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Reino Unido

Crece la presión contra Starmer tras la peticiones de dimisión de 70 diputados laboristas por la debacle en las municipales

  • El primer ministro británico califica a Farage, ganador de los comicios de la semana pasada, de "estafador" y "oportunista"
  • El líder laborista sostiene que el Brexit empobreció al país y defiende una relación más estrecha con la UE
Primer plano de Keir Starmer, líder laborista británico, con traje azul marino, camisa blanca y corbata granate, sosteniendo carpetas. Mira al frente con expresión seria.
El primer ministro británico, Keir Starmer, saliendo de la residencia de Downing Street. Kirsty Wigglesworth AP Photo/Kirsty Wigglesworth, File
RTVE.es

Crece la presión sobre el primer ministro británico, Keir Starmer. Las críticas para que abandone su liderazgo al frente del país y del Partido Laborista, ya no solo provienen de la oposición —con un partido populista de derecha Reform UK, de Nigel Farage, henchido tras ganarles las elecciones municipales la semana pasada— sino también dentro de sus propias filas. Más de 70 diputados de su formación le han pedido explícitamente su dimisión, bien inmediatamente o planificada con tiempo, así como una renovación del partido.

Starmer, sin embargo, resiste y ha intentado aplacar la rebelión con una rueda de prensa en la que, aunque reconoce que puede haber "frustración" en torno a su figura, ha prometido "demostrarles que están equivocados". "No voy a ocultar el hecho de que tengo detractores, incluso dentro de mi propio partido. Y tampoco voy a ocultar el hecho de que tengo que demostrarles que están equivocados. Y lo haré", ha afirmado, recordando que sus críticos en el seno laborista también dudaron de su capacidad de ganar los comicios en julio de 2024.

El primer ministro británico, que lleva dos años de mandato, se ha amparado, además, en que el constante cambio de líderes de Ejecutivo durante la etapa del Partido Conservador —con cuatro primeros ministros entre 2019 y 2024— solo empeoró la situación de los británicos. "Asumo la responsabilidad de no haberme marchado, de no haber sumido a nuestro país en el caos en el que los conservadores lo hundieron una y otra vez, un caos que causó un daño duradero a este país", ha indicado.

No ha sido este su único argumento: el líder laborista ha sostenido alto y claro que el Brexit, uno de las principales banderas de Farage, ha empobrecido y debilitado al país; y apuesta por una relación más estrecha con la Unión Europea. "Este gobierno laborista colocará al Reino Unido en el corazón de Europa", ha sentenciado Starmer, que también eleva el tono contra su oponente de Reform UK, calificándole de "estafador" por el proyecto separatista y de "oportunista".

Presión dentro de su gabinete de Gobierno

Las palabras del líder laborista no han parecido suficientes para rebajar la revuelta. Además, de las decenas de peticiones de dimisión de los diputados, su número dos, el viceprimer ministro David Lammy, le ha apuntado a que fije un calendario para que abandone, según ITV News. Asimismo, la titular de Interior, Shabana Mahmood, afirma The Times, y la ministra de Exteriores, Yvette Cooper, tal y como afirma The Guardian, le han instado a una transición ordenada. Tanto su mano derecha, Joe Morris, como el secretario privado de la ministra de Medio Ambiente han abandonado sus cargos al no "confiar" en Starmer.

El sábado la diputada laborista Catherine West ya lanzó un ultimátum y aseguró que, si ninguno de los actuales ministros del gabinete de Starmer se postulaba como próximo líder, ella misma trataría de agrupar el respaldo necesario de 81 personas, correspondientes al 20% del total de diputados laboristas, para forzar unas primarias.

Esta misma mañana, su ex viceprimera ministra, Angela Rayner, también le señalaba: "Es obvio que lo que estamos haciendo no funciona y tiene que cambiar". A ella, se unen otros dos posibles nombres favoritos en la quiniela de sucesión, siempre y cuando se dé la dimisión: el ministro de Salud (y del ala más conservadora del partido), Wes Streeting, o el alcalde de Manchester, Andy Burnham, aunque este necesitaría un escaño parlamentario.

Por el momento, ninguno ha dado el primer paso para derrocar a Starmer. Quizá esperan al miércoles, cuando el rey leerá su discurso ante Westminster y quedará abierto el nuevo curso parlamentario.