De Carmen Martín Gaite a Siri Hustvedt o Michele Ruol: siete libros sobre el duelo
- Ficción y ensayo, prosa y verso, sirven para enfrentarse con la muerte de un ser querido
- Reflexiones y relatos sobre el peso de la ausencia y la necesidad de seguir adelante
El duelo por la muerte de un ser querido es una experiencia profundamente humana por la que todos pasamos. Una vivencia personal y universal por la que hay que transitar sin prisa. En una sociedad que oculta la muerte cotidiana y convierte en espectáculo el fallecimiento de los demás, compartir las reflexiones de seis escritoras y un novelista puede ofrecer algo de consuelo.
Carmen Martín Gaite, Siri Hustvedt y Michele Roul abordan la muerte de la madre, la hija, el marido o los dos hijos varones de un matrimonio con una prosa elegante, mientras que Silvia Panadero plantea la desaparición de una hermana gemela y Rocío Angulo revive en verso el primer dolor, la defunción de la abuela materna. Parapetos de papel, en siete libros sobre el duelo para leer este verano:
Inventario de lo que queda cuando el bosque arde
La persistencia de los objetos cotidianos: un marco de plata, un teléfono fijo, una bombonera de cristal, el tope de una puerta o un mechero es el hilo conductor del que Michele Ruol tira para ir descubriendo el dolor de una familia destrozada en la que Madre y Padre tienen que lidiar con la muerte de Mayor y Menor.
Los personajes de Inventario de lo que queda cuando el bosque arde no tienen nombre. Una novela con una prosa precisa que, a través de 99 objetos, nos descubre los infinitos matices del duelo, publicada por Siruela y traducida del italiano por Natalia Zarco.
"El domingo Madre salía a caminar. Tomaba un sendero que la llevaba desde la ciudad hasta la falda de los montes. La ladera del más cercano estaba completamente carbonizada: Madre vagaba entre troncos ennegrecidos, los imaginaba como lápidas de sí mismos. Al inspirar todavía se percibía el olor a quemado. Volvía aliviada porque era tiempo que le había restado a la jornada, quedaban menos horas que la separaran del sueño".
El autor italiano, anestesista de profesión y finalista del Premio Strega, desgrana con sutileza detalles del accidente y como la onda expansiva de la desaparición llega también a un amigo o a una novia, que mantienen la memoria de los muertos en contacto con los padres.
Lagartijas
Frente al dolor de perder a un hijo, Silvia Panadero explora en su primera novela el desgarro de quedarte sin una hermana gemela, la persona con la que compartes toda tu vida. La infancia de Eva en un pequeño pueblo de Jaén se interrumpe con la muerte de Elena, su otra mitad.
Lagartijas, publicada por la editorial Milenio, es un libro breve. A lo largo de sus cien páginas, la autora acompaña a la protagonista que pasea por las lápidas del cementerio en un día de verano y abre un cubo de basura para arrojar un clavel seco que se une a otras flores muertas.
"—¿Es verdad que tu hermana se está muriendo? —Acariciaba la cabeza del conejo.
—No.
—Pues todo el mundo lo dice.
—Así al menos nadie os confundiría todo el tiempo —dijo Luis riendo.
Estiré el brazo con el puño cerrado y lo estampé contra la nariz de Luis. Un hilo de sangre se le salió y le llegó a la boca. María soltó al conejo del susto y este salió corriendo y se perdió entre la hierba."
Frases cortas e imágenes poderosas, con una voz narrativa tierna que intenta buscar respuesta a una realidad que la pequeña no entiende y en su familia rota nadie le va a explicar. Eva supera los celos, la confusión y logra mirar hacia adelante y arrancar de cuajo el dolor como se corta la cola de una lagartija.
Tocan a muerto
Las heridas de una guerra civil, el duelo de los vencidos, el dolor de las mujeres que aprendieron que "de eso no se hablaba" en una España rural y desolada habitan la primera novela de Laura Vivar. Madres, abuelas, tías, primas y vecinas cuentan las historias de un pueblo, los relatos susurrados en el lavadero o de camino a misa.
Tocan a muerto, publicada por la editorial Blatt & Ríos, devuelve la voz a las mujeres silenciadas en la postguerra que sostuvieron la vida cotidiana, los cuidados y los saberes con dignidad cuando aún no se había inventado la palabra resiliencia.
La escritora y filóloga clásica va enhebrando instantáneas familiares con una lengua llena de hallazgos verbales por las que desfilan la carestía, la pobreza, la violencia, el luto riguroso, la dureza de la vida cotidiana, la injusticia, la emigración de las jóvenes a las grandes ciudades y el silencio.
El título del libro recuerda que las campanas de la iglesia tocan a muerto para anunciar un deceso, dos campanadas si es un hombre, tres si es una mujer.
De hija a madre, de madre a hija
"Me parecía haber entendido una cosa muy importante, que meterse a escribir equivale exactamente a salir a dar un paseo, así cuando esté tumbada en la hierba mirando las nubes y notando que respiro con regularidad y acordándome de los que ya no respiran, sintiéndolos conmigo dentro de mi corazón, estoy escribiendo también, más que nunca, y las nubes recogen lo que escribo".
