Enlaces accesibilidad

El papa León XIV llama en su primera Vigilia Pascual a no dejarse "paralizar" por la guerra y la injusticia

  • Tras la homilía, se ha celebrado la bendición del agua y el bautismo, en este caso de diez adultos
  • El pontífice recuperó el Viernes Santo la tradición de portar personalmente la cruz en las catorce estaciones del Vía Crucis
El papa León XIV celebra su primera misa de la Vigilia Pascual
RTVE.es / EFE

El papa León XIV ha exhortado este sábado a no dejar que nos paralicen las losas de la guerra, la injusticia y el aislamiento entre pueblos y naciones, durante su homilía en la Vigilia Pascual, uno de los momentos más solemnes de la Semana Santa.

En la ceremonia, celebrada en la basílica de San Pedro en un ambiente de total recogimiento, el pontífice ha recordado que la llamada "madre de todas las vigilias" revive "el memorial de la victoria del Señor de la vida sobre la muerte y el infierno".

"Esta noche santa hunde sus raíces también allí donde se consumó el primer fracaso de la humanidad, y se extiende a lo largo de los siglos como camino de reconciliación y de gracia", ha dicho el papa rememorando la muerte y resurrección de Jesucristo: "El hombre puede matar el cuerpo, pero la vida del Dios del amor es vida eterna, va más allá de la muerte y ningún sepulcro la puede aprisionar".

En este sentido, ha lamentado que "tampoco faltan en nuestros días sepulcros que abrir, y a menudo las piedras que los cierran son tan pesadas y están tan bien vigiladas que parecen inamovibles. Algunas oprimen el corazón del hombre, como la desconfianza, el miedo, el egoísmo y el rencor; otras, consecuencia de las primeras, rompen los lazos entre nosotros, como la guerra, la injusticia y el aislamiento entre pueblos y naciones".

"¡No dejemos que nos paralicen!", ha exclamado el pontífice para destacar a continuación el ejemplo de muchos hombres y mujeres, "personas como nosotros, fortalecidas por la gracia del Resucitado", que a lo largo de los siglos han removido esas piedras incluso a costa de su vida "pero con frutos de bien de los que aún hoy nos beneficiamos".

Rito de la bendición del fuego

El papa ha presidido por primera vez en su pontificado la Vigilia de Sábado Santo, una de las más largas de la tradición católica que se inició en una Basílica de San Pedro totalmente a oscuras y en silencio con el rito de la bendición del fuego y el encendido del cirio pascual.

En un gesto cargado de simbolismo, León XIV ha marcado la vela con las letras griegas alfa y omega, que simbolizan que Dios es el principio y el fin de todas las cosas.

A partir de ese momento se ha desarrollado una procesión hacia el altar mayor mientras la basílica se iba iluminando poco a poco con las velas de los fieles encendidas con la llama del cirio.

El pontífice procesiona hacia el altar portando una vela encendida

El pontífice procesiona hacia el altar portando una vela encendida. REUTERS/Guglielmo Mangiapane

Sólo después de que el diácono pronunciara tres veces la frase Lumen Christi (La luz de Cristo) se han encendido todas las luces de la basílica y ha comenzado la misa ante miles de fieles, en la que se ha proclamado el Exultet, el himno pascual.

El pontífice bautiza a diez adultos

Esta larga ceremonia sigue la tradición de los primeros años de la Iglesia, la de los catecúmenos, los adultos que aspiraban a convertirse al cristianismo. Por ello, tras la homilía, se celebra la bendición del agua y el bautismo, en este caso de diez adultos: cinco de la diócesis de Roma, dos de Gran Bretaña, dos de Portugal y uno de Corea.

El papa imparte el sacramento del bautismo

El papa imparte el sacramento del bautismo. Andrew Medichini AP Photo/Andrew Medichini

En la primera Semana Santa de su papado, León XIV ha encabezado hasta ahora todos los ritos previstos, tras años de cambios y ausencias motivadas por los problemas de salud de su predecesor, el difunto papa Francisco.

León XIV presidió la víspera el rito del Vía Crucis del Viernes Santo en el Coliseo y recuperó la tradición de portar personalmente la cruz en las catorce estaciones del recorrido, algo que no se veía desde 1994, durante el pontificado de Juan Pablo II.

La agenda de la Semana Santa culminará con la misa del Domingo de Resurrección en la plaza de San Pedro y la tradicional bendición Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo), que el pontífice impartirá desde el balcón central de la basílica vaticana.