Enlaces accesibilidad

Las mujeres de los soldados ucranianos piden un calendario de regreso a casa

  • Desde la invasión de Rusia en febrero de 2022, Ucrania ha movilizado alrededor de un millón de soldados
  • Las mujeres de los soldados piden el retorno para demostrar "que el ejército no es un camino de un solo sentido"
Ucrania necesita soldados para luchar en el frente

Un millón de hombres. Es lo que el gobierno de Ucrania ha movilizado desde la invasión rusa de febrero de 2022. No es una cifra exacta, ni siquiera oficial. Los números, en la guerra, se esconden, ocultan o disfrazan para no dar pistas al enemigo. Pero la ONG Intention, de esposas de soldados ucranianos reclutados, calcula que esa es la cifra. No representan a todas las mujeres de militares, pero sí a una parte importante de quienes están combatiendo desde las primeras semanas de la invasión. Reivindican su causa mientras este martes el presidente ucraniano, Volodímir Zlenski, realiza su tercera visita a España desde que empezó la invasión de Rusia.

Viktoria Hryschuk (37 años) vive en Leópolis. Su marido, Serhiy (38 años), es electricista. Desde marzo de 2022, está en el ejército, aunque Viktoria no sabe nunca exactamente dónde se encuentra. “Ahora creo que está en la región de Zitomir, no en primera línea”, explica, “pero se mueve mucho, de Járkiv a Zaporiyia”. En esos movimientos secretos y constantes de los soldados está también una de las claves de la guerra desde el ucraniano: no hay militares suficientes y el alto mando tiene que moverlos constantemente para tapar las brechas del frente con efectivos profesionales o movilizados, como Serhiy.

"Serhiy presentó en la oficina de reclutamiento poco después de la invasión rusa", explica Viktoria, "pero no lo cogieron inmediatamente". "Lo llamaron poco después para que se sumara a filas". Aquel primer año de invasión, Viktoria apenas vio a Serhiy. En 2023, quince días; en 2024, otros quince; y este 2025, en dos periodos de dos semanas: "no sé qué ha pasado, supongo que hemos tenido suerte", sonríe esta madre de dos niños pequeños.

"Nuestra hija menor tenía tres años cuando comenzó la invasión a gran escala. Ahora tiene siete años y el mayor 12. Cuando mi esposo se unió al ejército, mi hija estaba en la guardería. Ahora está en la escuela. Mi marido se ha perdido su primer día de clase y sus cumpleaños. Es una historia difícil porque mis hijos a menudo preguntan por qué solo nuestro padre está en el ejército", cuenta Viktoria, apuntando a uno de los dramas que viven cientos de miles de familias en Ucrania.

Movilización general

La movilización ha sido y es general, pero el gobierno ha distinguido a los posibles reclutas por sus profesiones. Los hay con empleos considerados críticos –bomberos, personal médico, etc.— que se libran del reclutamiento. Pero también hay muchos otros –“gerentes, mensajeros”, cuenta Viktoria— que consiguen evitar la movilización. “No es justo”, se queja Viktoria.

Esa injusticia que percibe Viktoria es lo que la moviliza y a otras mujeres unidas por su demanda de que la rotación de los soldados esté reglada. Y, sobre todo, que haya un horizonte para el regreso a la vida civil para hombres que ya llevan casi cuatro años de uniforme. "Estamos luchando por unas condiciones claras de servicio, y eso no tiene nada que ver con debilidad, sino, al contrario, con la voluntad de conseguir una preparación común a largo plazo", explica Viktoria.

Las familias de los soldados también quieren que puedan volver para curarse. "Es un trabajo muy duro y se producen heridas y lesiones de todo tipo, tanto físicas como mentales", cuenta Viktoria: "necesitan rehabilitación y medicamentos a los que no tienen acceso con los médicos militares". "Por eso es importante la rotación, que puedan volver más a casa de manera regular, cuidarse y recuperarse", explica.

Piden un reemplazo efectivo para quienes llevan mucho tiempo en el frente

La ONG en la que participa Viktoria también aboga por un reemplazo efectivo de quienes llevan ya tanto tiempo luchando. Ellas creen que al gobierno ucraniano le resulta más cómodo mantener a ese ejército de un millón de hombres ya movilizados que sacar de la vida civil a quienes, hasta ahora, se han librado: "no tienen la voluntad política de reemplazar a esos soldados, porque es fácil para el gobierno tenerlos a ellos allí, y a la población civil aquí. Pero no es justo, y se trata de una guerra a largo plazo. Lucharemos durante mucho tiempo y no es justo que esta guerra recaiga solo en esos hombros, solo en ese millón de personas que acudieron por su propia voluntad, mediante la movilización", sentencia Viktoria.

