Las elecciones locales en Inglaterra, "un golpe fatal" para un Keir Starmer que se aferra al poder
- El primer ministro se ha negado a dimitir, pese a que varias voces de su partido han pedido que lo haga
- La ultraderecha de Reform UK se ha alzado como el gran vencedor de estos comicios
Apenas han pasado dos años de su llegada a Downing Street, pero el primer ministro británico, Keir Starmer, lleva meses en el alambre y las elecciones celebradas en Inglaterra este miércoles se presentaban como una suerte de plebiscito que su Gobierno no ha superado. Aunque ha descartado dimitir, el líder laborista ha asumido su responsabilidad por el batacazo electoral de su partido, adelantado por la ultraderecha de Reform UK, sin duda el gran vencedor en estos comicios.
Lejos queda la aplastante victoria de Starmer en las últimas elecciones generales, que le alzaron al Gobierno con el difícil reto de aplacar la crisis del coste de vida en Reino Unido. Ahora, el primer ministro, que se benefició del declive de los 'tories', ve caer su popularidad —solo el 15% de los británicos apoya su gestión, según YouGov— y, tras conocer los resultados de los comicios, varios miembros de su partido han pedido su dimisión, por ahora sin éxito.
La "magnitud" de la derrota
Según el recuento, el laborismo ha perdido 265 concejales en Inglaterra y se queda con 253, mientras que Reform UK ha ganado hasta ahora 406 asientos. Además, se espera una sonada derrota en los comicios locales de Escocia, donde el Partido Nacionalista tiene opciones de lograr la ansiosa mayoría absoluta; y de Gales, un histórico feudo laborista donde los sondeos prevén una disputa por el primer puesto entre Reform y los nacionalistas de Plaid Cymru.
"Son unos resultados realmente malos para el partido en el poder, peores de lo que normalmente cabría esperar en unas elecciones locales", explica a RTVE Noticias el profesor de política británica de la Universidad Queen Mary (QMUL) Colm Murphy. Los partidos en el poder "suelen perder escaños en las elecciones municipales, pero la magnitud en este caso es mucho mayor" que en ejecutivos anteriores. "Parece probable que pierdan hasta 1.000 escaños cuando finalice el recuento", añade.
Hasta ahora, el partido de Starmer controlaba 2.300 de los más de 5.000 escaños en juego en las diferentes administraciones locales y ayuntamientos. Con respecto al resto de fuerzas, el Partido Conservador pierde fuerza con 180 escaños menos y Los Verdes ganan terreno a los laboristas con 27 escaños adicionales.
Starmer descarta una dimisión "en pleno vuelo"
El viceprimer ministro británico, David Lammy, ha defendido que "no hay que cambiar al comandante en pleno vuelo". En la misma línea, Starmer ha asegurado que "días difíciles como este" no cambian su determinación de conseguir el cambio que prometió al asumir el cargo. "Al contrario, la refuerzan", ha dicho el primer ministro, que se ha comprometido a detallar en los próximos días los siguientes pasos de su administración.
"Su argumento es que, en un momento de agitación mundial con la crisis en Oriente Medio, no es un buen momento para cambiar de líder", explica Murphy. Ahora bien, "Starmer está perdiendo claramente aliados dentro de su partido y estas elecciones podrían asestarle un golpe fatal", añade el profesor, que considera al jefe del Ejecutivo "herido de muerte" tras estos comicios y "cree difícil imaginar cómo podrá sobrevivir a medio plazo".
Por ahora, no hay una alternativa clara en su partido y aún no se han publicado los resultados en Gales, feudo laborista por excelencia donde podrían perder por primera vez. "Un resultado devastador podría llevar a los laboristas de Gales a pedir públicamente la dimisión de Starmer, tal y como hizo el líder del Partido Laborista escocés. Cuantas más peticiones públicas haya, más probable es que uno de sus posibles sustitutos tenga el valor suficiente para presentar una candidatura", dice.
Para la politóloga Sofía Collignon, sin embargo, "la dimisión del primer ministro sería estratégicamente una mala idea". Al menos, por ahora. "El partido puede 'quemar' a Starmer y tener una cara nueva poco antes de las próximas elecciones", argumenta la profesora de la QMUL, que recuerda cómo los constantes cambios de liderazgo perjudicaron al Partido Conservador, que, antes de las últimas elecciones generales, tuvo cuatro primeros ministros diferentes en apenas cuatro años.
