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Cinco inmigrantes explican los efectos de la regularización: "Cuando escuché la noticia sentí una alegría grande"

  • Hombres y mujeres residentes en España narran a RTVE Noticias cómo transformará sus vidas este cambio legal
  • La regularización extraordinaria podría afectar a más de medio millón de migrantes en economías sumergidas
Cinco inmigrantes residentes en España cuentan cómo les afecta la regularización
De izquierda a derecha y de arriba abajo: Juan David (Colombia), Luz Marina (Honduras), Héctor (Paraguay), Ysmenia (Venezuela) y Yulian (Honduras). RTVE DISEÑO / NOEMI RAMOS

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes una regularización extraordinaria de migrantes que abre la puerta a que unos 500.000 extranjeros obtengan permiso de residencia. La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha calificado la jornada como "un día histórico" para quienes viven en situación de vulnerabilidad, garantizando sus derechos e integrándolos formalmente en el sistema productivo español.

Detrás de las cifras y los boletines oficiales, la reforma tiene nombres, apellidos y acentos diversos. Juan David, un estudiante colombiano que busca devolver a la sociedad lo recibido; Héctor, un joven paraguayo que anhela la tranquilidad de un contrato legal; Luz Marina, una madre hondureña que sueña con traer a sus hijos; Yulian, un experto mecánico chapista sin opciones por la burocracia; e Ysmenia, una septuagenaria venezolana que ha encontrado en España el refugio y la sanidad que salvaron a su familia. Sus historias son el reflejo del impacto humano de una ley que promete cambiar el miedo por la estabilidad.

Juan David Martínez: "Es dejar de contribuir a la economía sumergida"

Juan David Martínez es de Colombia y tiene 25 años. Llegó desde Valledupar, cerca de Barranquilla, con la ilusión de una beca de estudios en 2023. Sin embargo, el desajuste entre los calendarios académicos de Colombia y España lo dejó en un limbo administrativo al expirar su prórroga. Estudiante del Grado de Economía en la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y voluntario activo en la Oficina de Relaciones Internacionales (ORI).

Juan David ha utilizado el arraigo por formación como tabla de salvación. Para ello ha realizado un par de cursos de hostelería con Cáritas Albacete mientras prosigue con su grado universitario. "Tomamos la medida de formación por arraigo que es hacer un curso que tenga certificado de profesionalidad para que te den permiso de residencia y trabajo", explica desde Albacete a RTVE Noticias. "Una vez acabado el curso pude hacer el trámite para postularme al permiso de trabajo y de residencia", concluye el joven colombiano feliz con la noticia de la regularización.

Juan David (camiseta amarilla) junto a sus compañeros de uno de los cursos profesionales de hostelería organizados por Cáritas en Albacete.

Juan David (camiseta amarilla) junto a sus compañeros de uno de los cursos profesionales de hostelería organizados por Cáritas Albacete. ARCHIVO PARTICULAR J.D.M.M.

Para él, la nueva normativa es sinónimo de dignidad. "Me dará seguridad jurídica y estabilidad porque cada uno podrá trabajar y acceder a la sanidad sin miedo", explica a RTVE Noticias. Este joven colombiano es voluntario en la UCLM para guiar a otros estudiantes internacionales cuando llegan al campus de Albacete.

Juan David es un firme defensor de la integración bidireccional. "En España hace falta mano de obra y así estaríamos cotizando para los que están pensionando". El universitario quiere dejar claro que "las personas que hemos llegado aquí estamos dispuestos a trabajar y contribuir", y remata con una sentencia irrefutable: "uno viene a superarse, a desarrollarse".

Este colombiano se siente plenamente integrado en España y está convencido de que "otra cosa positiva —de la regularización extraordinaria— es que uno puede acceder a los derechos básicos y a eliminar la explotación laboral del trabajo en negro". Y pone ejemplos: "Yo conozco a muchos que no tienen papeles y que cobran en efectivo y si les pasa algo es un lío también para la empresa, no sólo para él, para ambos", asegura el estudiante de Económicas.

