La amnistía, más cerca. Pero no tanto
- El Tribunal de la Unión Europea (TJUE) avala la ley de amnistía al no chocar con la legislación comunitaria
- Las sentencias del TJUE son de obligado cumplimiento
La Gran Sala del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha cumplido los pronósticos y ha dado por buenas las conclusiones del abogado general de noviembre pasado. Como en la inmensa mayoría de los casos.
Hasta el comunicado de prensa de la corte de Luxemburgo no puede ser más explícito: “El Derecho de la Unión no se opone a la ley española de amnistía para la normalización de la situación en Cataluña”.
Han hecho falta más de 2 años para este primer pronunciamiento europeo sobre la Ley Orgánica de amnistía (LOA), vigente desde junio de 2024. Lo hemos escuchado de boca del presidente del TJUE, el belga Koen Lenaerts, que siempre tiene la deferencia de leer los fallos de sentencias de asuntos españoles en castellano. Y muy buen castellano. Además, esta vez ha añadido un plus: un vídeo explicativo con los principales puntos de estos dos fallos.
La lectura de hoy no se ha hecho en la Gran Sala, lo protocolario, porque está en obras. Ha sido en la sala de vistas tercera de la planta sexta de este imponente edificio. Pero es casi igual de majestuosa. Y, sorprendentemente, hoy los 15 magistrados han hecho su entrada solemne con cuatro minutos de retraso. Es un momento ceremonioso: cuando les anuncian, todos los presentes nos levantamos en señal de respeto.
Habrán visto que los magistrados del Tribunal de Luxemburgo son los únicos que visten togas granates o burdeos. Tiene su explicación: simboliza la independencia de estos jueces respecto a los tribunales de los Estados miembros.
Primero han leído tres fallos de asuntos en portugués, rumano y francés. Y ya, rozando las 10.15h, el fallo sobre la cuestión prejudicial planteada por el Tribunal de Cuentas. A continuación, el fallo sobre la cuestión prejudicial planteada por la Audiencia Nacional. Te da tiempo a tomar las notas justas antes de abandonar la sala.
Pactamos ya en aquella primera sentencia sobre la inmunidad de Oriol Junqueras, en 2019, que podíamos dar el fallo en directo con nuestro propio equipo. Que entonces hacían un breve receso para que desalojáramos rápida y silenciosamente y ellos ya continuaban del tirón con la lectura del resto de fallos. Hoy eran 24 en total.
Juan Carlos González, el jefe de prensa del tribunal, ya tenía preparados los resúmenes. Es un gran periodista, conoce muy bien nuestro trabajo, se jubila en septiembre. Sabe que no nos basta con lo que hemos escuchado en sala para afrontar los directos casi inmediatos de última hora. Esas dos páginas te dan la seguridad, porque es Juan Carlos quien te las proporciona, que lo que has entendido dentro de la sala se ajusta fielmente a la realidad. O, si lo has entendido mal y no has pillado los matices, tienes tiempo de recomponerte para no meter la pata en ese primer "aquí te pillo, aquí te mato".
Veinte minutos después del fallo ya hemos recibido las sentencias completas en nuestros correos electrónicos. Tienen 38 y 28 páginas respectivamente. Y respiras algo más tranquila porque vas a poder revisar bien los argumentos y explicar las sentencias con el máximo rigor.
Confirmas que el TJUE se ha limitado a analizar si la LOA entraba en contradicción con el derecho comunitario. Que insiste en que aprobar y aplicar leyes de amnistía es competencia exclusiva de los estados miembros, que el TJUE se limita a controlar que estas leyes no pongan en peligro los sistemas judiciales de los estados. Y que ha emitido dos sentencias que ahora toca aplicar a los tribunales españoles.
Se podría decir llanamente que la ley de amnistía española ha sorteado hoy un recoveco muy pronunciado en el camino. Y que cada vez tiene un sendero más despejado. Las sentencias del TJUE son vinculantes, de obligado cumplimiento. Pero, aunque el aval es importantísimo, insisto que quien aplica la amnistía son los tribunales españoles.
El Tribunal de Cuentas y la Audiencia Nacional han sido directamente interpelados para que apliquen la LOA. Pero hay asuntos que no tienen un recorrido final tan pacífico, como el de la malversación que mantiene procesados o condenados a líderes independentistas como Puigdemont o Junqueras.
El Tribunal Constitucional, que lo tiene pendiente sobre la mesa, va a tener que posicionarse ya. Pero aún quedará el Tribunal Supremo, el que les negó el perdón.
Esto es, hoy la ley de amnistía está más cerca de poder implementarse en su integridad y es lógico que sus impulsores y beneficiarios lo lean como una victoria. Pero si lo miras con distancia y frialdad, la conclusión es que está más cerca, pero, quizás, no tanto como parece.