General Víctor Bados, director del IEEE: "Con la administración Trump el mundo se ha vuelto mucho más impredecible"
- RTVE entrevista a Víctor Bados, general de brigada y director del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE)
- "El mundo está muy acelerado y si la geopolítica siempre ha sido necesaria e importante, ahora lo es más", asegura
El general de brigada Víctor M. Bados Nieto cuenta con una extensa carrera militar en unidades de la Legión, en misiones internacionales y en puestos de responsabilidad en el ejército y en la OTAN. Es el director del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), que ha celebrado sus II Jornadas Geopolíticas y quiere fortalecer su posición como centro de pensamiento en análisis estratégico y de seguridad internacional.
Pregunta: ¿Qué son las Jornadas Geopolíticas del IEEE?
Respuesta: Lo que pretenden es reunir a la comunidad epistemológica que se dedica a analizar, a pensar, a estudiar y a diseccionar la realidad geopolítica del mundo, sobre todo a los temas de seguridad, defensa y relaciones internacionales. Se trata de debatir e intercambiar impresiones y también de constituir al Instituto como un referente y un foro de pensamiento en este aspecto.
P: ¿Por qué estas Jornadas son necesarias en estos momentos?
R: El mundo está muy acelerado y si la geopolítica siempre ha sido necesaria e importante, ahora parece que lo es más. Y España es un país que necesita que haya gente que se dedique a elevarse sobre el suelo y reflexionar para construir conocimiento que seamos capaces de plasmar en documentos y, de algún modo, poder ayudar en la toma de decisiones y a los que tienen que tomarlas.
P: ¿Cómo resumiría la actual situación geopolítica del mundo?
R: El mundo es volátil, incierto, complejo y ambiguo. A partir del covid se acuñó el entorno Bani. Es quebradizo y produce ansiedad porque no se entiende. Está más dentro de la persona. Esta ansiedad no es lineal y es incomprensible, muy difícil. No hay relación causa efecto de lo que ocurre. Esa tendencia se ha acelerado con la última administración Trump, el mundo se ha vuelto mucho más impredecible que antes.
El cambio se produce a muchísima velocidad, está muy fragmentado y, sobre todo, el mundo está deconstruyendo lo que habíamos construido, se está desglobalizando, desmultilateralizando, desdolarizando, desoccidentalizando, desmilitarizando, desdemocratizando. En el mundo, tristemente, hay ahora 5.800.000.000 de personas que viven en autocracias, hace diez años eran 4.200.000.000, y el club de los que pertenecemos a democracias cada vez es más pequeño.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, la exministra Ana Palacio y otras autoridades, durante la inauguración de las Jornadas. IEEE
P: ¿Cuáles son los principales retos en seguridad y defensa para España?
R: Vienen recogidos en la Estrategia de Seguridad Nacional y son múltiples, hay algunos que aparecen, otros son permanentes. La amenaza sur para nosotros es más importante por razones obvias, la que nos viene del Sahel, que es una zona con el mayor problema de seguridad, la más insegura del mundo, y con el mayor número de amenazas. Con las juntas militares de países como Mali, Burkina, como Níger, la ley no se impone y hay un problema con las franquicias del Dáesh, de Al Qaeda que combaten al régimen y tenemos como elemento desestabilizador al grupo Wagner, ahora es Africa Corps, que lo que hace es irradiar inestabilidad al bajo vientre europeo, precisamente España. Nuestra zona de colchón es Marruecos, que nos protege.
Pero ahora hemos encontrado otra vía que se está tratando de proteger. De hecho, tenemos dos barcos en Senegal y otros dos en Mauritania, porque han encontrado la vía de saltar a las Islas Canarias. Esa es una de nuestras amenazas. Pero luego tenemos otras muchas más: las pandemias, el terrorismo internacional —no podemos olvidarnos de él—. El cambio climático es un desafío. Las amenazas están ahí, como Rusia y siempre tenemos esa úlcera sangrante que es Oriente Medio, que lleva sangrando muchísimos años y que es un conflicto regional, pero, como estamos viendo últimamente, estamos sufriendo todos, tiene repercusiones globales. Lo que está ocurriendo ahora mismo con la guerra de Irán, que la estamos sufriendo todos con el cierre de Ormuz, porque tiene repercusiones en el ámbito financiero, el comercial, el energético.
P: Ha hablado de Marruecos. ¿Es una amenaza para nosotros?
R: No, Marruecos no es una amenaza para nosotros y no lo veo como tal. Estamos condenados a entendernos. Un estudio dice, paradójicamente, que España y Marruecos van incrementando cada vez más, de forma cuantitativa, sus relaciones de cooperación en todos los ámbitos. Las relaciones entre dos países están entretejidas sobre todo con intereses económicos y es muy difícil que haya un conflicto. La opción militar nunca la he visto. Hay 800 empresas españolas trabajando en Marruecos. El rearme de Marruecos no tiene nada que ver. Tienen unas cuitas, regionales, con Argelia, que sí está gastando diez y pico por 100 de su PIB en defensa. Ellos lo que están dirimiendo es la hegemonía regional con Argelia, sobre todo en el ámbito energético, en el ámbito territorial, en el ámbito del Sáhara. Tienen sus problemas pero no veo que Marruecos sea una amenaza para España.
