Entregan más de 65.000 firmas para que Sanidad adelante las mamografías a los 40 años por el aumento de casos precoces
- Cuatro mujeres afectadas denuncian que la edad actual de cribado no responde a la realidad clínica
- Exigen unificar los criterios en todas las comunidades autónomas para garantizar la equidad en la detección
Cuatro mujeres diagnosticadas de cáncer de mama en edades tempranas han registrado este miércoles en el Ministerio de Sanidad más de 65.000 firmas para exigir un cambio en el protocolo nacional de detección. Bajo el lema "el cáncer de mama se da demasiado pronto y las mamografías demasiado tarde", la iniciativa busca que la primera prueba diagnóstica se adelante a los 40 años de forma generalizada.
María Varela, impulsora de la petición en Change.org, señala que la actual decisión de iniciar las mamografías a los 50 años se tomó en un momento en el que la prevalencia en mujeres jóvenes era mucho menor. Según denuncian las afectadas, se está produciendo un incremento alarmante de diagnósticos en edades precoces que el sistema público actual no está captando a tiempo.
La petición también pone el foco en la falta de equidad territorial. Actualmente, la edad de la primera mamografía varía según la comunidad autónoma: en algunas se inicia a los 50, en otras a los 45 y solo en casos puntuales a los 40 si existen riesgos previos. "Llegar a tiempo para curarte no puede depender de dónde vivas", sostiene María, quien lamenta que una detección previa le habría otorgado mejores opciones de curación.
Rostros tras las cifras
Los testimonios de quienes han entregado las firmas reflejan la crudeza de la enfermedad en la juventud: Marina fue diagnosticada a los 30 años mientras estaba embarazada; Esther recibió la noticia con 31; Nuria a los 46 a través de la sanidad privada; y María convive con la incertidumbre de su hija de 7 años, a quien solo puede prometerle que "ahora vamos a jugar".
La importancia del cribado precoz
La detección temprana a través del cribado es la herramienta más eficaz para reducir la mortalidad por cáncer de mama. Realizar pruebas diagnósticas antes de que aparezcan síntomas permite identificar tumores en estadios iniciales, lo que no solo permite aplicar tratamientos menos agresivos, sino que eleva drásticamente las probabilidades de curación total. Como recuerdan las impulsoras de esta iniciativa, el tiempo es un factor crítico: detectar la enfermedad a tiempo es la diferencia fundamental para poder garantizar un futuro a las pacientes
"Evidencia científica disponible", según Sanidad
El Ministerio de Sanidad de España establece que el cribado poblacional del cáncer de mama mediante mamografía se dirige principalmente a mujeres de entre 50 y 69 años, con una periodicidad aproximada de cada dos años dentro del sistema público de salud. Esta recomendación se basa en la evidencia científica disponible, que demuestra que en este grupo de edad el cribado permite detectar tumores en fases tempranas y reducir la mortalidad asociada a esta enfermedad.
En cambio, el cribado sistemático en mujeres menores de 40 años no se recomienda de forma general en la población. Según los criterios de salud pública utilizados por el Ministerio, los programas de cribado deben aplicarse únicamente cuando existe un equilibrio favorable entre beneficios y posibles riesgos. En edades más jóvenes, la incidencia del cáncer de mama es menor y la eficacia del cribado poblacional no está tan claramente demostrada, por lo que el beneficio global resulta más limitado.
Además, iniciar las mamografías de forma generalizada a edades muy tempranas podría aumentar la probabilidad de falsos positivos, pruebas diagnósticas adicionales o sobrediagnóstico, lo que puede generar intervenciones innecesarias y ansiedad en las pacientes. Por este motivo, las estrategias de detección precoz se centran en los grupos de edad en los que la evidencia científica muestra mayor eficacia.
No obstante, el Ministerio de Sanidad señala que las mujeres con alto riesgo individual pueden requerir un seguimiento diferente. En casos como antecedentes familiares importantes o predisposición genética, la evaluación y las pruebas de detección se realizan de forma individualizada por profesionales sanitarios, fuera del programa de cribado poblacional. De esta manera se adapta la vigilancia al nivel de riesgo de cada persona.