La Lotería de Navidad trae la primavera a Villamanín con el cobro del Gordo: “Perdemos un poco pero ganamos todos”
- Los agraciados comienzan a cobrar después de tres meses de incertidumbre por un error con las papeletas
- Un pacto de solidaridad permite que el 99% de los afortunados recupere la ilusión navideña esta primavera
El sol de este 24 de marzo asoma con una timidez casi cómplice sobre la plaza de las Cortes de León. Es el primer martes de primavera. A 45 kilómetros al norte de la capital, en la montaña central leonesa, a los pies del puerto de Pajares, Villamanín todavía huele a nieve y a leña quemada. Frente a la sucursal de Abanca nos cuentan que el ambiente es emocionante. Tras noventa días de un invierno —eterno para los que repartieron la suerte y cometieron un error con la consignación de las papeletas—, los agraciados han hecho acto de presencia, ordenadamente y con cita previa, para cobrar su premio de la Lotería de Navidad.
Las papeletas de esta larga historia fueron adquiridas durante el año pasado en los establecimientos de Villamanín y en las múltiples actividades organizadas por la comisión de fiestas de este pequeño pueblo leonés donde los jóvenes plantaban su puesto con todo tipo de productos para financiarse y recaudar fondos para las fiestas de San Juan Degollado. El cobro del premio ha estado paralizado desde entonces por un error al vender más participaciones que las respaldadas por décimos.
Al final, a cada participación le corresponden 59.396 euros libres de impuestos tras el acuerdo de la quita por el que se repartirán entre las 450 participaciones vendidas el premio de las 400 que fueron respaldadas. Unas papeletas que compraron por cinco euros para jugar cuatro y donar uno con el objeto de apoyar las actividades organizadas por los voluntarios de la comisión.
La escena es el epílogo de una historia que ha tenido en vilo a este municipio de poco más de 863 habitantes. El pasado domingo 22 de marzo se cumplió el plazo legal para el cobro, pero la previsión de la comisión de fiestas y la destreza jurídica de su abogado, Antonio Gómez, han hecho posible que el dinero estuviera a buen recaudo en las cuentas de la asociación creada por los miembros de la comisión después de conocer que habían llevado el Gordo a su pueblo. Tras una jornada de "ajustes técnicos" entre el letrado y la entidad bancaria, este martes se ha abierto la veda de la alegría.
Antonio Gómez es el abogado que ha conseguido el acuerdo entre los agraciados. CEDIDA
El "otro" Gordo: La salud de Agustín
Hay un nombre que se repite en los testimonios de los vecinos de Villamanín con los que se ha puesto en contacto RTVE Noticias: Agustín. Su historia nos la ha contado Inmaculada Gutiérrez, que se ha convertido accidentalmente en la cronista de la esperanza del pueblo. Agustín es un hombre que paró en la farmacia de Villamanín porque le dolían las muelas mientras iba camino de Asturias y compró cuatro papeletas.
El día del registro presencial en el pueblo, Agustín no pudo ir. Tenía una cita médica vital. Inmaculada relata el momento en que descubrió la magnitud de su suerte: "Venía con su hermana, que le daba una papeleta porque le ayudaba muchísimo y le cuidaba... y él decía que para él la lotería había sido ayer porque le habían dicho que estaba limpio del cáncer y que para él esa sí que era la lotería".
El dinero, para este vecino, es simplemente "un regalo" que se suma al milagro de seguir vivo. Inmaculada, al descubrir que aquel hombre de la historia era su amigo se lo contó a su hija de 14 años. Ésta no pudo evitar la emoción: "¡Ostras, qué bueno mamá, se ha curado del cáncer!". "La vida es esto, un regalo", concluye Inma con emoción en la garganta.
El legado para los hijos y el banquete soñado
La propia Inma vive este martes como el "punto redondo" a un año que empezó con nubarrones personales y termina con el cielo despejado. Aunque inicialmente pensó en amortizar algo de su hipoteca, el tiempo y la reflexión la han llevado a otras prioridades más ligadas al bienestar cotidiano y al futuro de sus hijos de 12 y 14 años.
Inmaculada Gutiérrez está muy agradecida a la comisión de fiestas de Villamanín. CEDIDA
"Cambio las ventanas del baño y pongo una ducha, que ya vamos para mayores", bromea. Pero lo importante es el mañana: "A mí esta gente el mejor regalo que me ha hecho es que me ha dado un futuro un poco mejor para mis hijos y para poderles dar una educación mejor".
Y como en toda buena historia leonesa, la celebración pasa por la mesa. Inmaculada ya tiene el plan trazado con una amiga: "Estamos valorando si el Serrano de Astorga o el Capricho de Jiménez de Jamuz... que para una vez que nos toca la lotería también podremos ir nosotras", dice entre risas sin disimular su alegría.
La voz de la experiencia y la herida de la comisión
Desde el lado empresarial, Ezequiel García, dueño del establecimiento más emblemático del pueblo, también aporta su visión. Él compró cuatro papeletas que ya tienen dueñas: sus hijas. "Hemos decidido que sean para ellas; la mayor tiene negocio en Madrid y la mediana se casa el 20 de junio", explica con orgullo paterno.
Ezequiel García junto a su mujer y sus tres hijas. CEDIDA
Ezequiel, que da trabajo a un centenar de personas en la zona, es tajante sobre la polémica que casi fractura al pueblo: "La gente razona muy mal; todo el mundo tenía que haber sabido perdonar un error humano y haber admitido una pequeña quita sobre un premio que teníamos gracias a la comisión".
