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El activista cubano Luis Manuel Otero llega a Miami tras ser excarcelado y lograr un permiso humanitario de EE.UU.

El opositor cubano Otero Alcántara llega a Miami
El disidente Luis Manuel Otero Alcántara es recibido por la comunidad cubana de Miami Giorgio Viera / AFP
RTVE.es

El activista cubano Luis Manuel Otero, fundador del Movimiento San Isidro (MSI), ha llegado este sábado a Miami (EE.UU.) tras haber sido excarcelado por las autoridades de Cuba y haber logrado un permiso humanitario de EE.UU. para residir en este país.

El avión donde se trasladaba Otero aterrizó sobre las 17:53 hora local (23:53 hora peninsular) en el Aeropuerto Internacional de Miami procedente de La Habana.

Activistas cubanos y personas del entorno de Otero han revelado que Estados Unidos ha aprobado la solicitud presentada por el artista para que le fuera concedida una autorización de residencia por motivos humanitarios.

Compañeros de Otero publicaron en su propio perfil de Facebook que ha aceptado el exilio "como única vía para poder continuar con su labor como artista y activista, después de haber soportado toda la represión que ha recaído sobre él".

"La Seguridad del Estado no le ha dejado ninguna otra opción para ser liberado de prisión", han indicado.

El activista cubano Luis Manuel Otero llega a Miami

El opositor Luis Manuel Otero se dirige a miembros de la comunidad cubana en Miami Giorgio Viera / AFP

Otero pidió el permiso humanitario hace semanas

Una de las activistas de MSI Anamely Ramos ha confirmado en sus redes sociales la concesión del permiso humanitario por parte de EE.UU., que fue solicitado "hace semanas" por Otero.

En un vídeo publicado en sus redes sociales, Ramos no quiso celebrar el logro de esa autorización de residencia hasta que el artista plástico pisara Miami y calificó de "violencia" el hecho de que Otero tenga que salir de Cuba. "El Estado no le ha dado otra opción, como a muchos otros de nosotros", ha lamentado Ramos.

El fundador del Movimiento San Isidro, compuesto por un artistas, intelectuales y activistas cubanos que combinan el activismo político con el arte, cumplió el pasado 9 de julio una condena de cinco años en Cuba tras su detención durante las protestas del 11 de julio de 2021, pero en vez de ser puesto en libertad de inmediato a partir de esa fecha se encontraba en paradero desconocido. Durante los cinco años de condena, ha estado recluido en el penal de máxima seguridad de Guanajay.

De hecho, Amnistía Internacional (AI) denunció hace dos días su desaparición forzada y exigió al presidente cubano, Miguel Díaz Canel, que presentara con vida a Otero y lo pusiera en libertad.

Cubalex, una ONG que presta asistencia legal a presos políticos de Cuba, apuntó que, de acuerdo con "informes extraoficiales", Otero, de 38 años, estaba bajo "custodia estatal en un lugar desconocido".

Detenido por usar la bandera en algunos de sus montajes

En un artículo publicado en abril pasado en The New York Times, escrito por el propio Otero, el activista recordaba que fue detenido en 2021 antes de una de las mayores protestas en Cuba en décadas con el pretexto de que había usado la bandera cubana en algunos de sus montajes artísticos, algo prohibido por una ley que regula cómo se pueden exhibir los símbolos nacionales.

"Eso, desórdenes públicos y desacato a la autoridad son los cargos por los que he pasado años encerrado en una prisión de máxima seguridad, rodeado de hombres que han cometido delitos políticos y otros que han cometido delitos violentos", se quejaba Otero en el artículo de opinión.

Este artista autodidacta e irreverente construyó su lucha por la libertad de expresión desde la marginalidad, utilizando el arte de performance y el espacio público para interpelar directamente al poder. Su lenguaje conectó con los jóvenes, los músicos de reguetón y con una intelectualidad urbana que encontró en su rebeldía una vía de escape al monólogo oficial.

Un precedente abierto con José Daniel Ferrer

No es el primer activista encarcelado en Cuba que se ve obligado a exiliarse para lograr su libertad, ya que existe el precedente del histórico disidente cubano José Daniel Ferrer, quien aceptó salir de la isla para dirigirse a EE.UU. y poner fin a su cautiverio en octubre de 2025.

El propio disidente, que cumplía prisión en la cárcel de Mar Verde, en Santiago de Cuba, declaró antes de su excarcelación que había aceptado exiliarse ante las presiones ejercidas por las autoridades y denunció "golpes, torturas, humillaciones y amenazas". El líder opositor había pasado encarcelado más de 10 años en las dos últimas décadas y estaba considerado como "preso de conciencia" por Amnistía Internacional, al igual que Otero.

En otros países de Latinoamérica se han dado casos de este tipo como cuando en 2023 unos 200 presos políticos de Nicaragua fueron desterrados de su país y se les arrebató la nacionalidad después de que fueran puestos en libertad por el régimen de Daniel Ortega. Fueron deportados a Estados Unidos, que aceptó acogerlos.