La Inteligencia Artificial ya es el mayor gasto de las empresas, marca récord y supera a las nóminas de los empleados
- El gasto en IA va a superar los seis billones de dólares a nivel mundial en 2026
- La inversión en estructuras de datos por parte de las empresas ha crecido un 13% este año
Pagar a la máquina empieza a ser más caro que retribuir al personal. Históricamente las empresas han destinado la mayor parte de su capital a pagar las nóminas de los empleados. El porcentaje mensual dirigido a financiar el departamento de recursos humanos podía alcanzar hasta el 80% de los costes operativos totales en ciertos sectores, sobre todo servicios y tecnología.
Sin embargo, en los despachos de los directores financieros, esa regla está empezando a ser diferente: las empresas que han optado por automatizar departamentos enteros para reducir la masa salarial están descubriendo una paradoja inesperada: la factura mensual en tokens de Inteligencia Artificial e infraestructura en la nube ya es más alta que las nóminas de los empleados despedidos.
Los tokens son las unidades básicas de información en las que los modelos de lenguaje dividen el texto para poder procesarlo. En lugar de leer palabras completas, la IA descompone los textos en fragmentos de sílabas o caracteres, donde un token equivale a unas tres cuartas partes de una palabra en español, en inglés las palabras son más cortas. Las empresas pagan una tarifa por cada token que envían al sistema en sus preguntas y por cada token que la máquina genera en sus respuestas; al automatizar millones de tareas repetitivas las 24 horas del día, el volumen de estos fragmentos que se genera cada día se dispara.
"Las licencias actuales te cobran una cuota mensual que da para un determinado número de tokens, pero cuando haces un uso intensivo de la IA y superas el nivel básico ya te empiezan a facturar aparte y ahí viene el problema", explica a RTVE Noticias Rafael Palacios, director de la oficina de IA de la Universidad Pontificia de Comillas. "Estamos acostumbrados a suscripciones de tarifa plana tipo Movistar Plus, Netflix o Disney +, pero la IA para generar código no funciona así, gasta muchísimo", añade.
Según la consultora tecnológica Gartner, el gasto mundial en Tecnologías de la Información va a a superar en 2026 los seis billones de dólares a nivel mundial. Esto representa un incremento histórico del 13,5% respecto al año anterior, impulsado de forma directa por la fiebre de inversiones en infraestructura de Inteligencia Artificial.
Un récord que se va a convertir en tendencia según John-David Lovelock, analista jefe de Gartner: "A medida que las cargas de trabajo de la IA escalan, la inversión en centros de datos se está acelerando rápidamente, lo que a su vez impulsa una mayor demanda de computación de alto rendimiento". Y va más allá: "la IA no está abaratando los negocios; está sustituyendo el gasto en capital humano por un gasto energético y tecnológico voraz e impredecible."
El gasto en Inteligencia Artificial empieza a descontrolarse en algunas empresas MASTER / Getty
El problema de la rentabilidad de la IA
Los modelos de Inteligencia Artificial más avanzados, los que realizan razonamientos más complejos, se enfrentan a unos costes a los que las grandes empresas están ya empezando a poner freno. Prueba de ello son los movimientos que han llevado a cabo en los últimos tiempos grandes compañías tecnológicas norteamericanas.
Por ejemplo, Microsoft ha anunciado que cancela sus programas piloto de Claude Code después de detectar costes desmesurados. Y es que en apenas unos meses, sus equipos de ingeniería llegaron a consumir decenas de miles de dólares al mes por trabajador y agotaron sus presupuestos corporativos de IA.
Anthropic, la compañía que está detrás de Claude, también empieza a detectar que la situación se le está yendo de las manos: entre las últimas decisiones, ha introducido planes de suscripción de pago más altos, como Claude Max, que ha pasado de costar 100 dólares al mes a duplicar su coste hasta los 200, y ha realizado cambios polémicos en su facturación para "frenar el consumo desmesurado".
Más ejemplos: Uber ha reconocido haber agotado todo su presupuesto anual de herramientas de programación con IA en tan solo cuatro meses debido al uso masivo por parte de sus desarrolladores.
Según los expertos, esta situación todavía no ha llegado de forma generalizada a España o a Europa, solo a empresas tecnológicas norteamericanas, pero el efecto va camino de extenderse tal y como cuenta a RTVE Noticias Pedro Fontaneda, periodista especializado en mercados digitales: "Vivimos en un mundo hiperconectado y se va a generar un efecto dominó. Es inevitable. Si los altos costes de la IA ya están suponiendo un dolor de cabeza para las grandes como Microsoft o Anthropic, acabaremos pagando el pato los usuarios, los trabajadores, a quienes no se nos subirá el sueldo porque habrá que pagar más a las máquinas y las compañías más pequeñas que se quedarán atrás porque no podrán invertir en IA".
Bruno Marcial, profesor de Blockchain & GenAI Business Leader, cuenta a RTVE Noticias que el problema se traslada sobre todo a las pequeñas compañías: "Parece que todas las empresas quieren usar la IA porque está de moda", asegura. "El problema es que esta tecnología se está implementando a discreción, sin un criterio establecido. Hay mucho hype y la gente cree que puedes crear una empresa desde cero y replicar un empleado que te haga las tareas. Es un concepto que se está divulgando mucho en redes sociales y que hace mucho daño". Habla Marcial de vídeos que vemos en YouTube con gente que hace tutoriales "para que te crees tu propia agencia de marketing con IA, vídeos que hablan de que vas a poder despedir a tu equipo de recursos humanos... pero eso no es así". Según el profesor de Blockchain, "IA tiene que servir para automatizar tareas repetitivas y poco apetecibles que no gastan muchos tokens como almacenar datos o verificar facturas. Eso ni destruye un departamento de empleados ni es caro". Y concluye categórico: "El problema es que gastes en IA sin saber para qué, entonces claro, estás derrochando el dinero".