El gobierno ucraniano tiene problemas efectivos de reclutamiento y de hombres en el frente. Por eso ahora trata de hacer más atractiva la movilización. El partido del presidente Zelenski, mayoritario en el Parlamento, está promoviendo una norma con la que Viktoria y sus compañeras, por lo que saben, no están de acuerdo.

“No sabemos exactamente lo que va a decir”, reconoce Viktoria, “porque todavía está en proyecto, Pero, por lo que hemos visto, plantean contratos de dos, tres o cinco años. Y después de estos contratos, habría un año de descanso. Pero no es justo para quienes ya están en el ejército desde la invasión o incluso antes. Porque cuando comenzó la invasión a gran escala, tuvieron que cancelar sus contratos y firmar unos nuevos que les obligan a servir hasta el final de la guerra. Lo que escuchamos ahora es que el gobierno dice que esos soldados también tienen que firmar los nuevos contratos de dos años mínimo. Nos parece que no es justo para las personas que ya están en el ejército. Queremos que el gobierno cuente con el tiempo que han servido el ejército y que se ocupe de ellos”.

El regreso de los soldados es prioritario

El retorno es prioritario para mujeres como Viktoria, y no por fragilidad y derrota, insiste ella, sino porque “ahora casi todos los veteranos que regresan del ejército vuelven gravemente heridos, con discapacidades graves. No son personas sanas. Y necesitamos hombres normales con manos y pies que demuestren a toda la sociedad que el ejército no es un camino de un solo sentido. Ahora el ejército es un camino de sentido único”. Viktoria sonríe amargamente recordando que los soldados suelen bromear con eso: “oh, estoy muy feliz”, dice el soldado, “solo he perdido un pie, ya puedo volver a casa”.

“No es eso lo que necesitamos”, afirma Viktoria. “Es decir, debemos cuidar a nuestra gente, por supuesto, pero también necesitamos que los veteranos regresen y podamos decir, mira, Mykola ha combatido y ha vuelto, y trabaja en la tienda y lleva una vida normal. O es mi vecino y me ayuda en esto y lo otro. Necesitamos veteranos que sean profes en la escuela. Porque ahora se está dando una situación contradictoria: la persona que da clases está en el cole porque se ha escondido del ejército, y lo mismo el fontanero que viene a arreglar las tuberías de tu casa. Son gente que ha escapado del reclutamiento. Yo lo que quiero es llamar a un fontanero y que sea un veterano, y estaré encantada de pagarle por su trabajo”.

En la mente de Viktoria están juntas la reconstrucción y la guerra. “Porque”, dice, “para reconstruir el país, debemos podemos mostrarles a los niños que los soldados no son súper héroes o rambos que nunca mueren, sino personas normales que han ido al ejército y han vuelto con el mismo cuerpo con el que se fueron. Es decir, que pueden ir a la guerra y volver. Necesitamos esos ejemplos positivos para nuestros hijos y para la sociedad. Y, además, estoy segura de que los veteranos trabajarán más duro que nadie para reconstruir las industrias de Ucrania porque sabrán que esa noche dormirán en casa”.

Rusia avanza en su conquista de territorio ucraniano

Ese es casi el único pensamiento del futuro que comparte Viktoria. Porque cuando le pregunto si piensa en Ucrania después de la guerra, responde: “siendo sincera, no me imagino Ucrania después de la guerra. Solo espero que Ucrania exista. Deseo que Ucrania sea fuerte, independiente y valiente. En la última conversación con mi esposo, me ha dicho que él no cree que vaya a tener otro futuro después de este mundo. Serhiy no cree en la vida después de la guerra. Yo quiero que Ucrania exista y que sea valiente y que mis hijos puedan servir en el ejército ucraniano siga existiendo cuando sean adultos. Pero, ahora mismo, mi horizonte de planificación es mucho más corto. Y cuando eres la esposa de un militar en Ucrania, no debes hacer planes a tan largo plazo. Debes ocuparte ahora de los problemas del día. Más adelante hablaremos sobre el futuro”.