Collignon recuerda que el Partido Laborista no debe olvidar que sigue teniendo la mayoría absoluta que cosechó en los últimos comicios generales e insiste en que los ciudadanos también pueden castigar la "inestabilidad".
Reform UK abona el terreno para las generales
Para el líder de Reform UK, Nigel Farage, la lectura de los resultados es clara e implica "un cambio histórico en la política británica". A la espera de conocer los resultados en Escocia y Gales, su formación ha ganado 400 concejales en Inglaterra y ha cosechado grandes avances en bastiones laboristas del norte de Inglaterra y las Midlands (centro).
Farage ya ha adelantado que su objetivo será trasladar estos resultados a las próximas elecciones generales y se ha mostrado convencido de que sus votantes le apoyarán "incondicionalmente". En los pasados comicios, celebrados en julio de 2024, Reform UK (heredera de UKIP y del Partido del Brexit) superó todas las expectativas e irrumpió en el Parlamento con cinco asientos.
"Para que un partido gane, los votantes consideran sus actuaciones pasadas y su capacidad de gobernar, y las elecciones locales se usan a modo de prueba", explica Collignon, que cree que los laboristas se han equivocado al tratar a la ultraderecha de Farage como su principal oposición. Con más responsabilidad a nivel local, Reform UK adquiriría más experiencia de cara a las próximas generales. "Les permitirá demostrar que pueden gobernar y tener récords de los que presumir", dice.
Nigel Farage celebra los resultados EFE/EPA/NEIL HALL
Sin embargo, recuerda que en las elecciones locales de 2025 —celebradas en una veintena de ayuntamientos— Reform UK también creció en representación, pero después muchos de sus candidatos elegidos cambiaron de grupo parlamentario abandonando la bancada ultraderechista. Además, Collignon añade que el partido de Nigel Farage cuenta con los candidatos menos accesibles para la población y más desconocidos a nivel local, algo fundamental en la política británica.
Colm Murphy no se atreve a prever qué ocurrirá en las siguientes elecciones generales, pero subraya que Reino Unido "ya no es un sistema bipartidista, sino un sistema de dos bloques con múltiples partidos y el sistema de votación para las elecciones generales no está preparado para eso". A la derecha, los 'tories' y Reform UK se pelearán por ser la fuerza dominante; a la izquierda, los Laboristas y los Verdes harán lo mismo.
La popularidad del primer ministro cae en picado
En las últimas semanas, Starmer ya había esquivado exigencias de dimisión lanzadas desde la oposición. El llamado 'caso Mandelson' —que gira en torno al polémico nombramiento del exministro laborista Peter Mandelson como embajador británico en Reino Unido por sus vínculos con Jeffrey Epstein— ha marcado la agenda británica en las últimas semanas y ha causado grandes quebraderos de cabeza al primer ministro.
Sin embargo, los politólogos consultados señalan que este solo ha sido un factor más de los muchos que han provocado este batacazo electoral. Starmer lo marcó como prioridad, pero en dos años de Gobierno no ha logrado frenar la llamada 'crisis del coste de vida', la subida de precios de la energía, el declive del sistema sanitario o la llegada masiva de inmigrantes.
Tras estos resultados, a los laboristas "no les queda más remedio que hacer algún tipo de anuncio sobre cómo piensan hacer frente a la escasez energética y al aumento de los precios de la electricidad, el petróleo y el gas", sostiene Murphy. "Y espero que se anuncien medidas de apoyo para determinados sectores de la población", añade.
Según el último sondeo de YouGov, el 70% de los británicos cree que la gestión del primer ministro es "mala" y el 44% cree que debería ser reemplazado en su cargo. "En los próximos días detallaré los pasos que daremos para lograr el cambio que desean y que merecen", ha prometido Starmer a los británicos. La ministra de Exteriores, Yvette Cooper, también ha llamado al Ejecutivo a "reflexionar" sobre los resultados y a mostrar de manera clara "los valores de equidad" del partido.