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El poder del apellido Pujol

  • El fiscal asegura que la familia Pujol actuó como una organización criminal para ocultar un patrimonio de origen ilícito
  • Lamenta que, según él, reclamaban dinero a España mientras ocultaban el suyo a Cataluña
El peso del apejido Pujol
Jordi Pujol Ferrusola a su llegada a la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares EFE/Fernando Villar

El fiscal Fernando Bermejo lo ha tenido duro en los interrogatorios a los acusados. En los que ha podido hacer. Pero hoy, solo ante el informe final que leía en su pantalla, ha tenido unos 50 minutos iniciales frenéticos. Ha soltado tantas afirmaciones contundentes y tan seguidas ante la sala que costaba aguantarle el ritmo. Y tras esa arrancada inicial al esprint, las ha ido justificando una a una, como un buen corredor de fondo, hasta acabar su exposición.

Más de cuatro horas. Ha aportado tantos datos y tantos detalles que solo me imagino a una cabeza privilegiada encontrándolos y contrastándolos en la memoria. Una cabeza privilegiada al nivel del ilustre magistrado, también de la Audiencia Nacional, Alfonso Guevara. Por no citar alguna de las togas de oro que hay en esa sala que, estoy segura, también han podido.

Nosotros no. Yo al menos. A duras penas tomaba nota literal de lo que decía. Pero sin esa literalidad precisa, sí les puedo asegurar que Bermejo no tiene duda alguna que la familia Pujol era una organización criminal y por eso les mantiene la acusación por asociación ilícita. Dice que cada miembro tenía un rol. Jordi Pujol (exonerado) y su mujer Marta Ferrusola (fallecida en 2024) estaban en la cúspide. Jordi Pujol Ferrusola (que se enfrenta a la pena más alta, 29 años de cárcel), era algo así como el director de orquesta: "sin él nada funciona". Y el resto de hermanos, ha dicho, los ejecutores y beneficiarios.

Además, según él, habían elaborado un sistema "sofisticado" para ocultar y blanquear dinero. Ha explicado que ha podido constatar que ingresaban cantidades multimillonarias en Andorra, en efectivo, que entregaban incluso en bolsas, y "sin ningún tipo de documentación asociada". Tanto dinero que, ha insistido, a finales de los 90 el volumen acumulado superaba los 600 millones de pesetas. ¿Se consigue ese volumen con el sueldo del padre como president y con hijos que no trabajan?, ha espetado. Algunos eran pequeños en esa época para trabajar, añado.

El origen de esos fondos, ha querido remarcar, no puede ser la "deixa", el legado del abuelo Florenci: "no hay nada documentado". En el juicio, ha recordado, "toda la familia ha dicho lo mismo, incluso con las mismas lagunas. Coordinados, con uniformidad defensiva". Para acabar rematando: "la ausencia de pruebas es un indicio de falsedad".

Supuestas comisiones ilegales

Bermejo tiene claro que esas cantidades millonarias las consiguió la familia con comisiones ilegales por adjudicación de obra pública a empresas afines al partido de Pujol, Convergència.

Por eso ha pronunciado esta afirmación: "El padre (Jordi Pujol), aunque ahora se denote un hombre frágil y mayor por la edad, no lo fue durante décadas en Catalunya. El poder era manifiesto, así como en los diferentes miembros de la familia y en su entorno social".

Y hablando de poder… también ha querido manifestar con vehemencia que ésta no ha sido una causa de persecución ideológica, sino una causa para perseguir delitos cometidos por personas con influencia política que tejieron "una red de clientelismo".  "El análisis del caso Pujol nos obliga a confrontar el discurso público, sostenido durante años según el cual ‘Espanya ens roba’, con los hechos investigados en este procedimiento. Todos ellos abren cuentas en Andorra, reciben fondos ilícitos, los cierran. Hay simultaneidad y la simultaneidad no es un hábito familiar es organización criminal. No existe herencia, no tenemos ningún papel, ningún documento. Si hubiera existido, este fiscal se habría levantado y se habría marchado".

Ha sido un informe larguísimo, casi maratoniano, tan denso que la primera pausa ha sido a las 10.34 (empezó a las 9.00, puntual). Y la segunda, menos habitual y pedida por él, pasado el mediodía. Parecía que se estaba vaciando, pero ha seguido desmenuzando el caso hasta el final. Que lo importante es llegar a la meta.

Hoy no solo estaba en la sala Jordi Pujol Ferrusola, el hombre más nombrado en este juicio. Y no hoy, durante las 39 jornadas celebradas. También estaban sus hermanos Marta, Pere y Oleguer. Luego los ves en el vestíbulo, fuera de la sala de vistas, y están menos cansados que nosotros. O eso parece.

La abogacía del Estado también ha defendido hoy sus conclusiones, durante dos horas. Así que mañana empiezan a presentar sus informes los abogados de las defensas. A las 9.00 inaugurará la sesión el abogado de Pujol, Cristóbal Martell, que ha demostrado en numerosas ocasiones ser un gran orador.

Me preguntan en el vestíbulo qué me ha parecido la sesión. Yo he visto a Bermejo con mucho más ímpetu que en la mayoría de las sesiones. El análisis jurídico se lo dejo a los expertos.

Sensaciones en los pasillos

Entre compañeros de la información de tribunales comentamos algunas afirmaciones de Bermejo que nos han llamado la atención. Como relacionar la supuesta decisión de ocultar los fondos con la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Eso es la primera vez que lo oímos. O decir que todo empezó con la denuncia de Vicky Álvarez, la examante de Jordi Pujol Ferrusola, la de las bolsas llenas de efectivo en Andorra, pero que ninguna defensa la quiso interrogar. Él tampoco. Es más, ni siquiera recoge esa denuncia en su escrito de acusación.

Cuáles han sido las principales reacciones o impresiones. Pues de las caras de todos los protagonistas, al término de la sesión, yo no lo deduzco. Yo no he visto excesiva preocupación. Es más, los he visto despachar sonrientes. Mañana podrán replicar. Y son 17 los acusados, aunque nos consta que entre sus abogados (no tantos) se han repartido las exposiciones para acabar entre mañana y el jueves.

A mí me han parecido como ese corredor de 1.500 metros que ha pasado la ronda eliminatoria -aunque no haya llegado el primero- y ya está en semifinales. Y que se va a casa a entrenar (en este caso el cerebro) para la siguiente carrera. Porque su meta, de momento, también es pasar a la final. Aunque sea con foto finish. Y luego, ya en la última carrera, quien sabe si será todo a cara o cruz.