Los audios del 112 revelan la angustia de Jonathan Andic tras la caída mortal de su padre: "¡Ayuda, necesito ayuda!"
- La defensa de Andic usa las grabaciones para demostrar que no hubo premeditación en el suceso de Montserrat
- El perito Francisco Marco denuncia "sesgos" en la investigación de los Mossos sobre la muerte de Isak Andic
La investigación sobre la muerte de Isak Andic, fundador de la multinacional Mango, ha dado un giro mediático y judicial este lunes tras la difusión de los audios originales de las llamadas de emergencia realizadas por su hijo, Jonathan Andic, el pasado 14 de diciembre de 2024.
Las grabaciones, emitidas originalmente por Catalunya Ràdio y confirmadas por fuentes de la defensa, captan los momentos inmediatamente posteriores a que el empresario se precipitara por un barranco en la zona de Collbató, en la montaña de Montserrat.
En los audios se escucha a un Jonathan Andic profundamente afectado, quien entre sollozos y gritos de auxilio intenta coordinar el rescate de su progenitor. Este material se ha convertido en una pieza angular para la estrategia de la defensa, encabezada por el penalista Cristóbal Martell, que busca desmentir la tesis policial de una posible contradicción en el relato del investigado y demostrar que su desesperación era "natural" y no producto de una puesta en escena.
El desgarrador relato de las llamadas de emergencia
La secuencia de los hechos, recogida en el sumario del Juzgado de Instrucción número 5 de Martorell, sitúa la caída de Isak Andic a las 12:28 horas. Según los registros, Jonathan Andic mantuvo tres comunicaciones clave con los servicios de emergencia, hablando sucesivamente con una operadora del 112, un técnico de los Bombers de la Generalitat y una enfermera del Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM).
"Necesito ayuda, necesito ayuda", se escucha clamar a Jonathan Andic en la primera conexión con el 112. Ante las preguntas de la operadora para precisar lo sucedido, el hijo del fundador de Mango responde entre lágrimas: "Mi padre se ha caído, estamos en Collbató, sí se ha caído…". La tensión aumenta cuando la técnica le inquiere si se trata de un tropiezo o una caída accidental, a lo que Andic contesta: "Creo que se ha caído por un barranco, por favor, envíen a alguien, envíen a una ambulancia, envíen a alguien, por favor".
Un detalle relevante para la investigación es que, en ese primer instante, Jonathan admite no ver a su padre desde el punto donde se encuentra: "No lo veo". Esta afirmación coincide con lo que posteriormente relataría a las autoridades, asegurando que solo escuchó el ruido de piedras y un gemido de dolor antes de perder de vista el cuerpo.
"Viejo", el grito final en el Camí de les Feixades
Durante la conversación con Anna, la enfermera del SEM que se desplazaba al lugar, la desesperación del investigado alcanza su punto álgido. Mientras la sanitaria intenta calmarlo solicitándole datos para su identificación y ubicación exacta, Jonathan Andic reitera su impotencia: "El problema es que no sé dónde está".
Es en este tramo de la grabación, difundido por La Vanguardia, donde se escucha de fondo un grito desgarrador: "¡Viejo!", el apelativo cariñoso con el que Jonathan se dirigía habitualmente a su padre. Según fuentes cercanas al caso, este detalle refuerza la tesis de la defensa sobre el vínculo emocional entre ambos, rebatiendo los indicios de mala relación que sostiene la Fiscalía basados en mensajes de texto recuperados del teléfono móvil.
La operadora del 112 también solicitó a Andic que compartiera su ubicación por WhatsApp, advirtiéndole explícitamente: "Que no sea en directo". "¿Que no sea en tiempo real, quieres decir?", pregunta el hijo del empresario, a lo que la técnica confirma: "En tiempo real, no". Este intercambio técnico busca ahora ser utilizado para aclarar posibles imprecisiones sobre la geolocalización del incidente.