El director del IEEE, Víctor Bados, charla con los exministros Ana Palacio y Josep Borrell IEEE
P: ¿Dónde se sitúa Europa en medio de China, de Rusia y de Estados Unidos, que ya no parece el aliado incondicional?
R: Pensamos que la paz perpetua era el futuro de la humanidad y que ya había vencido la democracia liberal. Y nos hemos dado cuenta de que no es exactamente así. La guerra ha vuelto a Europa. Pensamos que eran los felices 90 o la embriaguez liberal de los años 90. ¿Para qué íbamos a gastar en seguridad? Gastemos en otras cosas, en bienestar. A alguien se le olvidó el famoso paradigma del paraguas, que es la seguridad, bajo el cual tenemos derechos, libertades y desarrollo y, sobre todo, democracia. Todo eso nos ha provocado una desinversión en defensa y ahora mismo hay una brecha que tenemos que cerrar. Alguien nos ha puesto ante un espejo. Nos hemos quedado como el rey desnudo. Tenemos capacidades, muchas capacidades, en las que no hemos invertido. Y lleva un tiempo desarrollarlas.
Estados Unidos nos ha dado la seguridad. Y Europa tiene básicamente cuatro dependencias muy grandes. Una es securitaria, con Estados Unidos, que ha sido el gran proveedor de seguridad. Una segunda, comercial, con China, hay un déficit grande con China. Una tercera, tecnológica, con China y con Estados Unidos. Europa, entre las tecnologías críticas, solo tiene una empresa en la Zone 20, que es ASML, en tecnologías críticas, somos dependientes de Estados Unidos. El día que Estados Unidos nos apague la nube, las empresas europeas tendrán un gran problema, los servicios digitales son norteamericanos, inteligencia artificial, etc. Luego tenemos una cuarta dependencia que es energética, tradicionalmente Rusia y ahora Estados Unidos. Está casi en el 50% de la exportación o importación europea de su gas licuado. Europa, en general, y el mundo, vivimos en esa burbuja, ese buenismo biempensante. Tenemos un problema de que, para ser Venus, para seducir, para atraer, hay que tener un músculo que te proteja.
P: ¿Es el momento de la autonomía estratégica para Europa?
R: Es el momento de ser o no ser y de ahora o nunca, es el momento quizás que necesitamos para darnos cuenta de que tenemos que buscar una autonomía estratégica. No hemos de ser tan dependientes. Nos hemos dado cuenta de nuestras grandes carencias. Es el momento de invertir en capacidades. Pero sin olvidar una cosa: no pensemos que todo es industria de defensa. Hay que acudir a los clásicos. Clausewitz hablaba de una trinidad que es la pasión, que es el pueblo, que es la razón, que es el gobierno y que es el azar, que no son los ejércitos. Atacar a cualquiera de estas tres en ese triángulo nos hace no tener la suficiente solidez como para ser un actor global importante. Y como decía Brzezinski, o eres jugador en ese tablero mundial, o eres tapete o tablero. O también en una cena, o eres parte del menú o eres comensal. Pues al no ser ni comensal ni ser tapete, tenemos que invertir en capacidades, pero sobre todo en ese triángulo de la trinidad de Clausewitz.
El pueblo es importante y, por tanto, la voluntad de vencer o combatir. Hay que hacer pedagogía, crear intereses comunes, supranacionales, donde los europeos tengamos la convicción de que hay que defenderlos a costa de nuestra propia vida o del sacrificio último. Y eso significa voluntad de vencer. No olvidemos que somos el club real de las democracias en el mundo, el 5% de la población mundial disfrutamos del 50% de las prestaciones sociales del mundo.
Víctor Bados, Ana Palacio, Javier Colomina y Josep Borrell durante debate IEEE
P: ¿Cómo describirías a las principales potencias del mundo en estos momentos?
R: Tenemos tres potencias y ninguna está contenta con el statu quo actual. Son revisionistas, parten de un victimismo. Rusia parte del victimismo de que ha sido humillada y mancillada. Tiene una geografía que es maldita y tiene una paranoia debido a esa geografía de unas llanuras en el oeste por donde le han venido todas las invasiones y necesita una zona de colchón y de seguridad. Y en esa paranoia es donde basa todo su argumentario. China también parte de un victimismo que es el siglo de humillación, en las dos guerras del opio, la guerra de los Boers, la invasión de Manchuria por los japoneses y también la que tuvo con Rusia, que perdió más de 600.000 kilómetros cuadrados en el Tratado de Aigun y de Pekín. Además, se encuentra encerrada por dos cadenas de islas y no tiene salida a mar abierto. Y con un estrecho que es fundamental, que es el cordón umbilical, el Estrecho de Malaca.
