. Y ese ancla se ha soltado".
"Si comparamos una Smart TV actual con una televisión de hace 20 años, veremos cómo ahora un aparato con muchas más prestaciones es proporcionalmente mucho más económico. La tecnología es mucho mejor y en términos relativos es más barata. Pues esto ahora ha cambiado por la IA", añade Luis Garvía.
Todo lo que sube, ¿baja?
La gran pregunta que se hacen los consumidores es cuándo volverán los precios a la normalidad. Los analistas de firmas como IDC prevén que el desequilibrio entre oferta y demanda se extienda de forma prolongada, como mínimo, durante los próximos dos años, lo que convertirá este periodo en uno de los más caros de la historia para adquirir electrónica de consumo. A partir de ahí, puede que los precios se estabilicen, no que bajen, en tres años.
El motivo: que las principales fundiciones de silicio del mundo estiman que la nueva capacidad de fabricación e infraestructura que se está construyendo actualmente para satisfacer la insaciable demanda de la IA no estará totalmente operativa hasta 2028. Para entonces se espera una estabilización paulatina del precio del principal componente para las placas de memoria.
No es tan optimista Eduard Rosicart: "Los precios no van a bajar y yo no descartaría que siguieran subiendo. Lo que van a hacer las marcas es fabricar productos más caros y justificar las subidas ofreciendo mejores prestaciones. Es algo que ya estamos viendo, por ejemplo, en los Mac de Apple, son más caros, pero vienen más cargados".
En conclusión, el "efecto agujero negro" de la IA, que absorbe de manera masiva los componentes y la capacidad de fabricación global va a continuar, pero la demanda de tecnología por parte del ciudadano de a pie también.
Eso sí, en la contienda IA versus consumidor el eslabón más débil será el que tendrá que adaptarse al cambio de paradigma. O tendremos que gastar más, o nos veremos obligados a estirar la vida útil de los dispositivos o recurrir al mercado de segunda mano. Una situación que amenaza con ensanchar la brecha digital y convertir el acceso al hardware de última generación en un privilegio reservado para las rentas más altas.