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Hacerse la casa uno mismo: ¿es la autoconstrucción una opción realista para conseguir una vivienda?

  • El 42% de los españoles se ha planteado edificar su propio hogar y un 8,5% lo ve como algo concreto
  • El trabajo coordinado del arquitecto, el constructor y el aparejador limita problemas en el proyecto
Albañiles trabajan en la construcción de una casa promovida por su propietario en Arroyo de la Miel (Málaga).
Albañiles trabajan en la construcción de una casa promovida por su propietario en Arroyo de la Miel (Málaga). FOTO CEDIDA POR LOS PROPIETARIOS
CARMEN MORALES PUISEGUR

"Da un poco de vértigo", admite Olivia Cano cuando piensa que ella y su pareja, Jorge, decidieron hace un par de años que construirían ellos mismos su hogar. Compraron un terreno en El Casar (Guadalajara) y, ahora, esperan la licencia del ayuntamiento para empezar a levantarlo. Por el solar aún no ha pasado ningún albañil, pero ellos llevan gastados "unos 90.000 euros" entre la compra del suelo, impuestos, arquitecto y otros gastos iniciales.

Olivia y Jorge forman parte del 8,5% de españoles que considera como un proyecto concreto la construcción de su propia casa, según un informe del IV Observatorio sobre Vivienda y Sostenibilidad de la Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI). La encuesta señala que el 42% de los españoles se ha planteado edificar su propio hogar. El interés crece entre los jóvenes de 25 a 34 años y alcanza el 48% entre quienes viven en entornos rurales o pueblos. ¿Motivos? Diseñarse a gusto la vivienda (un 46% de los encuestados), ahorrar (25%) o lograr una mayor eficiencia energética (18%) serían los principales.

Convertirse en autopromotor

Todas estas razones están detrás de la decisión de Olivia y Jorge. Tras asomarse al mercado inmobiliario en la provincia de Madrid, decidieron dar el paso y construirse ellos mismos su casa. No les convencieron los pisos ni los chalés que visitaron por la calidad de los materiales, el espacio, la ubicación o el coste de la reforma y algo que nunca faltaba, precios desorbitados. Jorge, aficionado al mundo del motor, quería un garaje. Ella, tener un huerto y espacio al aire libre.

Con ahorros y apoyo económico familiar, siguieron delante y en este momento de su vida se han convertido en autopromotores. Así se denomina a quienes asumen la responsabilidad de impulsar para sí mismos la construcción de su vivienda y asumen desde la gestión de las licencias a la contratación de los profesionales que ejecutarán la obra.

Meterse en un proyecto de esta envergadura es un "aprendizaje", asegura Olivia. Ellos, por ejemplo, se enfrentan a la negociación de una hipoteca para autopromotores, que funciona de manera distinta a las que se otorgan para viviendas habituales. Entre sus particularidades, el banco libera el dinero cuando el arquitecto certifica los avances de la obra.

Imagen de la parcela en la que Olivia y Jorge ya trabajan para construir su futura casa.

Imagen de la parcela en la que Olivia y Jorge ya trabajan para construir su futura casa. FOTO CEDIDA POR LOS PROPIETARIOS

El impulso de abandonar existe

Ahora, si miran atrás, aseguran que hubiesen iniciado el proyecto con el arquitecto y el constructor "de la mano", algo que les hubiese ahorrado costes y quebraderos de cabeza. Confiesan que, a veces, se han planteado abandonar ante el reto que aún tienen por delante. "Los terrenos se han revalorizado mucho", argumenta Olivia. Podrían recuperar el dinero invertido y volver al camino usual: comprar y reformar. Pero luego piensan en la casa de sus sueños y, de momento, siguen adelante. Olivia y Jorge estiman que por unos 400.000 euros tendrán una casa más que amplia en un terreno de unos 900 metros cuadrados ya que "Madrid nos ha expulsado, que es donde queríamos vivir".

Según el informe antes citado, el 48% de quienes viven en un pueblo o en un entorno rural han pensado en construirse su propio hogar: la mayor disponibilidad de suelo y el peso de la vivienda unifamiliar en esos entornos lo hacen más fácil. Un 39,9% de personas que reside en el centro de una ciudad también se lo ha planteado así como el 39,6% de quienes viven en el extrarradio.

"La autopromoción siempre ha estado ahí"

El arquitecto Eladio Pérez trabaja desde hace décadas en pueblos del sureste de Madrid y "la autopromoción, como ahora se llama, siempre ha estado ahí. Yo lo recuerdo desde que empecé en la profesión". Su estudio Tallón Arquitectos está especializado en este tipo de proyectos.

La facilidad para disponer de un terreno en las zonas rurales marca la diferencia. Allí es más habitual que "los padres cedan suelo a los hijos cuando se van a casar, que hereden la vivienda antigua de los abuelos o que compren una parcela", enumera María Pérez, también arquitecta y que trabaja desde hace años con su padre.