Y Estados Unidos, a partir de la unipolaridad y la Pax Americana, sobre todo acrecentado tras el 11S, empezó a cometer errores en los que se conculcó el derecho internacional: claramente, la guerra de Irak, por ejemplo, errores de hegemón, que muestra debilidad como la crisis financiera de 2008 y luego de cierta legitimidad en ese norte global y ellos liderando. La administración estadunidense quiere revertir la caída de Estados Unidos y volver a situarlo como hegemón dominante en el mundo y de ahí rivalidad estratégica con China.
P: Oriente Medio ¿tiene solución?
R: Oriente Medio tiene solución, si somos capaces de abordar el problema político, la guerra no es más que la resolución de los objetivos políticos por otros medios. Si el problema político sigue, la guerra continuará. Los pactos de Abraham no abordan el problema político. Quiero recordar una frase, una conversación a la que aludía Felipe González y que tuvo con Isaac Rabin, en la cumbre de Madrid. Decía que Isaac Rabin reconocía que el problema palestino solo tenía tres soluciones: o mataba a todos los palestinos, que no es solución, o tiraba todos al mar que no es solución política.
P: ¿Podemos hablar ya de un nuevo orden o estamos todavía en transición?
R: Estamos en tránsito hacia un nuevo orden. No sé cuál será, pero lo que está claro es que el sistema internacional basado en reglas, si entendemos estas reglas como Westfalia, como lo que nos dimos tras la II Guerra Mundial, para regular el sistema financiero y comercial con Bretton Woods, con el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Organización Mundial de Comercio que procede del Acuerdo General de Tarifas y de Comercio o ese derecho internacional, el derecho humanitario que procede sobre todo de los Convenios de Ginebra, que lo que trata es de proteger a los civiles tras las atrocidades de una guerra mundial después de los bombardeos en Dresde, en Hiroshima o Nagasaki, donde se priman los derechos civiles. Hay que protegerlos. Naciones Unidas está en parálisis o si no, en coma. Estamos transitando hacia otro orden. ¿cuál es? No lo sé. ¿Hacia dónde vamos? Hay quién habla de las esferas de influencia.
P: ¿Qué consecuencias puede tener o tiene la nueva estrategia de seguridad de EE.UU. para Europa?
R: Ya está teniendo porque ahí hablan claramente de burden shifting y burden sharing, o sea hay que compartir cargas y trasladarse las cargas. Europa tiene que asumir esa carga de seguridad, que es algo que hemos venido viendo durante muchísimos años. Y tenemos que asumir que hay que tener una autonomía estratégica y seguridad. Estados Unidos es nuestro gran aliado, quiero dejarlo claro. Nuestro gran aliado —lo escribí el otro día en un artículo— es la costilla civilizacional de Europa, de esa filosofía griega, de ese derecho romano y de esos valores judeocristianos. Compartimos los valores con Estados Unidos. Pero una cosa es ser aliados y otra que te tutelen y te tutoricen y sean los que te proporcionan seguridad. Es una cosa muy diferente, no ser responsables nosotros y responder nosotros mismos y tener nuestra propia seguridad.
P: ¿Será posible algún día reconducir las relaciones de Europa con Rusia?
R: Estamos condenados a entendernos. Lo que está aconteciendo ahora mismo es una guerra fratricida, con Ucrania. Son hermanos, son eslavos, procedentes del Rus de Kiev, el principado moscovita. Me gusta a veces poner este ejemplo: si vemos la foto del rey de Inglaterra y la del zar Nicolás en la Primera Guerra Mundial, eran prácticamente como gemelos, eran primos hermanos. La historia de Rusia y la de Europa ahora sí tiene sus ideólogos en Rusia que hablan de la excepcionalidad euroasiática, se sienten depositarios de unos valores que hemos perdido. Pero la historia de Europa es la historia de Rusia. Tenemos que llegar a un entendimiento común.
P: Por último, ¿serán necesarias nuevas jornadas el año que viene?
R: Sin duda. Yo espero que se vayan consolidando y en las siguientes sigamos creciendo e incorporando nuevas voces, nuevas miradas, porque necesitamos reflexionar. España es una potencia media y, como decía nuestro desaparecido Josep Piqué, la geografía siempre está y la historia siempre vuelve. Somos un país peculiar. Estamos a caballo entre dos continentes y nos asomamos a dos grandes opciones, lo que nos hizo llegar a América. Y hay que seguir reflexionando sobre cuál es el papel y cómo podemos contribuir a esa estabilidad global, el papel de España en Europa y la Alianza y la UE.