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La visita de Sheinbaum a Barcelona, donde se reunirá con Sánchez, un paso más en el 'deshielo' entre México y España

  • La presidenta mexicana participa este sábado en una cumbre de Gobiernos progresistas liderada por Sánchez
  • La relación bilateral se tensó cuando el país latinoamericano exigió disculpas por la conquista española
Claudia Sheinbaum, vestida con falda y chaqueta negra, ofrece una conferencia en Ciudad de México. Tras ella, un panel exhibe imágenes y textos, incluyendo la bandera de México y una imagen de Emiliano Zapata.
La presidenta de México, Claudia Sheimbaum, durante una rueda de prensa, a 13 de abril de 2026, en Ciudad de México Gobierno de México Europa Press/ Gobierno de México

"Les voy a dar una nota. Voy a ir a Barcelona". Con esta frase, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reveló a los periodistas hace justo una semana que había sido invitada a asistir a una reunión de gobiernos progresistas en España y que había tomado la "decisión" de asistir. Y no es cualquier viaje. Será el primero que hace a este país desde que asumió el cargo en 2024 y en medio del deshielo de las tensiones iniciadas en 2019, cuando el anterior mandatario mexicano pidió que Felipe VI se disculpara por los "crímenes" de la conquista en el siglo XVI.

La VI Reunión en Defensa de la Democracia, que se celebra de forma paralela a la cumbre 'Movilización Global Progresista', será este sábado y estará liderada por Pedro Sánchez. Y además de Sheinbaum, participarán los mandatarios de Colombia, Gustavo Petro; Brasil; Luiz Inácio Lula da Silva, y Uruguay, Yamandú Orsi. No es una visita de Estado, pero se prevé que la líder mexicana tenga un breve encuentro bilateral con el presidente del Gobierno español. El primero con él desde que es jefa de Estado. Ya se vieron en otra ocasión en 2019 en Ciudad de México, cuando ella era alcaldesa y Sánchez hizo una visita oficial en la que fue incluso nombrado Huésped Distinguido de la capital.

Semanas después, se iniciaron los roces diplomáticos.

Salvador Martí i Puig, catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de Girona e investigador del CIDOB, cree que el viaje de Sheinbaum a Barcelona responde, por un lado, a la "voluntad de escenificar" un encuentro de políticas progresistas que sirva de contrapeso a alianzas conservadoras y liberales como la que en marzo pasado reunió en el club de Golf de Donald Trump a los líderes de la derecha latinoamericana.

"Sheinbaum ha ido porque quería la foto y, para poderla hacer factible, antes han tenido que desactivar algunos escollos que había en las relaciones entre España y México. (...) Que venía desde López Obrador con las cuestiones de que el Reino de España asumiera una parte de, no sé si la palabra es "culpa", una parte de memoria, de pedir perdón sobre los hechos y sobre todo, la violencia desatada por el Reino de España en lo que fueron los pueblos originarios mexicanos", opina el experto en declaraciones a RTVE Noticias.

"Era una cosa que quedaba ahí, un pequeño escollo, porque en el resto de relaciones, ya no simbólicas, sino sustantivas entre México y España, hay muchos intereses, empezando por las grandes empresas del Ibex y muchas redes de negocio que vinculan México en España", agrega. Una tercera razón de la visita es, a su juicio, la relación que trabó la mexicana con la ciudad catalana cuando la visitó en su época de alcaldesa, con Ada Colau como homóloga. "Tuvo una relación muy cálida con los que entonces están en la Alcaldía y tiene vínculos personales con Barcelona".

México es el primer destino de exportaciones españolas en Latinoamérica, según datos del ICEX España Exportación e Inversiones. Y si bien en 2023 y 2024 aumentaron un 8,3 % y un 7,8 %, respectivamente, el año pasado cayeron un 7,4 % -y un 13,4 % las importaciones- , con un saldo comercial de 265,8 millones de euros a favor de España. El mismo organismo revela que, según el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, el stock de inversión española en México ha crecido a un ritmo del 7,5 % anual desde 2007 y, desde 2018, ese país es el tercer destino de la inversión española en el exterior, con un 10,3% del total, solo detrás de EE. UU. y Reino Unido.

