En qué hay que fijarse en las elecciones de Castilla y León: participación, posible ascenso de Vox y gobernabilidad
- Las encuestas apuntan a que el partido de Abascal podría lograr en torno al 20% de los apoyos
- El electorado más predispuesto a votar es el mayor de 65 años, el más favorable al bipartidismo
- Directo: sigue la última hora de las elecciones en Castilla y León
Castilla y León cierra este 15 de marzo la primera etapa del nuevo ciclo electoral que arrancó en diciembre en Extremadura y continuó en febrero en Aragón. La próxima parada serán las elecciones de junio en Andalucía. Cuando voten los castellanos y leoneses, habrán tenido oportunidad de votar en estas tres comunidades 4,85 millones de electores. Poco más de la mitad de los que serán llamados a las urnas en Andalucía, donde el PP a día de hoy no depende de Vox al tener mayoría absoluta.
La principal incógnita de este domingo en Castilla y León es saber cómo queda el equilibrio de fuerzas en el bloque de la derecha, el único con posibilidades de gobernar, según las encuestas. El PP ya necesitó a Vox hace cuatro años. El partido de ultraderecha podría alcanzar su récord en una comunidad autónoma si logra alrededor del 20% de los votos.
1. Participación: ¿bajará respecto al suelo de 2022?
💡 La participación en las elecciones autonómicas de Castilla y León de 2022 ya fue la más baja de la serie histórica para este tipo de comicios, con una participación final del 63,5%. Era la primera vez que se votaba para elegir la composición de las Cortes regionales sin coincidir con municipales ni europeas, lo que puede desmovilizar a parte del electorado. Este domingo 15 de marzo es la segunda vez que se celebrarán autonómicas en solitario. ¿Se mantendrá la participación en sus niveles más bajos? ¿Cómo puede afectar una baja participación al resultado?
La participación media en las elecciones autonómicas de Castilla y León, desde 1983 a 2022, es del 70,5%. El año con mayor participación fue 2003, cuando alcanzó el 74,7%, es decir, cuando fueron a votar tres de cada cuatro electores, incluyendo a las personas censadas como residentes ausentes en otros países.
Cuando las elecciones se celebran "desacopladas" de las municipales, suele movilizarse un electorado más fidelizado y envejecido, mayoritario en el medio rural y en provincias más conservadoras.
Castilla y León tiene una de las poblaciones más envejecidas de España y un fuerte peso de mayores en el censo. Y es precisamente esta población de mayor edad la que más segura se muestra de que irá a votar este domingo. Ocho de cada diez mayores de 65 años afirman que acudirán “con toda seguridad” a votar, frente al 54,5% de los menores de 25 años, según el sondeo preelectoral del CIS.
En el siguiente gráfico, se puede ver la intención de voto + simpatía por los diferentes tramos de edad, teniendo en cuenta también la composición poblacional encuestada por el CIS. Lo que se aprecia es que el apoyo al bipartidismo es mucho mayor entre la población de más edad.
2. Gobernabilidad: de la fragmentación del voto conservador en 2015 a la dependencia de Vox
💡 La gobernabilidad de Castilla y León pasa por el bloque de derechas, según las encuestas, en una comunidad donde el Partido Popular ha gobernado ininterrumpidamente desde 1987, casi cuatro décadas. Los sondeos dan como ganador al PP, que conservaría sus 31 procuradores actuales según el promedio calculado por DatosRTVE, pero lejos de la mayoría absoluta fijada en 42 escaños. Los ‘populares’ mantendrían así su dependencia de Vox, que se dispararía hasta los 18 escaños, rebasando el 20% del voto. En Extremadura el PP mejoró, pero no lo suficiente como para no depender de Vox, y en Aragón, empeoró necesitando aún más a los de Santiago Abascal. ¿Qué ocurrirá en Castilla y León?
Castilla y León es una región considerada conservadora en la que el bloque de derechas ha rebasado el 50% del voto en siete de las 11 elecciones autonómicas. Desde 1991 a 2015, el PP gobernó con mayoría absoluta, pero desde 2015 el bloque conservador ha sufrido una fragmentación que ha obligado a los ‘populares’ a pactar: primero con Ciudadanos y luego con Vox.
En 2015, a Juan Vicente Herrera le bastó el apoyo parlamentario de Ciudadanos, pero en 2019 Alfonso Fernández Mañueco formó gobierno de coalición con los naranjas. Tres años después, adelantó las elecciones intentando mejorar su resultado, pero cambió la dependencia de Cs por la de Vox, que entró por primera vez en un gobierno autonómico, aunque lo abandonó dos años después.
La incógnita en Castilla y León es saber cómo quedará esta vez el equilibrio de fuerzas entre el Partido Popular y Vox, que ya hace cuatro años logró un amplio apoyo. Vox tiene ahora mismo 13 procuradores, lo que arroja una proporción de un escaño por 2,4 del PP. Las encuestas apuntan a que la proporción bajará de 1:2 como ya ha pasado en Aragón, donde en 2023 los ‘populares’ contaban con 4 diputados por cada 1 de Vox, pero ahora esa distancia se ha recortado. En Extremadura, la proporción actual es de 1 por cada 2,6 frente a 1 por cada 5,6 de hace tres años.
