El patriarca latino de Jerusalén celebra el Domingo de Pascua a puerta cerrada en la Basílica del Santo Sepulcro
- El cardenal Pierbattista Pizzaballa ha presidido una misa junto a un pequeño grupo de frailes por las restricciones israelíes
- De forma paralela, se ha celebrado la tradicional Bendición Sacerdotal de la festividad judía de Pésaj
- Sigue aquí, minuto a minuto, las novedades de la guerra en Oriente Medio
El patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, ha presidido este Domingo de Pascua la misa de la vigilia en la Basílica del Santo Sepulcro, a puerta cerrada y junto a un pequeño grupo de frailes debido a las restricciones israelíes en el marco de guerra con Irán.
"¡Felices Pascuas!", ha expresado el cardenal en italiano al entrar en la Iglesia del Santo Sepulcro. Allí, el religioso ha destacado que "no nos encontramos ante un símbolo, nos enfrentamos a un vacío real", en referencia al cierre prolongado de uno de los lugares más sagrados del cristianismo.
"La Pascua comienza así: no con una explicación, sino con una ruptura. No con emoción, sino con una pregunta desorientadora", ha expresado el religioso, a quien la Policía israelí impidió oficiar la misa en este lugar el Domingo de Ramos, lo que causó un revuelo internacional que forzó al Gobierno de Benjamín Netanyahu un cambio de política.
En el rito en esta basílica, situada en la Ciudad Vieja del ocupado Jerusalén Este, han participado el patriarca y alrededor de una veintena de personas, entre religiosos y algunos frailes, que residen en el complejo, según un vídeo de la misa. La Policía israelí ha impedido la entrada a fieles que se han congregado en los alrededores con palmas, cruces y velas.
Los fieles que han acudido no han podido participar en el acto
Algunos de los fieles que han acudido al lugar han mostrado su tristeza y frustración por no poder participar en una de las celebraciones más importantes del calendario cristiano. "Es realmente muy difícil querer venir a rezar y no encontrar nada", ha indicado a EFE Cristina Toderas, de 44 años, residente en Jerusalén y originaria de Rumanía. "Fuera de la Ciudad Vieja, las iglesias están abiertas. (...) Y para nosotros, ¿por qué está cerrada?", ha lamentado.
En la misma línea, Deivis, cristiano residente en Tel Aviv, ha afirmado que "deberían dejar entrar a la gente porque la religión es de todos".
Desde el inicio de la guerra con Irán, Israel mantiene las entradas a la Ciudad Vieja custodiadas por un fuerte despliegue policial, y los bares y las tiendas permanecen cerrados. El conflicto estalló en mitad del Ramadán y detuvo toda actividad económica y rezos en la Explanada de las Mezquitas.
Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha querido desear una feliz Pascua a los cristianos. En un mensaje en la red social X, ha remarcado que "solo Israel protege a nuestra comunidad cristiana, que está creciendo y prosperando", y que "seguirá protegiendo con firmeza la libertad de culto de todas las religiones, especialmente durante este tiempo sagrado".
Celebración de la Bendición Sacerdotal
De forma paralela, este domingo se ha celebrado la tradicional Bendición Sacerdotal (Birkat Kohanim) de la festividad judía de Pésaj. En ella han participado unos cincuenta de rabinos, que han rezado en la sección subterránea del Muro de las Lamentaciones en lugar de hacerlo en la explanada.
Las medidas de seguridad vigentes por el estado de emergencia restringen las reuniones en espacios públicos a un máximo de 50 personas siempre que existan refugios cercanos, inexistentes en Jerusalén Este.
Sin embargo, esta misma medida fue violada por israelíes celebrando el Purim en marzo. Según los organizadores de las protestas que tienen lugar cada sábado contra la guerra, en las mismas playas de Tel Aviv suele superarse ese número, sin que la Policía actúe (una policía que sí que dispersó ayer una manifestación antiguerra deteniendo a 17 personas en Tel Aviv).