Esa "comisión" a la que se refiere Ezequiel se ha constituido legalmente como asociación y está formada por nueve personas que han pasado un "calvario de Navidad". Cuni, el del supermercado, recuerda que en su casa "se paró todo" el día 23 de diciembre. Pope, transportista, describe los ocho días posteriores al descubrimiento del error como un "shock absoluto y un pánico que no había sentido jamás".
El momento más duro fue el "aquelarre" de la asamblea vecinal, donde amigos de toda la vida les atacaron psicológicamente. Por eso, hoy, aunque felices por sus vecinos, mantienen su promesa: "Jamás volveremos a vender lotería".
El tesoro escondido en Cármenes
Otra de las historia que destila la esencia de esta tierra es la de Alberto Menéndez, "Berto". Sus padres, residentes en Asturias pero con casa en Cármenes, (a menos de ocho kilómetros de Villamanín) vivieron los primeros días del sorteo pensando que solo tenían un décimo de la carnicería.
No fue hasta el 26 de diciembre, en medio de la tormenta informativa, cuando Berto viajó al pueblo y encontró el "tesoro" junto al décimo: una papeleta de la comisión de fiestas.
Alberto Gutiérrez, Berto, está muy feliz por sus padres. CEDIDA
"Hay que empatizar; de la noche a la mañana te cae un dinerito y lo vivimos con alegría y empatía hacia los chavales de la comisión", afirma Alberto. Para sus padres, gente mayor, la noticia ha sido un revulsivo vital: "Les va a hacer los últimos años de la vida un poco más felices y llevaderos... es una seguridad de aquí hacia el futuro".
Una casa y un Land Rover restaurado
José Carlos Ariza, trabajador del restaurante Casa Ezequiel, explica a RTVE Noticias que "tenía una casa en la cual estaba pidiendo una hipoteca y cuando me tocó pues paré la hipoteca para pagarla de golpe y ya está", confiesa con la serenidad del que duerme sin deudas.
Para él, este "pellizco" no es para excentricidades, sino para "arreglar la casa a mi gusto". Aunque, puestos a soñar, reconoce que hay un viejo compañero que también recibirá cuidados: "Tengo un Land Rover Defender, iguallo restauro".
Yolanda, Mercedes y Cristina, tres mujeres afortunadas. CEDIDA
Esa misma visión práctica la comparte Mercedes Díez. Su vínculo con Villamanín es de sangre, de raíz, de las tierras que heredó de su padre. Ella comparte la fortuna con su hermana y su hija, y tiene claro que el dinero servirá para honrar ese patrimonio familiar: "Vamos a repartirlo en hacer alguna obra... ahora podemos acometerla sin remordimiento de estar gastando en algo que no era urgente". Pero la primavera también invita a volar, y Mercedes ya visualiza el destino: "Vamos a hacer un viaje para saber qué se siente experimentando un viaje para el que no estuviste ahorrando un tiempo".
El alcalde y el triunfo de la solidaridad
El alcalde de Villamanín, Álvaro Barriales, no ha querido faltar a esta jornada de alegría. Para él, hoy es como revivir aquel 22 de diciembre, pero sin la sombra de la duda. "Es un día muy feliz para todos... para que la gente pueda cumplir esos sueños que nunca han cumplido después de una vida dura tirando de la familia", comenta con emoción pensando en los jubilados y las mujeres mayores que viven de pensiones muy reducidas en Villamanín.
El alcalde junto a un grupo de vecinos y amigos celebrando El Gordo el pasado 22 de diciembre. CEDIDA
Barriales saca pecho por el comportamiento de sus convecinos tras el pánico inicial: "Villamanín es un pueblo solidario que ha sabido aceptar ese acuerdo; casi el 99% de la gente lo ha hecho y eso no lo hace casi ningún pueblo". Ese acuerdo, diseñado por el abogado Antonio Gómez —a quien algunos ya llaman "San Antonio"—, ha permitido que de las 450 papeletas vendidas, casi la totalidad se registren para el cobro proporcional.
Las nueve sombras del final
Sin embargo, como en toda buena historia, queda un resquicio para el misterio. Antonio Gómez se ha trasladado desde Madrid a León para vigilar sobre el terreno que el proceso en el banco sea fluido: "La clave del éxito es la organización... estoy muy contento, todo está yendo fenomenal". Pero el letrado no olvida que todavía existen tres papeletas que no se han registrado y otras seis que no se han adherido al pacto de solidaridad. Sobre ellas planea la incertidumbre: "Puede pasar de todo, desde querella por estafa hasta que cobren y no hagan nada", explica a RTVE Noticias.
La Comisión de Fiestas de Villamanín ya ha cobrado los 26,5 millones libres de impuestos que repartirán antes del 22 de marzo. BERGUÑO FERNÁNDEZ
Lo cierto y verdad es que Villamanín tiene dos cosas que celebrar: por un lado, el Gordo de la lotería y, por otro, el triunfo del perdón y la solidaridad. Un error humano que pudo ser una tragedia ha terminado siendo una lección de convivencia en la montaña de León. En esta primavera adelantada por la fortuna, el pueblo que linda con Asturias ha aprendido que la verdadera Lotería no es solo el dinero, sino la capacidad de mirar al vecino a los ojos y decir: "si perdemos un poquito, ganamos todos".