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Francia

Macron pide unidad ante el estallido social por su reforma de las pensiones y propone pactar con sindicatos y empresarios

  • Ha insistido en que "los cambios eran necesarios", aunque reconoce que "constituyen un esfuerzo"
  • La tensión ha subido de tono después de que el Gobierno promulgase la ley el sábado

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Macron defiende su reforma de pensiones y tiende la mano a los sindicatos en un discurso televisado

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha pedido unidad a los franceses ante el estallido social provocado por su impopular reforma de las pensiones en un discurso televisado que partía con el objetivo de rebajar la creciente tensión reflejada en meses de protestas. El mandatario ha reiterado que "los cambios eran necesarios", aunque ha reconocido que "constituyen un esfuerzo" y que no puede hacer oídos sordos a la "ira" de los manifestantes. Asimismo, el presidente ha propuesto un nuevo "pacto social" para mejorar las condiciones de los trabajadores.

"A pesar de los intentos, no hemos llegado a un consenso, y lo lamento", ha asegurado el líder francés en tono solemne en la que era su segunda intervención pública sobre la reforma, después de la entrevista que le hicieron el pasado 22 de marzo en un canal público, poco después de que se aprobase la norma en la Asamblea Nacional gracias a un polémico resorte constitucional que eximía de votarla.

Francia acumula meses de protestas aprobada el sábado, tras ser validada por el Consejo Constitucional. Entre otras cuestiones, la que fue la propuesta estrella de Macron durante la campaña de los pasados comicios, aumenta la edad de jubilación de los franceses de los 62 a los 64 años, siendo esta una de las medidas más rechazadas por la ciudadanía.

El mandatario ha expresado su voluntad de construir un "nuevo pacto por la vida en el trabajo" a través del "diálogo social" y ha asegurado que su puerta "siempre estará abierta" a los sindicatos y patronales, a los que ofreció, incluso antes de conocerse el dictamen del Consejo Constitucional, una reunión el martes por la mañana.

Macron, que ha prometido un plan de acción "en los próximos 100 días", ha citado temas "esenciales", como la mejora de los salarios y las condiciones de trabajo o el incentivo al empleo de personas mayores, y ha asegurado que el nuevo pacto se construirá en las próximas semanas o meses.

Macron: "Nadie, y menos yo, puede hacer oídos sordos"

En su discurso, Macron se ha mostrado comprensivo ante "la cólera" de la población. "¿Esta reforma es aceptada? Evidentemente no", ha dicho el presidente, que justifica el enfado de la ciudadanía en que el empleo actual no permite vivir ante la subida de los precios.

"Nadie, y menos yo, puede hacer oídos sordos a esta demanda de justicia social", ha dicho el presidente en su intervención, en la que se ha referido a "la ira en las calles frente a unos trabajos que para muchos ya no permiten una buena vida, porque los precios suben, la gasolina, las compras...".

El mandatario ha defendido, sin embargo, que "la respuesta no puede ser ni el inmovilismo, ni el extremismo" y ha dicho que la nueva ley era la única respuesta posible ante el aumento progresivo del número de jubilados y de la esperanza de vida en Francia.

La reforma, ha dicho, ha sido adoptada "conforme a lo establecido por nuestra Constitución" y "era necesaria".

Caceroladas improvisadas contra Macron

Con motivo de la intervención del presidente de la República, centenares de manifestantes se han reunido en las calles de París y otras ciudades francesas en unas 250 caceroladas improvisadas contra la reforma del Gobierno.

Las concentraciones y mítines han comenzado poco antes de las ocho de la tarde, la hora en la que también estaba anunciado el inicio del discurso televisado.

"Nadie aquí ha escuchado el discurso de Macron, porque Macron no escucha al pueblo [...], no tengo ni idea de lo que está diciendo ahora", ha declarado a la agencia EFE la diputada de izquierdas Danielle Simonnet, en medio de un ensordecedor ruido de cacerolas en el distrito XX de la capital.

Las reacciones de la oposición y los sindicatos

La líder de la extrema derecha en Francia, Marine Le Pen, ha asegurado tras el discurso que Macron está "todavía atrapado en un mundo paralelo" y denuncia una "práctica desconectada, solitaria y obtusa del poder" por parte del mandatario.

"Anunciando la retirada de la reforma o un referéndum, Emmanuel Macron podría haber restablecido esta tarde el vínculo con los franceses. Volvió a elegir darles la espalda", ha dicho Le Pen a través de Twitter.

Por su parte, el líder de la Francia Insumisa, el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, ha dicho tras la intervención del presidente que Macron está "completamente fuera de la realidad".

El presidente de Los Republicanos, Eric Ciotti, ha declarado a través de Twitter que "la inmovilidad" de Macron contrasta "lamentablemente" con el enfado mostrado por el pueblo francés.

También ha reaccionado la secretaria general de la CGT, principal sindicato francés, Sophie Binet, que ha denunciado que el discurso pronunciado por Macron "podría haberlo hecho ChatGPT", una la herramienta de inteligencia artificial capaz de crear textos en segundos. "La cuestión que nos planteamos es: ¿en qué planeta vive Emmanuel Macron?", ha dicho en el canal LCI.

Enfado de los franceses, en aumento

Desde este fin de semana, el enfado de una buena parte de los franceses ha subido de tono, pues el presidente promulgó la ley, paso previo a su entrada en vigor, nada más haber recibido el viernes el aval del Consejo Constitucional para el conjunto de la misma, que incluye el aumento la edad mínima de jubilación de 62 a 64 años.

Los sindicatos y la izquierda, que le habían pedido no sancionarla, se enfurecieron con Macron por haberla publicado tan rápido, pues tenía 15 días para hacerlo.

En ese ambiente tan tirante, las organizaciones de los trabajadores declinaron una reciente invitación presidencial para este martes 18.

Según ha confirmado en "Le Parisien" el líder sindical Laurent Berger, del mayoritario CFDT, no hablará con el presidente al menos hasta el 1 de mayo, cuando esperan realizar una demostración de fuerza con una multitudinaria manifestación por el día del trabajo.

Macron, no obstante, descarta echarse atrás en una reforma que ve esencial para el equilibrio presupuestario del país, pues el gasto en el pago de pensiones representa casi el 16% del PIB francés, el porcentaje más elevado en la UE después de Grecia e Italia.