¿Realmente se está usando tanto la IA?
Según Cristóbal Marcial, el uso generalizado de la IA por parte de las empresas y los trabajadores corresponde más a los grandes titulares que a la realidad. Nos cuenta, basándose en informes de Fortune, McKinsey y The Economist que "a nivel trabajador normal, en Estados Unidos, solo entre el 1,3% y el 5,4% del total de horas de trabajo están asistidas por IA generativa". Además solo "un 9% de empleados dice usar IA generativa todos los días y un 14% la usa algún día, pero no a diario".
A nivel directivo los datos también son sorprendentes: "Cierto es que el 70% de las empresas dicen que ya usan IA, pero más del 80% reconoce que no ha mejorado ni productividad ni empleo".
El hecho: las tecnológicas acuden a los despidos masivos
Lo cierto es que para hacer frente a los enormes costes derivados del uso de la Inteligencia Artificial, o utilizándolo como excusa, las empresas están recurriendo a diferentes fórmulas de reestructuración, pero la más extendida coloca el peso sobre el capital humano.
Por ejemplo, firmas como Teradata han cancelado sus subidas salariales anuales para desviar ese dinero directamente a proyectos vinculados con el uso de la IA. Otras compañías están suspendiendo las aportaciones a los planes de pensiones empresariales corporativo para liberar flujo de caja rápido. Y lo más agresivo: las grandes corporaciones tecnológicas de Silicon Valley están recortando salarios base o recurriendo a despidos masivos.
La consultora Challenger, Gray & Christmas detalla que "la Inteligencia Artificial ya se ha convertido en el primer motivo de despidos masivos corporativos". Las empresas no solo están sustituyendo tareas humanas, sino recortando nóminas de forma explícita para liberar presupuesto e inyectarlo en infraestructura de IA y consumo de tokens".
Entre los casos más sonados, Microsoft acaba de anunciar el recorte de miles de empleos con el objetivo directo de destinar esos recursos financieros a su millonaria inversión en infraestructuras de IA. Meta ha reducido cerca de 8.000 puestos mientras reubica a miles de ingenieros hacia divisiones centradas exclusivamente en el desarrollo de IA. Aunque las campañas de despidos más agresivas las está protagonizando Amazon: el gigante de la logística mundial ha eliminado entre 2025 y 2026 cerca de 30.000 puestos de trabajo, el 10% de su plantilla.
Sin embargo detrás de esos despidos por la IA podría haber reestructuraciones encubiertas. Rafael Palacios lo ve de este modo: "Yo creo que las empresas que han despedido personal o se han precipitado, o han usado la excusa de la IA porque querían hacer una reestructuración interna sin haber comprobado que esta tecnología es más barata que utilizar personal". Considera que un viraje muy grande hacia la IA "sabiendo que esta tecnología está en manos de unas pocas personas, es muy arriesgado porque no tiene un precio controlado, no es un coste fijo".
Cierto es que esos despidos masivos, se están produciendo en Estados Unidos, un país donde, explica Palacios, "el mercado de trabajo funciona de forma mucho más dinámica que en Europa". Entonces, "esas empresas pueden despedir a media plantilla y si se dan cuenta de que se han equivocado, volverla a contratar sin que sea un gran drama".
Mientras se reducen costes de personal, las grandes salidas a bolsa que compañías como SpaceX, OpenAI o Anthropic están protagonizando este año, muestran que los gigantes tecnológicos necesitan dinero para que su músculo en torno a la IA siga creciendo.
El gran interrogante: ¿cómo serán las empresas en 2030?
"Cualquier trabajo intelectual está ya en peligro por la Inteligencia Artificial y los trabajos físicos estarán en riesgo en los próximos cinco años". De esa premisa parten en GenAiA, la asociación española para la IA Generativa. Un escenario que puede sonar apocalíptico, pero que según Óscar Méndez, presidente de GenAiA y CEO de Stratio, es inevitable y también va a llegar a Europa y a España: "La fecha que manejamos para ver un impacto en el mercado laboral español es el segundo semestre de 2028". Y va más allá: "de aquí a dos años habrá un 15% más de paro respecto a las tasas actuales en todos los países donde se usa la Inteligencia Artificial en el mercado laboral".
En conclusión, la adopción de la IA por parte de las empresas provoca una contradicción: en vez de reducir costes, los aumenta e, incluso, los hace incontrolables. Quizá para no quedarse atrás, las compañías están dispuestas a asumir gastos récord en infraestructura tecnológica que desbancan al gasto en personal, pero el retorno de inversión de esta apuesta todavía se desconoce.
A eso sumamos la incertidumbre regulatoria: "El gobierno de Estados Unidos, país al que parecen la mayoría de tecnológicas, de repente te dice que no puedes usar una IA por una decisión política y corta de raíz esa tecnología con lo que puede suponer para una empresa que dependa de ella", apostilla Rafael Palacios.
Esta situación confirma que la IA opera actualmente más como una cara tendencia aspiracional para las empresas que, como alternativa, están ejecutando despidos masivos. El reto a medio plazo para el mercado pasa por demostrar si este drástico trasvase de capital del empleo humano a la tecnología es una visión de futuro o un gran error de táctica empresarial.