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Todos sabían que la 'deixa' era dinero opaco no declarado

  • Hoy han acabado de declarar los hijos del expresident Pujol
  • Todos dicen que abrieron sus cuentas andorranas con dinero procedente del supuesto legado de su abuelo
Oriol Pujol Ferrusola
Oriol Pujol Ferrusola a su llegada a la sede de La Audiencia Nacional en San Fernando de Henares EFE/ Fernando Villar

“Señoría, estoy acabando ya”, apunta Fermín Morales, abogado del empresario acusado Francesc Robert. El presidente del tribunal, Ricardo de Prada, reacciona rápido: “¡Buenas noticias!”. Estamos todos de acuerdo. Son solo las 11.37 horas. Pero es que la sesión de hoy ha empezado un minuto antes de las 9.00 y ya han declarado los hermanos Oriol, Marta, Mireia, Pere y Oleguer Pujol y está acabando este acusado. Mucha tralla en poco tiempo. En dos minutos anuncia un receso.

El descanso dura 15 minutos y algunos se incorporan tarde cuando se retoma la vista. Son muchos y han tenido el tiempo justo para un café y un “lavabo”.

Las declaraciones de los hermanos han sido sorprendentemente cortas. Seguro que está de acuerdo conmigo el fiscal Fernando Bermejo. Pero es lógica esta brevedad porque solo han contestado a sus abogados. Bermejo ha sido hoy, respecto a ellos, un mero observador. Debe haberse quedado con muchas preguntas soñadas en el tintero, después de tantos años. Aunque, me explican compañeros presentes en la sala de vistas que, por otro lado, ha estado departiendo en el descanso, como si nada, con Jordi Pujol Ferrusola, al que interrogó lunes y martes minuciosamente. Oye, que le pide 29 años de cárcel, pero, en su caso, está claro que lo cortés no quita lo valiente. Que los buenos modales no son signo de debilidad.

Yo no puedo ver directamente lo que pasa en la sala de vistas porque sigo el juicio en la sala habilitada para la prensa. Me gustaría, pero si entro no puedo salir hasta que haya un receso. Y en la tele no nos lo podemos permitir. Ya saben, las conexiones en directo.

Una sola línea de defensa

Los cinco hermanos han coincidido en la línea de defensa. Todos afirman que el origen del dinero que tenían en sus cuentas andorranas es la deixa que el abuelo Florenci dejó cuando murió, en 1980. Para ellos y su madre, pero no para Jordi Pujol. Se enteraron de ese legado, han explicado, en la reunión familiar que tuvo lugar en 1990. Cuando les informó Jordi, el mayor, que pasaba a ser el gestor de los fondos.

Solo Marta ha dicho saberlo con anterioridad. Y ha asegurado que vio una “carta de puño y letra” de su abuelo. Dicen que les explicaron que Florenci había dejado 140 millones de pesetas en dólares. Que en 1990 ya eran 500. O sea, que tocaban a 62,5 millones por cabeza (incluyendo a la madre). En 1992, han expuesto, Jordi reparte los fondos equitativamente entre los hermanos y todos abren cuentas en Andorra. Entonces ya tenían cada uno 125 millones de pesetas. Y a ninguno, han dicho, le extrañó la hipotética actuación de su abuelo. Del que ensalzan su emprendimiento y habilidad como empresario.

Ha explicado Oriol Pujol, por ejemplo, que Florenci no acababa de entender la política, que la veía como la actividad de riesgo que llevó a su padre a la cárcel en los 60. Y que debió pensar “voy a ocuparme de mis nietos”. Él, que fue el único que siguió la estela política de Jordi Pujol. Que se vio obligado a dimitir de sus cargos, cuando más prometía su carrera política, por el caso de las ITV. El único de los hermanos con una condena, pero el segundo de la familia que ha pisado la cárcel, como un parangón forzado con la línea biográfica de su padre. Y eso que él, en 2009, le devolvió el dinero a su hermano Jordi: “Me incomodaba”. Según ha dicho, esa cuenta solo la abrió para recibir la herencia y lo único que hizo, añade, era procurar que no se devaluara.