3. Vox puede romper su techo de apoyo en una comunidad autónoma
💡 Castilla y León fue el primer lugar en España donde PP y Vox formaron un gobierno de coalición, rompiendo años de apoyos externos o vetos a la entrada de la formación de Santiago Abascal en los ejecutivos autonómicos. Vox logró en esta región hasta 13 procuradores con el 17,64% de los apoyos en 2022. Ahora podría dispararse hasta el 20% por primera vez en una comunidad autónoma.
Salvo en la ciudad de Ceuta en las dos últimas elecciones a la asamblea autonómica, Vox nunca ha logrado el apoyo del 20% de los votantes en otros territorios. Si lo consigue este domingo en Castilla y León, será sin duda una de las claves de la noche electoral. En las últimas elecciones autonómicas de Extremadura (2025) y Aragón (2026), consiguió un 16,9% y un 17,9%, respectivamente, pero es un respaldo que en Castilla y León ya se vio hace cuatro años. Junto con Murcia, donde los de Abascal recibieron un 17,7% del voto en 2023, son las cuatro autonomías con más apoyo a la formación de extrema derecha.
Por el contrario, las comunidades donde menos apoyos recaba Vox en elecciones autonómicas son País Vasco y Galicia, donde rondaron el 2% del voto en 2024.
4. Ciudad contra pueblo: dos mapas electorales que no se parecen
💡 Castilla y León cuenta con 2.248 municipios donde vivían 2.418.425 habitantes a 1 de enero de 2026. El 57% de esta población se considera urbana al residir en alguno de los 24 municipios que superan los 10.000 habitantes. En 2022, el PP ganó en dos de cada tres municipios considerados rurales frente al PSOE, que solo logró ser primera fuerza en apenas uno de cada cinco. Sin embargo, los socialistas se impusieron en las ciudades de Valladolid, Burgos, Palencia y Zamora. Los ‘populares’ solo lograron Salamanca y Segovia. En León, Soria y Ávila las fuerzas más votadas fueron regionalistas (UPL, Por Ávila y Soria ¡Ya!).
En esta noche electoral, además de hacer una lectura del panorama general, merecerán un análisis los resultados en función del tamaño de los municipios. Hace cuatro años, el PP era la fuerza ganadora clara en los municipios de hasta 5.000 habitantes. A partir de ese tamaño, el PSOE recibía más votos. Una mayor proporción de población urbana —como la que tienen Burgos y Valladolid— suele favorecer a fuerzas de izquierdas, pero el PP aspira también a recuperar ese espacio y Vox está siendo competitivo de forma transversal.
Los partidos siguen recibiendo el mayor porcentaje de su voto del ámbito urbano porque en los municipios de más de 10.000 habitantes es donde reside la mayor parte del censo, pero el peso del voto rural está cambiando. En el caso del PP y el PSOE, este peso ha disminuido, mientras que se ha disparado en Vox, que ha pasado de que su voto fuera principalmente urbano —en 2015 solo el 28% de su electorado era rural— a alcanzar cerca del 47% de sus votos en localidades por debajo de los 10.000 habitantes.
5. Las fuerzas regionalistas en el parlamento más fragmentado de Castilla y León
💡 Las Cortes que salieron de las urnas en febrero de 2022 son el parlamento más fragmentado de la historia de Castilla y León, con ocho formaciones distintas, entre ellas, tres de corte regionalista: Unión del Pueblo Leonés, presente al menos con un procurador desde 1995; Por Ávila, que logró su primer diputado en 2019 y lo mantuvo hace cuatro años, y Soria ¡Ya!, que marcó un hito al llevar las reivindicaciones de la España vaciada al parlamento regional al lograr tres de los cinco diputados que reparte la provincia de Soria.
Una de las claves, por lo tanto, de las elecciones de este domingo es saber qué peso lograrán estos tres partidos. Las encuestas en principio mantienen la presencia de los tres, según el promedio de DatosRTVE, aunque Soria ¡Ya! podría perder un procurador. Los sondeos también apuntan a la salida de Ciudadanos y Podemos (con un diputado cada uno desde 2022) y a la entrada de la coalición IU-Sumar.
Aunque en Castilla y León hay sobrerrepresentación de algunas provincias como Soria —donde menos votos cuesta conseguir un escaño—, este mayor peso de los territorios menos poblados no es tan acusado como en otras comunidades, como el reciente caso de Aragón, donde Huesca y Teruel reparten muchos más escaños de los que les corresponderían por su tamaño en comparación con Zaragoza.
En 2022, Soria ¡Ya! obtuvo 18.390 votos y tres escaños, con apenas unos 6.130 votos por procurador, el coste más bajo de la comunidad.
Valladolid es la circunscripción con más escaños (15) y el "escaño más caro" de la comunidad: en 2022 el último procurador exigió alrededor de 17.000 votos. Este domingo, Segovia reparte siete escaños, uno más que hace cuatro años.