Por su parte, la inversión mexicana en España representa más del 50% de la proveniente de América Latina y es el tercer país fuera de la Unión Europea con mayor inversión productiva, tras EE. UU. y Reino Unido.

El origen de las diferencias

El 25 de marzo de 2019 marcó un antes y un después entre los dos países. Ese día, el entonces presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, reveló que había enviado una carta al rey de España y al papa Francisco para que se disculparan por los abusos cometidos por los españoles durante la conquista de México. "Para que se haga un relato de agravios y se pida perdón a los pueblos originarios por las violaciones a lo que ahora se conoce como derechos humanos", afirmó el mandatario izquierdista en un vídeo en redes sociales.

Esa conquista, aseveró, "se hizo con la espada y la cruz". Hubo "matanzas", "imposiciones" y "se edificaron iglesias arriba de los templos" prehispánicos. "Es tiempo ya de decir que vamos a reconciliarnos, pero primero pidamos perdón. Yo lo voy a hacer también porque después de la colonia hubo mucha represión a los pueblos originarios", sentenció López Obrador, que volvió a la carga tres años después, cuando propuso “pausar” las relaciones diplomáticas con España tras acusar a las autoridades y empresas españolas de aprovecharse de México, particularmente en el sector energético. A finales de 2022 insistió en que para abrir "una etapa nueva", era importante un "gesto de humildad" que reconociera "el exterminio, la represión, los asesinatos a los pueblos originarios".

Pero esa petición de perdón reclamada por México nunca llegó. En un comunicado, el Gobierno de Sánchez lamentó "profundamente" que se hiciera pública la carta dirigida al monarca y rechazó "con toda firmeza" su contenido.

"La llegada, hace quinientos años, de los españoles a las actuales tierras mexicanas no puede juzgarse a la luz de consideraciones contemporáneas. Nuestros pueblos hermanos han sabido siempre leer nuestro pasado compartido sin ira y con una perspectiva constructiva, como pueblos libres con una herencia común y una proyección extraordinaria", remarcaba el Ejecutivo socialista en el texto, en el que, sin embargo, reiteraba la disposición para trabajar con el Gobierno mexicano e "intensificar las relaciones de amistad y cooperación existentes".

Pero aunque ese capítulo no llegó a romper las relaciones diplomáticas, estas se deterioraron hasta el punto de que Sheinbaum declinó invitar a Felipe VI a su investidura, en 2024, por no haber recibido respuesta a la carta de su antecesor. Una decisión que el propio Pedro Sánchez consideró "inexplicable e inaceptable". "No aceptamos la exclusión de nuestro jefe del Estado", afirmó el presidente del Gobierno.

Hasta ese momento, el monarca había acudido, ya desde que era Príncipe de Asturias, a más de 80 tomas de posesiones en Latinoamérica, entre ellas la del propio López Obrador en 2018.

"Siempre he manifestado a México, como presidente del Gobierno y secretario del PSOE, nuestra enorme gratitud porque un gran presidente como Lázaro Cárdenas no solo acogía a cientos y miles de españoles que huían de la guerra, la represión y del franquismo, sino que puso a disposición barcos para traerlos", subrayó Sánchez.

El choque diplomático México - España: una petición de perdón, la investidura de Sheinbaum y la no invitación a Felipe VI

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, confirmó entonces que se había enviado una "nota verbal" al Gobierno mexicano y aseguró que España quería "mantener las mejores relaciones con un país hermano", pero que no se iba a aceptar que hubiera una representación "distinta" a la del jefe del Estado. El Ejecutivo decidió pues no participar en la ceremonia de traspaso de poder.