Juan David también destaca que, gracias a la regularización, "podremos acceder a la vivienda". Y lo dice pensando más en otros inmigrantes ya que él vive en un piso compartido que puede pagar gracias a la beca universitaria. Y antes de terminar la conversación pide que añadamos un apunte. "Me gusta mucho colaborar y ayudar a las personas necesitadas y creo que teniendo un trabajo siento que puedo ayudar a muchas personas. Es lo que me han enseñado mi familia y mis padres, a ayudar al prójimo sin recibir nada a cambio".

Luz Marina Carrión: "Podré ir a ver a mis hijos y regresar sin problema"

La historia de Luz Marina Carrión, nacida en Honduras hace cuatro décadas, es la de un sacrificio extremo. Salió hace tres años de una pequeña localidad al sur del país catracho, muy cerca de la frontera con Nicaragua. Luz Marina dejó allí a sus tres hijos de 16, 10 y 8 años con su pareja debido a que sus hermanos "migraron a los Estados Unidos" y sus padres fallecieron. Llegó a España en 2021 y en nuestro país los inicios no fueron demasiado buenos.

Luz Marina hace tres años que llegó a España procedente de Honduras.

Luz Marina hace tres años que llegó a España procedente de Honduras. ARCHIVO PARTICULAR L.M.C.

Primero tuvo un desencuentro con unos compatriotas que "le perdieron" su dinero, después una hernia lumbar la dejó tres meses sin caminar y seis sin empleo. En ese momento de crisis se encontró con Cáritas a la que no se cansa de sacar a colación para agradecer lo que hicieron por ella. "Las chicas de Cáritas me han ayudado mucho", repite Luz Marina varias veces a lo largo de la conversación.

Esta mujer luchadora y trabajadora ha vivido en Fuenlabrada (Madrid), Valdeganga (Albacete), Munera (Albacete) y, desde hace siete meses, trabaja como interna en Hervás (Cáceres). Para Luz Marina, la regularización es el puente que la une con sus hijos. El hecho de estar en situación irregular le impide viajar a Honduras para verlos, por miedo a no poder regresar a España. "Esta regularización me abriría muchas puertas; tendría acceso a la sanidad y a un puesto de trabajo digno que es lo que necesito tras tanto sacrificio".

Héctor Cáceres Núñez: "Quiero estar en regla para poder trabajar en forma"

Héctor es natural de San Pedro, en Paraguay, aunque a los 13 años se trasladó con sus padres a la capital, Asunción. Desde hace cuatro años reside en España. Actualmente, vive en el barrio madrileño de Canillejas y acaba de cumplir los 31. Sobrevive con trabajos esporádicos y cobrando en mano el jornal de cada día. Lo mismo carga y descarga camiones que instala cortinas y estores. Todo "en B", sin la protección de un contrato.

A pesar de que su madre y su hermana tienen una situación estable —su madre posee la doble nacionalidad—, Héctor ha vivido con la incertidumbre de no poder firmar un documento legal que respalde su esfuerzo diario. La noticia de la regularización le ha pillado por sorpresa y no acaba de creérselo del todo: "Esta tarde iré a ver a mi abogada, la voy a escribir a ver si tiene un hueco para que me responda, que ella está al día", explica con la excitación de alguien que dejará de ser invisible para la administración.

"Estoy feliz. A mí y a muchísima gente nos va a ayudar un montón", confiesa tras conocer la noticia. Héctor está muy integrado en España aunque mantiene la costumbre guaraní de tomar tereré a todas horas. Como casi todos los paraguayos está indisolublemente unido a su termo de mate.

Héctor con su termo de tereré en el metro de Madrid

Héctor con su termo de tereré en el metro de Madrid. ARCHIVO PARTICULAR H.C.N.

Explica a RTVE Noticias que la Policía Nacional siempre le ha tratado con respeto en los controles aleatorios que ha sufrido en la estación de Atocha. Tiene muy claro que la regularización "es un beneficio mutuo: yo te ayudo, tú me ayudas" Y asegura que "la gente viene a trabajar y a querer hacer bien las cosas". Para él, la regularización no es solo un permiso, es la posibilidad de viajar y moverse sin el nudo en el estómago que provoca la irregularidad administrativa.

