El deber religioso y el político se mezclan en el rezo del fin del Ramadán en Teherán: "Trump no puede hacernos daño"
- Mojtaba Jameneí no ha seguido la tradición de su padre, que siempre dirigió la oración del primer día del año persa
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Un buen musulmán empieza el año rezando. Las mujeres por un lado y los hombres por otro, bajo una seguridad extrema, entran en la explanada de la Gran Mezquita de Mosalá, en Teherán. El templo está lleno desde primerísima hora.
"Venir es mi deber religioso y político. En estos días que vivimos, ambas cosas son la misma", escuchamos entre los asistentes.
Todos quieren dejar su mensaje: "Que todo el mundo vea este cartel, en el que digo que Trump no puede hacernos daño".
"Trump, te destruiremos"
También los niños. En Irán es frecuente verlos en televisión dando su opinión política, como cualquier adulto. "Dejo aquí mi mensaje: Trump, te destruiremos".
"Esto es la República Islámica de Irán. Aquí no hay Inteligencia Artificial. Somos reales". Efectivamente, lo atestiguamos, son reales y dicen creer ciegamente en la fuerza de Irán y su victoria.
Al que todavía no han visto ni escuchado es a su líder supremo, Mojtaba Jameneí, quien no ha seguido la tradición marcada por su padre, que siempre dirigió la oración del primer día del año persa en esta mezquita. El nuevo ayatolá cumple dos semanas en el cargo y nadie le ha visto aún.