El tiempo fue pasando y, un año después de ese desencuentro, en octubre pasado, unas palabras del propio Albares ayudaron a empezar a limar asperezas: "Como toda historia humana, tiene claroscuros. Ha habido dolor e injusticia hacia los pueblos originarios. Hubo injusticia, justo es reconocerlo y lamentarlo. Esa es parte de nuestra historia compartida, no podemos negarla ni olvidarla", dijo el ministro durante la inauguración en Madrid de la muestra de arte de mujeres indígenas 'La mitad del mundo. La mujer en el México'.

Unas declaraciones que fueron aplaudidas por la presidenta mexicana. "Es la primera vez que una autoridad del Gobierno español habla de lamentar la injusticia, es importante, desde mi punto de vista, un primer paso. Habla de la importancia de lo que siempre hemos dicho, el perdón engrandece a los Gobiernos y los pueblos, no es humillante, al contrario", señaló.

Pero el gesto clave para avanzar hacia la reconciliación llegó hace justo un mes. Al visitar la misma exposición que Albares había inaugurado en octubre -organizada conjuntamente por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España y la Secretaría de Cultura del Gobierno mexicano-, Felipe VI se refirió a los "abusos y controversias éticas" durante la colonización española de América. "Hay cosas que, cuando los estudiamos, en nuestro criterio, con nuestros valores de hoy en día, obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos. Pero hay que conocerlos, en su justo contexto, no con excesivo presentismo moral, sino con un análisis objetivo y riguroso", dijo el jefe de Estado.

Felipe VI reconoce "mucho abuso" en la conquista de América, un gesto de acercamiento a México

Y como era de esperar, la reacción de la presidenta mexicana no tardó en llegar. "Es un acercamiento del rey que reconocemos, a diferencia de hace varios años, donde ni siquiera se reconoció la carta que envió el presidente (Andrés) López Obrador y hubo, realmente, un enfriamiento de las relaciones", reconoció Sheinbaum. El rey no pidió perdón, pero sus palabras fueron para ella "un gesto" de un "reconocimiento de excesos y exterminios que hubo durante la llegada de los españoles". Y abogó por seguir avanzando en el diálogo a la par que apuntó contra la "derecha española", por su concepción de que "llegaron a civilizar a los indios, que los indios de México eran unos bárbaros y allá civilizados".

"Hay muchos españoles que todavía creen eso, que aquí había barbarie, cuando aquí había civilizaciones extraordinarias, que son la esencia de lo que somos los mexicanos", argumentó.

Con el camino allanado, a los dos días Sheinbaum confirmó que había invitado al rey a asistir al Mundial de fútbol de 2026, que se celebrará del 11 de junio al 19 de julio conjuntamente entre México, Estados Unidos y Canadá, aunque aclaró que también lo había hecho a todos los países con los que México mantiene relaciones. En la víspera, el Palacio de la Zarzuela había informado de que la presidenta había enviado una carta al monarca, fechada el 3 de febrero, para invitarle a asistir al evento.

En esa misiva, Sheinbaum expresaba que el Mundial "constituye una coyuntura propicia para evocar la profundidad y el carácter singular de los vínculos entre México y España", unos vínculos "forjados por una hermandad histórica". La carta fue recibida el 24 de febrero por la Casa Real, que acogió “con agrado” la invitación en el marco de la relación “fraternal” entre ambos países.

Sheinbaum invita al rey Felipe VI a asistir al mundial de fútbol en México

Se espera que en su viaje a Barcelona, Sheinbaum se reúna con Sánchez en el marco del encuentro con mandatarios de gobiernos progresistas, según confirmó ella misma el pasado lunes. Remarcó además que “nunca” se ha roto la relación diplomática con España y reconoció que “ha habido un acercamiento distinto en el último año", tanto del Ejecutivo español como del propio rey, pese a que advirtió de que el Gobierno mexicano seguirá insistiendo en que “se conozca la verdad” de la conquista desde la visión de los pueblos originarios.