Morocho desvela en el juicio Kitchen cómo esquivó las presiones como investigador de la Gürtel: "Lo asumí como una carga más"
- El inspector del caso Gürtel detectó una operación paralela para espiar a Bárcenas
- El abogado Javier Iglesias niega presiones a Bárcenas en nombre del PP: "Es absolutamente falso"
El inspector Manuel Morocho, investigador principal de la Gürtel, ha prestado declaración, por segundo día consecutivo, ante el tribunal del caso Kitchen. Se juzga el presunto operativo parapolicial para espiar a Luis Bárcenas y robar documentación comprometedora para el PP en manos del extesorero. Se sientan en el banquillo el ex ministro del Interior Jorge Fernández Díaz, el que fuera su número dos, Francisco Martínez, y otros ocho acusados.
Morocho, que dijo haber descubierto la existencia de esa investigación paralela "sin autorización judicial" sobre Bárcenas ha descrito cómo, con conocimiento del juez instructor de la Gürtel Pablo Ruz, esquivó las "presiones" de sus superiores para modificar sus informes y comunicar al magistrado los avances de su investigación: "Hubo que hacer cambios y desagregar elementos sustantivos y ponerlos en los anexos porque no querían que figurara", de manera que Morocho buscó "estrategias" para que "el juez conociera lo que pasaba sin que estuviera en el cuerpo del informe".
“🔴 En el juicio por la Kitchen, el investigador de la Gürtel, Manuel Morocho, insiste en las presiones recibidas por parte de mandos policiales superiores para no incluir ciertos nombres en la causa
— Radio 5 (@radio5_rne) April 30, 2026
▪️Afirma que el juez Ruz trataba de protegerle para seguir con la investigación… pic.twitter.com/sps2GlcjVn“
"Para prevenir lo que estaba ocurriendo, establecíamos una autocensura. Buscábamos elementos periféricos para explicar cuestiones", ha dicho "Buscábamos otra manera de representar lo mismo, siempre con el conocimiento del magistrado", ha explicado.
Morocho, sobre las presiones en su investigación: "Lo asumí como una carga más"
Hasta tal punto fue el Ruz conocedor de esas presiones que "diariamente" relataba Morocho, que el magistrado señaló que si los hechos se podían verificar con elementos externos no era admisible que se cambiase nada, algo en lo que fue "taxativo". Y rechazó la posibilidad de que otros mandos policiales acompañaran al inspector a sus encuentros: "Me dijo que si venían, no iban a acceder a la reunión".
Preguntado por el defensor de Eugenio Pino por qué no activó el procedimiento de acoso laboral, Morocho ha respondido que no recordaba si en ese momento ya estaba en marcha ese mecanismo, pero que, en todo caso su objetivo principal era "avanzar en la investigación": "Lo asumí como una carga más que tenía que llevar" y lo puso en conocimiento del magistrado, que ofreció un respaldo "expreso" a su trabajo. "Yo tenía su apoyo pleno, que era lo que buscaba", ha señalado.
En otro momento de la declaración, el letrado de Villarejo le ha preguntado por qué, cuando documentó estas presiones por escrito no mencionó a ninguno de los acusados en la Kitchen, sino a los que fueran entonces sus superiores directos. A esto ha respondido Morocho que aquellos eran meros "ejecutores de las órdenes".
Indicios espionaje en los despachos del policía y del instructor
Durante el interrogatorio del abogado de Martín Blas, que ha intentado cuestionar la credibilidad de Morocho con preguntas personales sobre su relación con Olivera, el inspector ha detallado que hubo “indicios” de que se pusieron micrófonos en su despacho y también en el vehículo: “Yo tuve seguimientos y vigilancias y se me ha investigado”. Y ha exhibido como “indicio” una bolsa con material que encontraron en su despacho con “tornillería, un taladro y matrículas oficiales de la policía”.
También ha recordado que, por el mismo motivo, se reunía con el juez Ruz fuera del despacho del magistrado, porque “había indicios” de que hubiera un control e incluso él trabajaba en un portátil externo: “Ante el temor de que hubiera fugas de información, porque hablásemos de temas sensibles, él me decía “Manuel, acompáñame” y salíamos al exterior de su despacho”. Entonces el magistrado, según ha recordado, le planteaba alguna “cuestión crítica para la investigación”.
Además ha relatado cómo, en su opinión, se buscó desmantelar el grupo de investigación, cuyo personal fue decreciendo con el tiempo: "Se desmembró el grupo. Fue una "estrategia" en la que "empezaron a ofrecer cosas" como un "trabajo mejor, con remuneración" y "yo no podía retener a nadie". Por ese motivo, asegura, mucha información de cuentas bancarias del exterior se quedó sin analizar.
El investigador confirmó una operación policial sin autorización judicial
En su declaración del miércoles Morocho relató que en agosto de 2015 constató una operación policial sobre Bárcenas. Este jueves ha contado cómo alertó de ello al juez Ruz. "Están encima de Bárcenas", le dijo. Ante esa evidencia, ha señalado, optaron por "actuar con cuidado porque había unos indicios claros de que querían echar abajo la investigación. Entonces no podíamos cometer errores".
Durante la primera sesión de su declaración, también detalló que le solicitaron modificar sus informes para eliminar de ellos los nombres de personajes de gran relevancia dentro del PP, como Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal o Ignacio López del Hierro y que su trabajo fue puesto en tela de juicio por sus superiores. También recordó el episodio en que el José Luis Olivera, uno de los diez acusados en este juicio, le ofreció puestos de responsabilidad fuera de España, que él rechazó.
El abogado Iglesias niega presiones a Bárcenas: "Es absolutamente falso"
Después del investigador ha comparecido ante el tribunal el abogado Javier Iglesias, que finalmente sí ha respondido a las preguntas que no han entraban en colisión con el secreto profesional. A preguntas de la abogada de Luis Bárcenas, ha reconocido que entre 2009 y 2013 se reunió con el extesorero entre 25 y 30 veces. Pero ha negado que fuese en nombre del PP, como dijo Bárcenas, para pedirle que cambiara sus papeles. Es “absolutamente falso”, ha dicho el letrado.
Iglesias ha descrito otras reuniones en las que Bárcenas tenía “mucha psicosis de que le perseguían” y estaba “obsesionado” con los periodistas y otro episodio en que le solicitó una sala en su despacho para reunirse con otras personas sobre reuniones en Sudamérica.
También ha negado haber reprendido a Bárcenas por el mensaje que envió a Mariano Rajoy en febrero de 2013, que dice, conoció a través de un letrado del PP: “Yo no le reprendo, le hago un comentario” ante la sorpresa del extesorero por que conociera esos mensajes.
A preguntas de la abogada de Luis Bárcenas, también ha señalado, de nuevo, que es “absolutamente falso” que en la reunión que mantuvo con el extesorero en Soto del Real le pidió que guardase silencio a cambio de dinero o de que no imputaran a su mujer, Rosalía Iglesias.
El último en prestar declaración este jueves ha sido un agente de policía que participó en los seguimientos a la familia Bárcenas y el ex chófer. Ha desvelado que fue encomendado a este operativo porque, según le explicaron “Luis Bárcenas estaba siendo investigado por llevarse un dinero que había que localizar”. El policía ha descrito cómo en una ocasión detectaron que otros policías les estaban observando. También cómo en una de esas vigilancias vio que Sergio Ríos se reunió con Enrique García Castaño, ex comisario jefe de la UCAO cuya imputación en el caso Kitchen se retiró por enfermedad.
