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Jonathan Haidt, sobre los menores y las redes: "Es esencial mandarlos a jugar a la calle, darles independencia"

  • Este psicólogo social es uno de los mayores expertos en el impacto del mundo digital en la infancia
  • El viernes se reunió con Pedro Sánchez, que impulsa prohibir el acceso a plataformas a menores de 16 años
Psicólogo social Jonathan Haidt, de frente, con camisa rosa y mano levantada, en una habitación con ventana y lámpara.
El psicólogo social estadounidense Jonathan Haidt durante una entrevista con RTVE Noticias el 25 de junio de 2026 RTVE

Las redes sociales están provocando una epidemia de enfermedades mentales entre los más jóvenes. Así lo certifica el psicólogo social estadounidense Jonathan Haidt, uno de los mayores expertos mundiales en el impacto que el entorno digital está teniendo entre niños y adolescentes. Y tiene claro que 2015 fue el año del quiebre: "ese es el momento cuando pasan de un tipo de teléfono más antiguo a los teléfonos llamados inteligentes".

Llega a España para presentar su último libro, "La generación ansiosa" (Deusto, 2024), en el que pone sobre la mesa cómo la llamada Generación Z (los nacidos entre 1996 y 2010) es la primera que llegó a la adolescencia en un mundo ya absorbido por el adictivo universo de las plataformas online. Y ofrece a padres, educadores, empresas tecnológicas y Gobiernos orientación para reencauzar la situación. Este viernes mantuvo encuentros en Madrid con el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, que en febrero pasado anunció una reforma legal para prohibir el acceso a las redes a menores de 16 años, y el jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo.

Entre sus propuestas está prohibir los teléfonos móviles en los colegios, nada de 'smartphones' -terminales con internet- antes de los 14 años; evitar las redes antes de los 16 para que atraviesen el período más vulnerable de su desarrollo sin someterse a los algoritmos y propiciar en los menores más independencia, juego libre y responsabilidad en el mundo real. "Es absolutamente esencial darles rienda suelta, que vivan su infancia de forma independiente. Hay que mandar a los chicos a jugar a la calle con amigos sin supervisión directa constante de los padres", asegura en una entrevista con RTVE Noticias horas antes de reunirse con los políticos españoles.

Primer plano del rostro de Jonathan Haidt, psicólogo social, con mirada atenta y concentrada. Se aprecian arrugas marcadas y cabello canoso.

El psicólogo social estadounidense Jonathan Haidt, en una entrevista con RTVE Noticias el 25 de junio de 2026 en Madrid RTVE

PREGUNTA: Viene a España a presentar su nuevo libro y a hablar de un problema que estamos viendo nosotros con nuestros hijos, sobrinos y, en general, con los jóvenes de la generación Z. ¿Por qué dar la vuelta al mundo para hablar sobre un tema así?

RESPUESTA: Soy profesor en la Universidad de Nueva York y ahí doy clases desde 1995. Me encanta ser pedagogo, enseñar, estar con mis alumnos y observé un cambio en 2015. Porque vi que había cada vez más alumnos retraídos, deprimidos, angustiados, y pensé: '¿Qué es lo que está pasando?'. Bueno, en parte puede que sea una sobreprotección, que les estemos protegiendo demasiado, pero pensándolo bien, me he dado cuenta, y está además avalado por investigaciones científicas, que es una adicción a las redes sociales, que se da además en todo el mundo, no solamente en Estados Unidos, sino en el mundo occidental en general. ¿Por qué en 2015? Es porque ese es el momento cuando los jóvenes pasan de un tipo de teléfono más antiguo a los teléfonos llamados inteligentes.

P: ¿Un problema que no afecta igual a los chicos que a las chicas?

R: Afecta de manera distinta. Empezamos a ver, más o menos por el 2012, que a las niñas les afectaba muchísimo y a los niños parecía que menos, pero fue pasando el tiempo y fuimos comprendiendo que, en realidad, no es que fuera más o menos, sino que afectaba de forma distinta. A las niñas, por ejemplo, sí, hay muchas instancias de depresión, de angustia, de ansiedad, la comparación constante, la necesidad de estar en forma, de ser guapa, de ser bella, la obsesión con el cuerpo. Mientras que a los chicos, más bien lo que les hace es atraerles a llevar a cabo acciones muy peligrosas. Es un poco adictivo, parece que tiene que ver con niveles de dopamina, que los chicos se entregan más a las adicciones tipo pornografía o juego en línea, como si fuera más fácil que la red social absorba la personalidad del chico. Quizás sean más disfuncionales.

P: ¿Podemos sentirnos afortunados los millennial (nacidos entre 1981 y 1996)?

R: Pues la verdad es que sí. Tenéis mucha suerte los millennial y deberíais ser conscientes de ello. Sois la generación más inteligente hasta ahora en la historia, o sea, ha ido subiendo el cociente intelectual hasta llegar a vuestra generación. Sois, además, la última en haber podido jugar en la calle, ir a la plaza del pueblo y jugar allí con los amigos, en vez de estar jugando con el teléfono en casa. Así que sí, tenéis esa enorme suerte de no haberos entregado a lo que llaman el entretenimiento, el ocio, que bloquea todo lo demás, porque ¿qué vas a hacer si al día estás dedicándole cinco horas a TikTok? No hay tiempo para hacer absolutamente nada más.

