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Reparar las infraestructuras energéticas del golfo Pérsico costará al menos 21.500 millones de euros

Reparar las infraestructuras energéticas del golfo Pérsico costará los 21.500 millones de euros
Instalaciones de gas natural licuado (GNL) en Ras Laffan, Catar, a 29 de abril de 2025 EFE/ Hannibal Hanschke

El coste de reparar las infraestructuras energéticas dañadas durante el conflicto en Oriente Medio alcanzará al menos los 21.500 millones de euros (25.000 millones de dólares), según las estimaciones de la consultora Rystad Energy, que, con la guerra aún en marcha, prevé que la cifra aumente.

En las últimas semanas, se han repetido los ataques sobre refinerías de petróleo, plantas de gas natural licuado, terminales de combustible y otras instalaciones críticas, ya sea por parte de Irán o de Israel y Estados Unidos, que han empujado al alza los precios de la energía en los mercados mundiales. Pero la inflación no será el único coste a pagar.

"Aunque algunos activos podrían restaurarse en cuestión de meses, otros podrían permanecer fuera de servicio durante años", ha alertado el jefe de investigación de la cadena de suministro de Rystad, Audun Martinsen, tras una evaluación inicial de las instalaciones afectadas. El informe estima que las labores de ingeniería y construcción supondrán cerca de la mitad del gasto, la mayor parte, seguida del equipamiento y los materiales.

La planta de gas de Catar y el yacimiento de Irán, los puntos críticos

La consultora noruega advierte que el impacto está más allá del estrecho de Ormuz y señala dos casos "particularmente preocupantes", ambos de gas: el yacimiento marino South Pars de Irán y la instalación Ras Laffan de Qatar.

"La recuperación de la región del Golfo estará definida menos por el capital financiero y más por las limitaciones estructurales", ha explicado Martinsen. Se refiere en concreto a que la compañía catarí puede enfrentarse a "largos plazos de entrega de los equipos críticos", como son las turbinas de gran tamaño de su infraestructura, que solo suministran tres fabricantes a nivel mundial y ya acumulaban retrasos antes de la guerra. La recuperación total podría tardar hasta cinco años, concluye.

En el caso Irán, en cambio, el problema puede estar en que dependerán de contratistas chinos y nacionales, algo "factible" aunque más "lento y costoso", puesto que están excluidos de las cadenas de suministro occidentales.

El análisis de Rystad Energy presta también atención al caso de Baréin. Allí, la refinería BAPCO ha sido dos veces atacada en esta guerra, justo después de haber llevado a cabo una inversión de 7.000 millones de dólares para modernizarse. Los daños ponen ahora en riesgo los ingresos previstos para respaldar el desembolso.

"Es probable que la restauración de las unidades requiera la movilización de contratistas internacionales a costos inflados por el conflicto y bajo un seguro de riesgo de guerra incierto, dado que los activos dañados habían entrado en funcionamiento recientemente", explica la publicación.

Por último, se han registrado "interrupciones de moderadas a leves" en los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak y Arabia Saudí. Este último país, según Rystad, es un buen ejemplo de la importancia de una "sólida capacidad nacional" para el "rápido reinicio" de las operaciones de Saudí Aramco en en Ras Tanura, donde cayeron escombros.