Carmen Martín Gaite decía que la intimidad en bruto no se entiende sin el filtro del sueño o la fabulación, pero en De hija a madre, de madre a hija, la autora salmantina evoca la figura de las dos mujeres claves de su vida, su madre, María Gaite Veloso, y su hija, Marta Sánchez Martín.
La editorial Siruela reúne en un solo volumen De su ventana a la mía y El otoño de Poughkeepsie dos textos datados en fechas muy próximas al fallecimiento de ambas interlocutoras de la escritora con un prólogo de José Teruel.
Cuentos autobiográficos, monodiálogos, ensayos de consolación, seudodiarios, cartas sin enviar, poco importa la clasifición, la voz de Martín Gaite intenta rescatar a sus muertas de la nada, mirando por la ventana como su madre y escribiendo en el cuaderno de tapas negras de su hija.
Los geranios descosíos
"A mi abuela Julia, porque sé que allá donde esté sigue cuidando de los geranios de esta tierra".
Con su poemario Los geranios descosíos, Rocío Angulo Dorado ganó el accésit del Premio Adonáis 2025. Unos versos que surgen de la vivencia directa de la pérdida de su abuela materna y del impulso de nombrar la impotencia, la incertidumbre y el sufrimiento al enfrentarse por primera vez al enigma de la muerte.
El libro plantea una reflexión sobre la identidad y la memoria compartida de las mujeres: las de la familia, la tradición y aquellas que fueron silenciadas. Mediante el amor, los cuidados, los rituales y la palabra heredada, estos poemas hilan una genealogía íntima y coral en la que escribir se convierte en un gesto de arraigo y despedida. Los versos invitan a adentrarse en un territorio de voces y raíces, volver a casa sabiendo que algo persiste y florece.
"El sol sigue siendo el mismo, pero el color
se ha suicidado dejando los objetos huérfanos.
Me ahoga el recuerdo yermo, el silencio
fragmentado colándose por debajo de esta puerta.
Las niñas no han vuelto".
La figura de la abuela ocupa un lugar central como depositaria del afecto y la transmisión simbólica, sentada a la sombra del limonero con su vestido de flores y su delantal marino, comiendo helados de limón, fresa y naranja. La poeta evoca el último beso, el cuerpo frío y su mirada se conmueve con el pseo de la ausencia.
Ola. Vida y recuerdos después del tsunami
La mañana del 26 de diciembre de 2004, un tsunami arrasa la costa sur de Sri Lanka. Sonali Deraniyagala perdió a sus padres, a su marido, a sus dos hijos pequeños y a su mejor amiga bajo una ola gigantesca de la que ella pudo escapar. Capitán Swing publica las memorias de la economista, nacida en Colombo en 1964, una obra de no ficción titulada Ola. Vida y recuerdos después del tsunami, traducida por Tania Gaviño.
"Al principio no le di importancia. El mar parecía estar un poco más cerca de nuestro hotel de lo habitual. Nada más. Una ola blanca y espumosa había subido hasta el borde de la arena, donde la playa descendía abruptamente hacia el mar. Nunca se veía agua en esa franja de arena. Fue nuestra amiga Orlantha quien me lo hizo notar. Poco antes había llamado a nuestra puerta para preguntar si estábamos listos para salir. Nos faltaba poco. Steve estaba en la ducha o más probablemente leyendo en el baño. Nuestros dos hijos estaban en la terraza trasera, emocionados con sus regalos de Navidad".
En estas memorias, valientes y sinceras, describe esos primeros instantes y el largo camino que ha recorrido desde entonces para rehacer su vida con la actriz irlandesa Fiona Shaw con la que se casó en 2018. Un relato fascinante, de la lucha inicial de los primeros meses tras la tragedia, a los recuerdos del pasado desde la casa de su familia en Londres hasta el nacimiento de sus hijos, el año en que conoció a su marido en Cambridge o su infancia en Colombo.
Deraniyagala aprende a conciliar los recuerdos casi insoportables de su pérdida con la escritura que le sirve para mantener viva a su familia.
Historias de fantasmas
"Dios mío, nos hemos divertido, ¿verdad?". Esas fueron las últimas palabras que Siri Hustvedt le susurró a su marido en su lecho de muerte, tras cuarenta y tres años de vida en común en su apartamento neoyorquino de Brooklyn.
A punto de fallecer, Paul Auster le dijo a su esposa que quería convertirse en un fantasma, regresar para ver cómo estaba, qué escribía o cómo crecía su nieto Miles. Y eso es lo que el escritor, fallecido en 2024 por un cáncer de pulmón, ha llegado a ser para Hustvedt, una presencia palpable y reconfortante: al oler su tabaco en casa, sumergirse en sus libros y rememorar una historia de amor y una comunión intelectual.
A medio camino entre el diario y la narración literaria, Historias de fantasmas, publicado por Seix Barral, parte de documentos inéditos desde las notas que intercambiaron durante decenios hasta las últimas cartas de Auster a Miles, hijo de su hija Sophie. En su obra más personal, la autora reconstruye su unión a través del viacrucis del duelo acompañada por el consuelo de un amor eterno.
Ensayista, novelista, poeta y Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2019, Hustvedt muestra cómo la pérdida de un ser querido erosiona nuestra identidad, el fin del refugio que suponía el nosotros, pero la intimidad de una vida compartida deja una huella imborrable y una luz que puede iluminar el camino.