P: Habla de sobreprotección en el mundo real e infraprotección en el digital. ¿Cuáles son sus principales consejos para las familias?

R: El objetivo en principio que debería animar a todos los padres es, de alguna manera, asegurar que el entorno en el que viven, en el que juegan, en el que existen los niños, sea uno que sea autosupervisor, es decir, que no necesiten estar en todo momento con padres, con madres que les estén sobreprotegiendo. Hasta más o menos los años 90 así funcionaba la vida en Estados Unidos. Los niños salían, jugaban, estaban por ahí en los parques, pero en los años 90 algo sucedió y, de pronto, la sociedad americana pensó: 'Es demasiado peligroso, los niños no pueden estar solos en la calle'. Y es absolutamente esencial darles esa rienda suelta, que vivan su infancia de forma independiente. Hay que mandar a los chicos a jugar a la calle con amigos sin supervisión directa constante de los padres.

P: En cuanto a los Gobiernos, hay ya varios países que han dado pasos importantes al respecto. En España se ha propuesto el prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años, así también como obligar a las plataformas a implementar sistemas de verificación de edad. El pionero fue Australia y un reciente estudio asegura que no se están viendo los resultados que se desearían. ¿Cómo valora estas iniciativas?

R: Australia lo va a facilitar todo para los demás países. Pero empiezo respondiendo haciendo referencia a una cita del filósofo chino Lao Tse, que decía: 'Un viaje de mil millas comienza con un primer paso'. Y luego alguien añadió: 'Pero si ese primer paso es demasiado difícil, déjalo'. Creo que la segunda parte fue añadida por personas que critican la ley australiana. En cualquier caso, los australianos han sido valientes y han dado ese primer paso, pero nadie esperaba que funcionara de manera automática a los tres meses, que hubiera un cambio radical. Esto es la primera ronda. Es el primero de varios embistes, ¿no? Efectivamente, pasará el tiempo y las cifras reflejarán el buen resultado que se espera. Australia está bien encaminada hacia el éxito y es muy difícil tomar esos primeros pasos. Para España y para los demás países que se están planteando una solución parecida a la australiana, podemos decir que Australia les está facilitando el camino.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe en La Moncloa el 25 de junio de 2026 al psicólogo social y profesor de liderazgo ético, Jonathan Haidt FERNANDO CALVO Moncloa/Fernando Calvo

P: Jonathan, está en España y tiene previsto reunirse con autoridades del Gobierno y de la oposición

R: Sí, estoy encantado de estar aquí. El presidente Sánchez ya ha hecho saber que le preocupa y que algo habrá que hacer, efectivamente, acerca de este problema. Podré reunirme con él y también con el líder de la oposición, porque en todo el mundo este no ha sido un tema partidista. Izquierda y derecha, todos tienen hijos, todos quieren que esto se solucione. Así que estoy entusiasmado por esas reuniones. Y luego también podré reunirme con varios miembros del Gobierno para hablar de políticas públicas.

España prohibirá acceder a redes sociales hasta los 16 años

P: Para el Gobierno lo correcto son estas iniciativas pero parte de la oposición cree que son las familias las que tienen que decidir qué hacer con el acceso a los medios digitales de sus hijos.

R: La verdad es que, como norteamericano, tengo que decir que, en general, somos libertarios y no nos gusta depender del Gobierno que nos esté preparando la papilla y obligándonos a tragárnosla. O sea, nos gusta a nosotros poder tomar las riendas de las decisiones que tenemos que tomar. Pero es que las familias, los padres, las madres, llevan peleándose con esta realidad desde hace ya más de 15 años y tenemos que ser conscientes de que los chicos, los niños, las niñas, a quienes se enfrentan son a auténticos gigantes, a empresas que son enormes y que consiguen los éxitos que buscan. Los padres sencillamente nos hemos dado cuenta de que no estamos en disposición, no podemos hacer ese seguimiento, no podemos controlar como querríamos controlar. Estas empresas podemos incluso denominarlas depredadoras, son peligrosas y los padres nos hemos dado cuenta de que carecemos del poder necesario. No podemos por nuestra cuenta, necesitamos ese apoyo.

P: Si no cambia esto, ¿qué podemos esperar de la sociedad dentro de 10 o 20 años?

R: Pues si no tenemos cuidado, vamos a ver que las máquinas cada vez van a ir haciendo más y más cosas, porque lo que estamos viendo de momento son mayores niveles de angustia, de ansiedad, de depresión, resultados pedagógicos cada vez peores, cada vez la atención de nuestros chicos se va desperdigando más y más fácilmente. Vemos que hay un bloqueo, podemos decir. La gente joven ve que no puede centrarse, no puede fijar la atención en un punto y mantenerla ahí durante un tiempo largo. Entonces, esto es absolutamente desastroso para el momento actual y luego si pensamos también en el futuro, porque es una generación que va a tener muchísimas dificultades a la hora de encontrar pareja, decidir formar una familia, decidir tener hijos, decidirse al compromiso... Lo único que cabe pensar que vaya a resolver el problema es que los seres humanos nos unamos para conseguir una cierta vuelta a la felicidad por parte de los jóvenes.