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Un cambio de régimen: la intención que EE.UU. e Israel no ocultan en su ataque a Irán

Un cambio de régimen: la intención que EE.UU. e Israel no ocultan en su ataque a Irán

Cuando Israel y EE.UU. atacan Irán para evitar que desarrolle armas nucleares, en la sombra se vislumbran otros intereses: electorales, porque ambos convocarán a las urnas en otoño, y de un cambio de régimen en el país. El Gobierno de la República Islámica es considerado desde 1979 como una amenaza a lo que ambos quieren en la región.

Oficiales israelíes han asegurado que tanto el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, como el presidente Masoud Pezeshkian, eran objetivos de los ataques. Fuentes diplomáticas iraníes han confirmado a RTVE Noticias que Jamenei "está vivo", porque no se encontraba en su residencia de Teherán, que ha sido bombardeada. Según una televisión iraní, daría un discurso a la nación este sábado. El hijo de Pezeshkian ha asegurado que el intento de asesinato no ha tenido éxito.

Pero un cambio de régimen en Irán es mucho más complejo que atacar a sus dos cabezas más visibles: "el régimen iraní es mucho más que su cúpula, su red está en todas partes y no es tan fácil de sustituir", explica a RTVE Noticias Moisés Garduño, profesor de estudios en Relaciones Internacionales y sobre Medio Oriente en la Universidad Nacional Autónoma de México, e integrante del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC). Como todos, ha amanecido con la noticia. "El régimen se ha ido complejizando, se ha ido militarizando y ampliando sus funciones hacia el ámbito económico, turístico, al eje comunicacional e incluso cultural", nos cuenta.

Las opciones de un cambio de régimen

Tras los primeros bombardeos, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha publicado un vídeo en su red social en el que ha advertido a los ciudadanos de que no salieran de casa porque "van a caer muchas bombas", y les ha instado a alzarse para conquistar el control de su país: "Cuando hayamos terminado, tomen el control de su gobierno. Esta será probablemente su única oportunidad en generaciones". Los deseos de Trump quedan claros. Las opciones, no tanto.

El único candidato que suena en el exterior es Reza Pahlevi, de 65 años, hijo mayor del último sha de Persia, Mohamed Reza Pahlevi, quien gobernó el país con el apoyo de EE.UU. de 1941 a 1979. Entonces fue derrocado por la Revolución Islámica. Desde Washington, donde vive exiliado desde hace décadas, Pahlevi ha mostrado su apoyo a las protestas, y tras los ataques ha manifestado en sus redes sociales su intención: recuperar Irán.

REUTERS/Toby Melville REUTERS/Toby Melville

Ha pedido, igual que Trump, que la gente se quede en casa, pero que estén listos para salir cuando llegue el momento. "Sigan mis mensajes a través de las redes sociales y los medios satelitales. Si hay alguna interrupción en Internet o en el satélite, los contactaré por radio. Estamos muy cerca de la victoria final. Quiero estar con ustedes lo antes posible para que juntos podamos recuperar Irán y reconstruirlo".

Pero su popularidad no es lo suficientemente alta. Garduño no cree que Pahlevi sea una opción factible. "Tampoco hay una oposición unida ni una opción que venga desde las bases, porque hay oposición en estudiantes, en obreros, en sindicatos, en organizaciones de colectivos de mujeres y todos estos están en contra del régimen, pero están divididos", explica.

Lo que sí pueden conseguir es la desestabilización del país, cuenta. "Convertir Irán en un caos, hacer de Irán un Estado balcanizado, que pueda llegar a combinar varias crisis internas, regionales e internacionales. Y ver después qué pasa". Aunque el mensaje de Israel y EE.UU. sea que su intención es un cambio de régimen, no cree que tengan "una estrategia clara sobre cómo, quién y cuándo podrían hacer esto, que se ve muy complicado", concluye.

La estrategia israelí

Ya en la guerra de 12 días contra Israel en junio, Jamenei tuvo que esconderse. Entonces, los servicios secretos israelíes asesinaron a 20 generales de la Guardia Revolucionaria islámica y desde el Gobierno israelí no ocultan su deseo de provocar un cambio de régimen. "Nuestra acción conjunta creará las condiciones para que el valiente pueblo iraní tome su destino con sus propias manos. Ha llegado el momento de que todos los sectores del pueblo iraní –persas, kurdos, azeríes, baluchis y ahwazis– se liberen del yugo de la tiranía y creen un Irán libre y pacífico", ha instado este sábado el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.

