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Tras semanas de ataques iraníes, los países del Golfo alzan la voz: "Nos reservamos el derecho a emprender acciones militares", decía hace unos días el ministro de exteriores saudí. Otros países, como Emiratos, también han subido el tono y amenazan con entrar en la guerra. El gran dilema para muchos de estos países es: ¿tienen más que ganar o tienen más que perder? Foto: Fayez NURELDINE / AFP

Estados Unidos e Israel han atacado este miércoles instalaciones iraníes en Pars Sur, uno de los mayores yacimientos de gas del mundo, situado en el golfo Pérsico y que es compartido por Irán y Catar. Teherán ha prometido ataques recíprocos y Catar ha calificado el ataque de "peligroso e irresponsable".

Foto: Behrouz MEHRI / AFP

La guerra de EE.UU. e Israel contra Irán se extiende con más actores y frentes de batalla. Una base francesa ha sido atacada en el Kurdistán iraquí, a unos 60 kilómetros de la capital, Erbil. París habla de drones Sahed de fabricación iraní. Ha fallecido un suboficial que llegó en enero a la zona. El primer militar europeo muerto en el conflicto. Otros seis están heridos. Un grupo armado iraquí que apoya a Irán ha dicho que su objetivo son todos los intereses franceses en la zona.

Un misil ha sido interceptado por la OTAN cerca de la base que tiene en Turquía. La Alianza ha dicho que se va a mantener alerta y firme.

Milicias proiraníes se atribuyen el derribo de un avión cisterna de Estados Unidos en Irak. El Pentágo lo niega y lo achaca a un accidente. Mientras, siguen los ataques iraníes contra países del Golfo. Hoy, en Emiratos Arabes y Omán, donde han muerto dos personas.

Foto: EFE/EPA/Colaborador

Esta es la imagen de este domingo en el aeropuerto Adolfo Suárez, de Madrid. Mucha gente, como es habitual, pero no en todos los puntos. Así se encontraban algunos de los mostradores con destino a Oriente Medio.

Una semana después del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, y a pesar de la reapertura parcial del espacio aéreo, son muchos los que han cancelado sus viajes. Otros, sin embargo, que hacen escala en puntos como el aeropuerto de Jedah, en Arabia Saudí, continúan con sus planes. Aunque no esconden cierta intranquilidad.

Unos 31.000 españoles se encontraban en la región cuando estalló la guerra. De momento, más de 4.000 han sido repatriados en vuelos comerciales y militares. Otros han podido regresar por su cuenta. Los últimos, esta misma mañana. Otros continúan en la zona. Exteriores advierte a los ciudadanos sobre los riesgos de desplazarse a determinados países como Israel, Irán o Líbano, mientras que para otras naciones cercanas, como Turquía, mantienen advertencias específicas.

Foto: Ricardo Rubio / Europa Press

Yates, rascacielos, coches de lujo. Es la vida de ensueño que durante años han promocionado los países del Golfo para atraer turistas y talento extranjero.

"Dubái es la segunda ciudad más segura del mundo". Una imagen de seguridad, ahora en entredicho por los misiles de Irán. Muchos residentes extranjeros se replantean su vida allí.

Andrea dirige una agencia para ayudar a expatriados a establecerse en Dubái. Miles han llegado atraídos por sueldos altos y bajos impuestos. Ahora observan el desarrollo de esta guerra para decidir su futuro.

Las petromonarquías del Golfo consiguen interceptar la mayoria de misiles y drones disparados por Irán. Pero el impacto de esta guerra, nos dicen expertos, amenaza su reputación de oasis de seguridad en una región convulsa.

Parte del daño que pueden provocar estos acontecimientos es el daño a la imagen, y son países que dependen mucho de la imagen que transmiten al resto del mundo. Con grandes recursos naturales, pero escasa población local, los países del Golfo necesitan cerebros y mano de obra extranjera para su ambicioso plan de desarrollo.

Foto: AP Photo/Altaf Qadri