Asegura la encuesta de la UCI que el "desconocimiento es una de las principales barreras que inhibe a muchas personas a la hora de dar el paso de edificar su propia casa. Dos de cada tres españoles, el 66%, reconoce saber poco o nada sobre el proceso de autoconstrucción". Pero otros sí que tiran hacia adelante, convencidos de aprender sobre la marcha. No solo se convierten en autopromotores, también en autoconstructores. Pasarán así a ejercer las funciones del contratista: organizar la obra, coordinar los oficios y, si se tercia, remangarse ellos mismos para apañárselas con la espátula y el cemento.

Eladio y su hija aseguran que han visto todo tipo de situaciones en estos años. "Muchas veces, lo que prima es la economía. Contratan el arquitecto y cuándo les preguntas por el constructor, te dicen que un amigo suyo les hará las estructuras con hormigón armado", cuenta Eladio. Lo recomendable para reducir los problemas, aseguran ellos, es contar con "un contratista que se encargue de dirigir la obra".

La clase media, en retirada de la autoconstrucción

Juan Goñi, que se define a sí mismo como "arquitecto vocacional", trabaja desde hace dos décadas en la Costa del Sol. Cree que el interés por construirse una vivienda desde cero “existe” pero "ahora, todo es más difícil y más caro".

"Yo diría que desde la COVID-19 creció el interés por la vivienda unifamiliar", opina y, en paralelo, "subieron los precios desde el inicio de la guerra de Ucrania" y "la mano de obra es cada vez más escasa". Su estudio Klic Arquitectos mantiene una cartera de clientes particulares, pero ahora la demanda de sus servicios viene de "extranjeros con un nivel adquisitivo más alto" y "de empresas hoteleras, oficinas o de comercio minorista".

Goñi ha trabajado en multitud de proyectos en el área metropolitana de Málaga y ha presenciado su encarecimiento progresivo. "Hubo momentos antes del 2020, que en Alhaurín de la Torre (a unos 15 kilómetros de la capital malagueña) una persona se compraba allí la parcela por unos 50.000 o 60.000 euros y se podía hacer una casa de unos 150 o 200 metros cuadrados por unos 300.000 euros. Luego había que meterle el 20% sobre el gasto constructor, el IVA... por unos 400.000 o un poco más estaba todo. Yo hace tiempo que no veo un presupuesto así", cuenta. Según Goñi, "me atrevería a decir que el proceso se ha encarecido entre el 60% y el 70%". Afirma que, por ejemplo, "ya no hay parcelas por 50.000 o 60.000 euros en esa zona; ahora están por el orden de 150.000 euros".

Ahorro de hasta un 13% del presupuesto

Si la economía lo permite, ¿merece la pena lanzarse a este desafío? "Si uno autopromueve y autoconstruye, en teoría, se ahorra el 13% del gasto general. Eso sí, te cargas con el trabajo del constructor que es coordinar a los gremios. Pero claro, hay que poder y hay que saber", concluye Goñi.

Nacho vive junto a su marido en la casa que se construyó en Arroyo de la Miel (Málaga) hace dos años en una parcela "cuadradita y perfecta" que compraron en 2016. Confió en Juan Goñi como arquitecto y hoy son amigos. Nacho asumió el rol de constructor aunque, repetirá, siempre de la mano de la "dirección facultativa, el arquitecto y el aparejador".

Él nunca había edificado una casa, pero como ingeniero de caminos había construido líneas de alta velocidad así que tenía conocimientos técnicos de, por ejemplo, "estructuras y drenajes".

Interior de una vivienda en construcción en Arroyo de la Miel (Málaga).

Interior de una vivienda en construcción en Arroyo de la Miel (Málaga). FOTO CEDIDA POR LOS PROPIETARIOS.

Pero antes de tomar la decisión, pidió presupuestos. "Ninguno bajaba de 400.000 euros", recuerda y fue entonces cuando decidió asumir las tareas del constructor. Si ajusta cuentas, asegura que logró culminar el proyecto por unos 250.000 euros.

Para ejecutar sus tareas de autoconstructor, pidió una reducción de jornada en su trabajo. Antes de incorporarse a su puesto, "venía a la obra a controlar todo" y, a última hora, regresaba para supervisar la labor de la cuadrilla. Si él no podía, su pareja se cogía el día libre para cubrirle. Los fines de semana a ambos les tocó poner escayola, mover pladur o vérselas con el cartón yeso. También pintaron la vivienda. Cuando se le pregunta si ha merecido la pena tanto trabajo, su respuesta es afirmativa. Pero, insistirá de nuevo, "si uno se apoya en el aparejador y cuenta con conocimientos técnicos".