Radiografía del sector avícola ante la gripe aviar: más impacto en las granjas de huevos y mínimo en las de carne
- Los productores de huevos sacrifican 2,4 millones de gallinas y tardarán al menos seis meses en equilibrar la oferta
- El impacto es menor en la producción de pollo, ya que las aves para sacrificio apenas se crían al aire libre
El sector avícola cierra filas en España tras la decisión del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de confinar a las aves de corral para evitar la propagación de la gripe aviar. Los focos de contagio están afectando especialmente a las granjas de huevos, que han tenido que sacrificar a 2,4 millones de gallinas ponedoras, el 5% del censo, y que prevén que les lleve al menos seis meses equilibrar la oferta. Pero tanto los productores de huevos como los de carne de ave, para los que el impacto ha sido mínimo, aseguran que el suministro está garantizado y que el confinamiento es una medida preventiva habitual.
En España existen más de 23.200 explotaciones ganaderas de aves, y la mayoría, cerca de un tercio, están dedicadas a la crianza de pollos y gallinas, ya sean de sacrificio o de puesta de huevos. Según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, hay más de 5.000 granjas de pollos para carne y 2.091 de gallinas ponedoras, aunque 317 se dedican a labores de cría o selección, mientras que la producción de huevos se ubica en las 1.774 restantes.
Estas últimas son las más afectadas por la orden de confinamiento, porque la proporción de animales al aire libre es mucho más elevada: una tercera parte de los 50,8 millones de gallinas ponedoras censadas en España al cierre de 2024 se encontraban en los denominados sistemas de cría alternativos -en suelo, campero y ecológico-, esto es, fuera de jaulas. Ahora, para evitar que las aves silvestres -y especialmente las migrantes que viajan desde Europa hacia África para pasar el invierno- contaminen su suministro de agua o comida, deberán permanecer estabuladas hasta que se levante el confinamiento.
En cambio, apenas un 6% de la producción de pollos para carne se realiza al aire libre, lo que hace a este sector menos vulnerable al virus H5N1. De hecho, el secretario general de la Asociación Interprofesional Española de Carne Avícola (Avianza), Jordi Montfort, indica que apenas se han visto obligados a eliminar unos 200.000 ejemplares por los contagios, una cantidad ínfima si se tiene en cuenta que el año pasado se sacrificaron en España más de 771 millones de pollos de engorde.
España, una potencia productora de carne y huevos
Los principales centros de producción de carne, en este sentido, son Cataluña y Andalucía, que el año pasado rondaron los 160 millones de pollos sacrificados, mientras que Castilla - La Mancha acapara la mayor cuota en huevos, ya que Toledo y Guadalajara superan los cien millones de docenas. Con todo, la provincia con más gallinas ponedoras y mayor producción de huevos es Zaragoza, que en 2024 superó los 142 millones de docenas.
Porque España es una potencia avícola dentro de la Unión Europea. En carne, es el segundo mayor productor, por detrás de Polonia, con una facturación anual que supera los 3.200 millones de euros y unos 40.000 empleos directos en el sector. Y en producción de huevos, sólo está por detrás, aunque a poca distancia, de Francia y Alemania, el sector genera unos 15.000 puestos de trabajo directos y el año pasado facturó 2.130 millones de euros.
Una capacidad de suministro que lleva a las empresas productoras a garantizar sin sombra de duda que no habrá ningún problema para cubrir la demanda de los consumidores. "Nuestra inquietud es mínima", afirma Jordi Montfort, que subraya que, de cara a los próximos meses, "el abasto está garantizado y la seguridad alimentaria también: cuando se detecta un foco hay controles exhaustivos y se eliminan todos los animales para evitar cualquier riesgo y así tratar de recuperar cuánto antes el estatus libre de influenza aviar para España".
Desde el sector del huevo sí reconocen que hay una reducción de la oferta, aunque señalan que España produce un 20% más de lo que se consume en el ámbito nacional y que se puede "ajustar temporalmente exportaciones para priorizar el mercado interno", según recogía la semana pasada en un comunicado la Federación Española de Empresas del Sector de la Producción de Huevos y Ovoproductos (Federovo) y la Asociación Española de Productores de Huevos (ASEPRHU), que integran la interprofesional del huevo, Inprovo.
Incremento del precio de los huevos
Eso no va impedir, en cualquier caso, que los huevos mantengan los elevados precios que han alcanzado en las últimas semanas: en octubre se convirtieron en el alimento que más se ha encarecido en el último año, un 22,5%, casi diez veces que el resto de productos alimenticios y siete veces más que el índice general de precios. En lo que va de año, es el cuarto artículo que más ha subido de toda la cesta de la compra, tras la recogida de basuras, la joyería y los abonos de transporte.
La directora de Federovo, Mari Luz de Santos, achacaba ese encarecimiento en un comunicado en vídeo a un desacoplamiento entre la oferta y la demanda que va más allá de la gripe aviar. "La disponibilidad de huevos se ha visto disminuida por los brotes de influenza aviar, tanto en España como en la Unión Europea, y por el proceso de reestructuración hacia sistemas alternativos que está realizando el sector, pasando de gallinas en jaulas a gallinas sueltas en gallinero, camperas y ecológicas", explicaba.
Esa menor oferta se combina con un incremento notable en el consumo, que según De Santos ha crecido un 20% desde antes de la pandemia. El sector, en este sentido, estima que "la oferta tardará en normalizarse entre seis meses y un año, tiempo necesario para que las granjas puedan recuperarse progresivamente" del impacto de la gripe aviar.
También está aumentando, aunque de forma menos acusada, el consumo de carne de pollo: en 2024, se alcanzaron los 12,5 kilos por persona. Sin embargo, el precio se mantiene relativamente estable tras la subida que sufrió en 2022, ya que el sector de engorde no está sufriendo las mismas tensiones de oferta que el sector de puesta y, además, está relativamente poco orientado al exterior: se exporta el 15% de la producción y, desde hace dos años, se importa más de lo que se vende fuera.