La defensa denuncia una "condena social" basada en indicios
Francisco Marco, perito contratado por la defensa de Jonathan Andic, ha intervenido en medios de comunicación para valorar el impacto de estos audios. Según Marco, la actitud del investigado en las grabaciones es incompatible con un plan criminal: "Nadie que pueda premeditar una caída de este tipo, después muestra esa desesperación, que es natural".
El perito ha sido especialmente crítico con la labor del investigador principal de los Mossos d’Esquadra, señalando que el caso está "basado sobre la nada" y que la instrucción policial ha estado plagada de "sesgos y falsedades".
Marco lamenta que Jonathan Andic esté sufriendo una "condena social anticipada" y que se le haya "paseado por la plaza pública" como en la Edad Media, obligándole incluso a abandonar la vicepresidencia de Mango tras su imputación.
"Es radicalmente falso que el teléfono móvil que llevó a un viaje a Ecuador no se utilizara", ha señalado Marco, saliendo al paso de una de las sospechas de los investigadores sobre los movimientos previos de Andic. La defensa sostiene que el caso no llegará a juicio y que la instrucción se cerrará en un plazo máximo de seis meses, una vez se anulen las partes de la investigación que consideran deficientes.
Discrepancias entre las declaraciones y el sumario
Uno de los puntos de fricción que mantiene a Jonathan Andic como investigado es la supuesta discrepancia en sus relatos sobre cómo vio la caída. Mientras que en la llamada al SEM manifestó que iba adelantado, escuchó piedras y al girarse vio a su padre gritar y caer, en su declaración ante los Mossos del 31 de enero de 2025 afirmó haber visto un "bulto fugaz" rodando entre matorrales tras escuchar el impacto y un gemido.
La instructora del caso considera que estas versiones "difieren", pero la defensa argumenta que no hay modificación sustancial. "Las distintas precisiones en la descripción hay que relacionarlas con el contenido exacto de la pregunta que se le formula", sostiene el recurso de apelación de 27 folios presentado ante la Audiencia de Barcelona. Según este escrito, es físicamente posible que no viera el inicio de la caída pero sí el tramo final del deslizamiento del cuerpo.
Otro factor que levantó suspicacias en los Mossos fue el tiempo transcurrido desde la caída hasta la llamada a emergencias: 4 minutos y 34 segundos. Según el sumario, la primera llamada de Jonathan no fue al 112, sino a la pareja sentimental de su padre. Los Mossos subrayan que "en ningún momento hizo llamada telefónica a su padre después de la caída", centrando sus esfuerzos en la búsqueda de testigos mediante el rastreo de antenas de telefonía cercanas.
La Fiscalía mantiene las medidas cautelares y el riesgo de fuga
Pese a la publicación de los audios y los argumentos de la defensa, la Fiscalía se opuso el pasado viernes al recurso de libertad plena de Jonathan Andic. El Ministerio Fiscal considera que existen indicios sólidos que contradicen la "supuesta buena relación" entre padre e hijo, apoyándose en el análisis de geolocalización, los informes fotográficos de la escena y, sobre todo, el contenido del móvil de la víctima.
La acusación pública mantiene que las medidas cautelares impuestas son proporcionales: retirada del pasaporte, prohibición de salida del país y comparecencias semanales en el juzgado. Además, se opone a la devolución de la fianza de un millón de euros que Andic tuvo que abonar para eludir la prisión. La Fiscalía justifica esta severidad alegando la "altísima capacidad económica" del investigado y la gravedad de las penas de un presunto delito de homicidio, lo que a su juicio incrementa el riesgo de fuga.
El caso de la muerte de Isak Andic, que conmocionó al mundo empresarial por producirse en circunstancias accidentales durante una caminata por el Camí de les Feixades, sigue así su curso judicial entre la angustia captada en los audios del 112 y la fría interpretación de los informes policiales que aún mantienen a su heredero bajo sospecha.