La poeta Carmen María López, Premio Adonais 2025: "La creación literaria es el territorio de la libertad"
- Carmen María López ganó el premio por el poemario Oración de la lluvia, editado por Rialp
- Filóloga e investigadora en la UNED sus dos libros anteriores también fueron laureados
"Hija, enséñame
a que me importe y a que no me importe
el curso de la vida.
Enséñame a esperar junto a esta lluvia".
En estos versos de "Oración de la lluvia", el poema que da título al libro homónimo, Carmen María López (1991) se dirige a su hija aún no nacida para decirle que "la vida es una lágrima pero hay tanta belleza". La ganadora del Premio Adonais 2025 reza "una plegaria poética hilvanada por ese hilo de la lluvia".
Profesora titular en la Facultad de Filología de la UNED, confiesa en una entrevista con RTVE.es que "la literatura es un fervor que yo llevo dentro. La creación literaria es el territorio de la libertad por excelencia" y que no se dedica profesionalmente a escribir poesía.
Obtener el Premio Adonais de la editorial Rialp fue "una sorpresa y una emoción" para la autora de Caravaca de la Cruz que se siente "muy feliz" y "unida espiritualmente a una cadena de escritores, de poetas a los que admiro, como José Hierro, con ese libro Alegría (ganador en 1947), que recitaba de memoria en los veranos de la infancia".
Lo divino y lo humano
El poemario se articula en torno a "Lo divino" y "Lo humano", dos estados del alma o tonos que se van complementando: "Muchas veces buscamos ese anhelo de trascendencia y lo encontramos en la literatura, en la música, en el arte, en la pintura. Esa parte de lo divino intenta dialogar con todos estos maestros literarios y lo humano desciende a la tierra. Hay un eje vertical en todo el libro que va desde lo más alto hasta hasta lo más cotidiano. Me interesaba también ese contraste".
En el poema inaugural "Itaca" resuenan ecos de Cavafis, pero ahora la isla perdida es la infancia y el viaje apasionante bucear en los recuerdos.
"Cuando vuelvas al lago de tu infancia
pide que la memoria no te falle.
Que mucho hayas amado aquella vida
y el cuerpo que te impulsa hacia el pasado".
La poeta murciana aborda "el amor, la muerte, la familia con un sello personal, porque al final son símbolos que recorren nuestra vida, parten de vivencias personales, pero están sublimadas, metabolizadas en otra cosa diferente. He querido cantar con un corazón universal, como decía Machado".
Carmen María López nos invita a mirar de nuevo, "a mirar con ojos limpios, a detenernos porque parece que este tiempo no propicia la contemplación o la reflexión, ese estado meditativo en el que realmente podemos conectarnos con nosotros mismos. Por eso, es tan importante la pupila, el ojo, la mirada, porque solo mirando y solo deteniéndonos es posible crear, en este caso, poesía".
Gratitud
Oración a la lluvia pretende ser, según su creadora, "una celebración, una oración, un canto en el que está la vida y también la gratitud. La manera de agradecer a los demás lo que nos han dado a través del arte, a través de la familia o a través de nuestra propia historia, de nuestra biografía".
La literatura de la última Premio Adonais rinde homenaje a los clásicos, a grandes autores y diáloga con los versos de vivos y muertos. Dedica un poema a la contemplación de la tumba de César Vallejo en París, en el cementerio de Montmartre:
"...y caminé para llegar a ti
y la lluvia escondía una plegaria.
Escribir es llover: dar en ofrenda".
Cinéfila empedernida, referencias al séptimo arte salpican el libro desde Haneke a Marilyn Monroe, Ingrid Bergman o El color de la granada, una rara joya que narra la vida del trovador armenio Sayat-Nová y "una experiencia cinematográfica compleja" que vio por recomendación de un poeta argentino. "El cine lo que hace es detener el instante, el momento y acercarse a la poesía. Lo más importante no es la trama sobre el poeta iraní, sino que la pantalla sea una experiencia visual. La literatura y el cine pueden esculpir en el tiempo, como decía Tarkosvski. Son artes del tiempo que nos permiten entrar en esa dimensión contemplativa", reflexiona.
A la hora de escoger un poema, profesa un cariño especial al que escribió tras contemplar la Capilla Sixtina en los Museos Vaticanos, en Roma, porque "cuando se une literatura y vida, surge algo que una muchas veces no puede explicar".
"Te miré tantas veces. Me detuve
elevando mi cuello hasta tu altura
y nunca pude ver sino milésima
parte del misterioso orden del mundo."
Poesía en escena
Pese a ser considerado un género minoritario, la escritora ve el panorama poético "muy fructífero y muy enriquecedor". Apunta que la poesía trasciende a otros formatos, con "un montón de festivales de poetry slam y muchísimas actividades de poesía performativa que se lleva a escena o espectáculos de poesía y música". Considera que esa es la tendencia porque "la poesía es palabra, pero también es eso que podemos recitar y hacer llegar a un público en un escenario".
Admite que tuvo dudas con la composición en la que usa la misma forma que las coplas de Manrique, pero al final incluyó el poema dedicado a su abuela:
"Abuela:
Nuestras vidas son los hijos
que van a dar a otro mar,
que es el vivir."
Pertrechada con una libreta, escribe a mano sus poemas de forma intermitente y aún no tiene en mente un nuevo libro. Anima a los lectores a refugiarse en la poesía como un rincón de calma a salvo de algoritmos y scroll infinito porque "te saca de ahí, de esa norma y de ese tiempo absolutamente avasallador de las redes sociales, de la prisa, del trabajo, de todas esas imposturas que nos vende la sociedad actual y te permite parar el tiempo, entrar en tu interior y conectar con los demás".
Además del Premio Adonais 2025, Oración a la lluvia, editado por Rialp, Carmen María lópez ha publicado otros dos poemarios Yo también anochezco (Premio Complutense de Literatura 2023) y La madre de nadie (Premio Espasa es poesía 2024).
"¿Tendrá razón quien piensa que la vida
nos seca el corazón y nos convierte
en termitas humanas?
Contra la indignidad del hundimiento,
hágase la poesía".