Las autoridades israelíes -que siempre han visto una amenaza existencial en la supervivencia de la República Islámica- no ocultan sus deseo de que caiga el actual régimen de los ayatolás. Cada vez que se eleva la tensión en la región, el propio Netanyahu ha lanzado mensajes al pueblo iraní, llamando a la revuelta contra el régimen, como también hizo durante las brutalmente reprimidas protestas populares de enero.

Nazanín Armanian, politóloga iraní exiliada en España desde hace 44 años, explicaba en una entrevista en RTVE las consecuencias que se han visto después: "Los militares son los que mandan, el poder se debilitó: controlaban las exportaciones, hasta los presidentes de los clubs deportivos son guardianes islámicos. Esto provocó las protestas del bazar, la burguesía ve que desde junio hasta ahora, cuando se decapitó el poder económico, no hay nadie que regule el mercado. El precio del dólar se disparó. Llegó a una capa que no había protestado todavía: la burguesía".

El país es ahora más débil que en junio, pero quizás todavía no lo suficiente como para un cambio de régimen. La estrategia israelí de descabezar a los principales proxies, como Hizbulá y Hamás, con asesinatos selectivos de su liderazgo tiene sus limitaciones. "Cada vez que hay un descabezamiento salen dos o tres líderes más dispuestos a sustituir ese liderazgo, e incluso a veces mucho más jóvenes o más radicales", matiza.

Si llegase a desaparecer el líder supremo, el sustituto dentro del país sería probablemente Ali Lariyaní, que fue presidente del Parlamento y excomandante de la Guardia Revolucionaria. "Ha estado tratando de coordinar todos los movimientos políticos, jurídicos en el Parlamento y otras instituciones para estar listos para una eventual sustitución siguiendo las leyes de la República Islámica".

El riesgo de la operación es alto y veremos sus efectos en la próxima semana. Juan Rodríguez Garat, almirante retirado y analista militar, ha explicado en Radio 5 cuál podría ser el peor escenario. "Lo peor que puede ocurrir es que el régimen caiga sin relevo, y nos encontremos con el escenario que EE.UU. quiso evitar en Venezuela, pero en una nación mucho más grande y con una posición crítica en el negocio del petróleo mundial. Las probabilidades de que esto acabe como la guerra de los 12 días de junio es muy alta", ha explicado.

¿Qué quieren los iraníes?

Las protestas que comenzaron en 2025 pedían un cambio en el sistema político. Como respuesta, recibieron una dura represión, el corte de Internet que dificultaba saber qué pasaba, o difundir registros sobre el uso de la fuerza contra los manifestantes, con decenas de miles de muertos y heridos.

Majedeh Bozorgi, jurista iraní y defensora de los derechos humanos, ha dicho en el programa especial de RNE que después de casi medio siglo, es la ideología del régimen la que ha llevado al país a la guerra. "Los iraníes quieren la paz y nunca han recibido con agrado un ataque contra su país. Su mensaje desde dentro es muy claro: no al régimen islámico de Irán. Solo quieren la democracia y la libertad".

Majedeh Bozorgi, jurista y defensora de los DD.HH.: "El pueblo de Irán no quiere al régimen islámico"

Para explicar lo que quieren los iraníes, Garduño hace referencia a una Encuesta de Valores e Identidades de 2024. "El gobierno tiene más o menos una base social de un 30% de la población y el resto tiene una cada vez más alta crítica hacia el gobierno". Además, ha estudiado las pancartas de las protestas del último año. "El 65% de los eslóganes son contra la situación económica, un 50% son antisistémicos, y solo un 15% apoyan la figura de Pahlevi como sustituto", explica sobre la falta de un relevo de poder realista entre la fragmentada oposición.

Pero los iraníes parecen más preocupados por la economía y las difíciles condiciones de vida. "Quieren justicia social, quieren un gobierno que gaste más en subsidios, en empleo, una vida digna", concluye.