El papa hace una llamamiento a la paz en su primer Domingo de Ramos: "¡Depongan las armas!"
- Ante miles de fieles, León XIV ha advertido que la fe no puede usarse para justificar la violencia
- En el inicio de la Semana Santa, el papa recuerda que Dios "no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra"
El papa León XIV ha lanzado un firme llamamiento a la paz en la misa de su primer Domingo de Ramos, al clamar ante miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro: “¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!”.
Con un tono contundente, el pontífice estadounidense ha situado el rechazo a la guerra en el centro de su mensaje durante la homilía que recuerda la entrada de Jesús en Jerusalén y ha advertido de que la fe no puede utilizarse para justificar la violencia. “Cristo, Rey de la paz, sigue clamando desde su cruz: ¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas!”, exhortó en el inicio de la Semana Santa.
León XIV ha insistido en que el mensaje cristiano es incompatible con cualquier conflicto armado. “Este es nuestro Dios: Jesús, Rey de la Paz, que rechaza la guerra, a quien nadie puede utilizar para justificarla”, afirmó. En la misma línea, ha subrayado que Dios “rechaza la guerra” y deslegitima a quienes apelan a la religión para sostenerla.
Varios sacerdotes portan palmas durante la misa del Domingo de Ramos en el Vaticano REUTERS/Remo Casilli/Pool
El papa ha ido más allá al asegurar que Dios no atiende las plegarias de quienes promueven la violencia. “No escucha las oraciones de quienes hacen la guerra, sino que las rechaza: ‘vuestras manos están llenas de sangre’”, ha proclamado, en referencia a un pasaje bíblico.
Aunque ha evitado citar conflictos concretos durante la homilía, el pontífice ha endurecido en las últimas semanas su discurso contra la guerra en Irán, que ya ha entrado en su segundo mes. Ha reclamado un alto el fuego inmediato y ha denunciado que los bombardeos aéreos son indiscriminados y deberían prohibirse.
Miles de fieles asisten a la misa del Domingo de Ramos en el Vaticano REUTERS/Remo Casilli
"Jesús no se armó, no se defendió"
Durante la celebración, marcada por la presencia de ramas de olivo en la plaza vaticana, León XIV ha puesto el foco en el ejemplo de Jesús, que “no se armó, no se defendió, no libró ninguna guerra”, sino que mostró “el rostro manso de Dios, que siempre rechaza la violencia”.
El pontífice también ha evocado el sufrimiento de las víctimas: “En su último grito escuchamos el llanto de quienes están abatidos, de quienes carecen de esperanza”, ha señalado, aludiendo especialmente “al gemido de dolor de cada uno de los oprimidos por la violencia y de cada víctima de la guerra”.
En uno de los pasajes más emotivos de la homilía, ha recurrido a palabras del obispo italiano Tonino Bello para encomendar la paz a María: "Que los destellos de las guerras se están reduciendo a luces crepusculares. Que los sufrimientos de los pobres han llegado a sus últimos estertores. […] Y que, por fin, las lágrimas de todas las víctimas de la violencia y el dolor pronto se secarán, como la escarcha bajo el sol de la primavera".
La policía impide celebrar la misa en la Iglesia del Santo Sepulcro
"En este comienzo de la Semana Santa, estamos más cerca que nunca, con nuestra oración, de los cristianos de Oriente Medio que sufren las consecuencias de un conflicto atroz y que, en muchos casos, no pueden vivir plenamente los ritos de estos días santos", ha dicho el pontífice.
El Patriarcado Latino de Jerusalén ha denunciado que la policía israelí ha impedido celebrar la misa del Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro. "Fueron interceptados en el camino, mientras circulaban en privado y sin ningún tipo de ceremonia o ritual", reza el comunicado, "y se vieron obligados a dar la vuelta. Este incidente sienta un grave precedente e ignora la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, esta semana, tienen la mirada puesta en Jerusalén".
Puerta cerrada de la Iglesia del Santo Sepulcro. REUTERS/Ammar Awad
Las autoridades israelíes mantienen clausurados los lugares santos de la Ciudad Vieja de Jerusalén (el complejo de la Mezquita de Al Aqsa, el Muro de las Lamentaciones y el Santo Sepulcro). También se ha suspendido la tradicional procesión del Domingo de Ramos desde el Monte de los Olivos, ante la limitación de las reuniones en el país a menos de 50 personas.
Con la celebración del Domingo de Ramos ha comenzado la primera Semana Santa de León XIV tras su elección el 8 de mayo. El papa mantendrá el tradicional viacrucis ante el Coliseo de Roma y devolverá la misa del Jueves Santo a la histórica basílica de San Juan de Letrán, un cambio respecto a la tradición de Francisco de celebrarla en una cárcel o en un centro de migrantes.