Ysmenia Cañizalez: "Aquí sanaron a mi hija cuando se estaba muriendo"

Ysmenia Cañizalez nació hace 76 años en el estado de La Zulia, en Venezuela, aunque ha pasado la mayor parte de su vida en Caracas. Representa la cara más vulnerable y, a la vez, más agradecida de la migración. Es viuda y, a su pesar, tuvo que dejar su querido país por la situación económica y social. "En Venezuela me quitaron mi pensión, mi jubilación, todo", trata de explicar al otro lado del teléfono mientras en Madrid empieza a nevar.

Tras un duro paso por Perú donde sufrió la xenofobia que azotó el país andino contra los inmigrantes venezolanos, llegó a España para encontrar un sistema que no solo la acogió a ella sino que salvó la vida de su hija, enferma de cáncer. "Si hubiera estado en Venezuela, mi hija estaría muerta. Aquí la tomaron y la sanaron, no me quitaron dinero ni por la ambulancia", relata emocionada desde Toledo.

Ysmenia ha trabajado durante 26 años en el archivo de historiales médicos en un hospital venezolano

Ysmenia ha trabajado durante 26 años en el archivo de un hospital en Caracas. ARCHIVO PARTICULAR Y.C.C.

A su edad, Ysmenia no busca un empleo, sino la paz de la legalidad administrativa. Aunque su hija ya trabaja y la sostiene, a ella le preocupa no poder abrir una cuenta bancaria o haber perdido la protección de su tarjeta roja "que es la que dan para trabajar y todo eso", explica con paciencia y acento de arepa.

"Me había inscrito para estudiar bachillerato de nuevo, para quedarme. ¿A dónde voy a ir si aquí me siento tan bien?", se pregunta esta mujer que no para de agradecer el trato que le han dado España y los españoles. Para ella, los papeles son el reconocimiento de pertenencia a un país que le ha dado "la mano" cuando más lo necesitaba.

Yulian Jovel: "He perdido ofertas en concesionarios por los papeles"

Yulian Jovel nació en La Ceiba, Honduras, hace 35 años. Es un experto en chapa y pintura que tenía su propio taller mecánico en el país centroamericano. Había estado antes en Europa para visitar a la familia de su esposa en 2019 y en 2024. "Regresamos en junio 2025 para quedarnos", explica Yulian que vive en el madrileño barrio de Hortaleza junto a su mujer, dos gatos y un perro. Cuando se enteró de la noticia confiesa que su esposa "estaba muy contenta", pero que él suele ser "bastante escéptico porque ahora hay muchas noticias falsas".

Desde que llegó a Madrid hace siete meses trabaja para un empleador venezolano que, aunque le trata bien, no puede ofrecerle la legalidad que su oficio merece. "Para las mujeres es más fácil encontrar trabajo limpiando casas, pero en mi caso no he tenido un mes completo de trabajo porque no tengo estatus legal", lamenta.

El hondureño Yulian Jovel es un experto mecánico en chapa y pintura.

El hondureño Yulian Jovel es un experto mecánico en chapa y pintura. ARCHIVO PARTICULAR Y.J.

La nueva ley representa para él la oportunidad de dejar de ser un trabajador "invisible" y ocupar los puestos que el mercado demanda. "Me han salido ofertas en concesionarios de vehículos y no he podido agarrarlas", dice con frustración contenida. Además de la mejora laboral, la regularización le aporta la "tranquilidad y seguridad" de saber que, si sus padres enferman en Honduras, podrá ir a cuidarlos y regresar a su vida en España sin que una frontera administrativa se lo impida.

La regularización extraordinaria representa, para personas como Juan David, Héctor, Luz Marina, Yulian e Ysmenia, el fin de una etapa marcada por la invisibilidad. La medida no solo pretende "poner el contador a cero" en términos burocráticos, sino que busca integrar formalmente en la sociedad a quienes ya forman parte de ella en el día a día. Miles de historias de vida aguardan a que un documento oficial transforme su realidad precaria en un futuro de derechos, seguridad y plena participación en el país que ya sienten como propio.