En el libro Banca Catalana, más que un banco, más que una crisis, de Siscu Baiges, Enric González y Jaume Reixach, se pone blanco sobre negro lo que nadie niega: Florenci Pujol amasó su fortuna con el contrabando de divisas durante el franquismo. Y en la causa se aportó, además, el BOE del 9 de marzo de 1959. Allí hay una lista, en la que está Florenci, con personas que tenían activos en el extranjero. Y la defensa mantiene que es el dinero que dejó en herencia. Fiscalía no les cree.

Marta, Mireia y Pere regularizaron esos fondos en julio de 2014, después de que el diario El Mundo publicara el “pantallazo” de las cuentas andorranas que, han descrito, “es evidente que nos dejó expuestos”. Después del “pantallazo”, pero antes de la carta de confesión de su padre, el 25 de julio de 2014.

Todos, si hubieran declarado juntos, hubieran sonado al unísono respondiendo a esta pregunta: ¿Su padre tuvo dinero en Andorra? “No” ¿Y la cuenta 63810 de la que era titular según un manuscrito suyo? Mireia: “Mi padre nunca tuvo una cuenta. Como dijo mi hermano (Jordi), era suya”.

Pau Ferrer, el abogado de Marta, Mireia y Pere, ha preguntado por qué en el testamento de Florenci que se halló en casa de Jordi Pujol no constaba el dinero de esa deixa. A lo que Marta ha respondido: “No mencionarlo no es una inconsistencia. El legado era opaco”. Y Mireia: “Entiendo que es dinero no declarado y opaco. No es el único caso”. La respuesta parece obvia pero no es, ni mucho menos, obviable.

El benjamín, Oleguer, ya se había acogido a la amnistía fiscal de Montoro en 2012. Aun así, ha repetido hoy, en 2014 hizo declaraciones complementarias. Ese año, en octubre, fue detenido por unas inversiones inmobiliarias bajo sospecha de su empresa Drago Capital. Estuvo investigado en la Audiencia Nacional hasta 2023 y, tras esos 9 años, se archivó la causa contra él. El juez Santiago Pedraz concluyó que le habían suministrado “meras sospechas, no aptas para seguir un procedimiento penal”.

Estos cinco hermanos se enfrentan a ocho años de cárcel por blanqueo y asociación ilícita.

Los empresarios también declaran

También han declarado hoy cinco de los empresarios que comparten banquillo, acusados de colaborar con la familia Pujol en el blanqueo de capitales y de falsedad documental.

Nos hemos quedado a cuadros cuando el primero de ellos, Francesc Robert, ha explicado que su abuelo le dejó 22 millones en edificios (qué suerte tienen los ricos y con qué naturalidad hablan de esas cantidades). Y, a continuación, ha afirmado: “Yo podía ser rentista y jubilarme a los 30 años”. Pero, ha dicho, se dedicó a hacer inversiones. La Fiscalía le considera testaferro de Júnior.

Y también nos hemos asombrado cuando un empresario mexicano, Bernardo Domínguez Cerecedes, ha dicho que lo del préstamo de 6 millones a Júnior “no es una operación relevante para nosotros”. Y el fiscal le ha respondido: “Para nosotros sí”. Vaya, que dice el hombre que no le va de 6 millones. ¿Entienden por qué les decía ayer que en este juicio las cifras son mareantes? Y lo más sorprendente, este hombre acusado durante una década ha asegurado ante el Tribunal que se equivocan de persona, que quien trató con el primogénito no fue él, sino su padre.

La sesión ha acabado poco antes de las 14.30, pero han quedado cuatro acusados por declarar (empresarios). El presidente del Tribunal los deja para el día 11 de mayo. Esa semana hay programadas cuatro jornadas y, si se cumple el calendario, el juicio quedará visto para sentencia. La Corte también ha dicho que todos los acusados tienen que comparecer en Madrid (San Fernando) para el turno de última palabra, aunque solo sea para decir que no quieren decir nada.