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Los hogares vulnerables podrían llegar al 15% por el alza de los tipos de interés, según el Banco de España

  • Son familias que dedican más de un 40% de su renta bruta al pago de sus deudas
  • El organismo destaca que el 36,1% de jóvenes tenía una vivienda en propiedad en 2019, 33 puntos menos que en 2011

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Sede del Banco de España en Madrid.
Sede del Banco de España en Madrid.

El porcentaje de familias españolas endeudadas que dedican más de un 40% de su renta bruta al pago de deudas, es decir, con una situación financiera más vulnerable, podría elevarse hasta cerca del 15% ante una subida de los tipos de interés. Así lo advierte el Banco de España en la Encuesta Financiera de las Familias 2020 que ha publicado este miércoles.

Según su informe, la proporción de hogares con este tipo de endeudamiento y similar vulnerabilidad, rondó el 11% en 2020 (en plena crisis sanitaria del coronavirus), frente al 10% de 2017. Si se mira el total de familias, endeudadas o no, el porcentaje se situó en el 6,2%. El documento advierte de que esta circunstancia varió de manera heterogénea según el nivel de renta.

Además, la propiedad de vivienda manifestó un descenso general, y la tasa de propiedad de los hogares más jóvenes pasó del 69,3% al 36,1% entre 2011 y 2019.

En un escenario de elevada inflación y subidas de tipos de interés, el pasado 22 de julio, el gobernador del Banco de España defendió un pacto de rentas para "repartir las pérdidas" por la subida generalizada de precios.

Hogares de rentas más bajas, los más afectados

El aumento del endeudamiento se concentró en los hogares de rentas más bajas, que pasaron del 9,5% al 15,1%. También afectó a aquellos cuyo cabeza de familia era menor de 35 años, que pasaron del 4,4% al 6,8%, o cuyo sustentador estaba en paro o inactivo, que pasaron del 4,9% al 8,7%. Además, incidió más en los situados en el cuartil inferior de la distribución de la riqueza neta, que crecieron del 7,5% al 10,4%.

Estos son hogares que destinan un 40% de su renta bruta al pago de hipotecas o letras, y el resto a otras inversiones. Según el organismo, desempeñan un papel importante en la economía, ya que cualquier shock negativo que repercuta sobre ellos puede condicionar el mantenimiento de los niveles de consumo.

Por ello, los resultados de la encuesta invitan a mantener la precaución y el monitoreo de las condiciones financieras de los hogares, según el director general de Economía y Estadística del organismo, Ángel Gavilán.

Solo el 36% de jóvenes tiene una casa en propiedad

También es importante analizar la capacidad de compra y, dentro del mercado inmobiliario, el Banco de España destaca caídas generales en la propiedad de vivienda, más intensas en los hogares más jóvenes.

El porcentaje de hogares propietarios de su vivienda principal bajó del 75,9 al 73,9% entre 2017 y 2019. Sin embargo, la caída es especialmente acusada entre los hogares con cabeza de familia menor de 35 años, que experimentaron una caída de 5,2 puntos porcentuales. Destaca que la tendencia histórica es pronunciada y entre finales de 2011 y finales de 2020, la tasa de propiedad de los hogares más jóvenes pasó del 69,3% al 36,1%, un descenso de 33 puntos, según el informe.

Esta situación también afectó a propietarios de 35 a 44 años (5,6 puntos menos), autónomos (4,9 puntos menos) y los que estaban en paro (5,6 puntos menos).

En este escenario, la compra de vivienda habitual constituía el 61,7% de la deuda de las familias, mientras que aquella producida por la adquisición de otras propiedades superó el 22%.

Aumenta el porcentaje de hogares endeudados

Según los datos, el porcentaje de hogares endeudados se elevó hasta el 57,1%, la tasa más alta desde 2002, cuando llegó al 42,5%, aunque el volumen mediano de deuda se redujo en un 6,1%, hasta los 33.300 euros. Esto también varía por grupos y el aumento fue mayor para aquellos con niveles inferiores de renta, con cabeza de familia en paro o inactivo, y con ningún miembro trabajando.

Por edad, la probabilidad de estar endeudado supera el 80% entre los 35 y los 44 años, muy lejos de los hogares cuyo cabeza de familia es mayor de 74 años, donde apenas roza el 14%. Algo similar ocurre con el volumen mediano de deuda, y es más elevado entre los hogares con un cabeza de familia de 35 a 44 años (68.500 euros).

La encuesta, realizada a partir de más de 6.300 entrevistas, revela que la deuda del conjunto de los hogares españoles suponía a finales de 2020 el 11,4% del valor total de sus activos, aunque estas cifras se disparaban hasta el 45% para aquellos por debajo de la mediana de riqueza.

Alerta por la subida de tipos, algo que afectaría a la población más endeudada

En el escenario actual, ante la subida de los tipos de interés, se pone mayor foco a la vulnerabilidad financiera. Si se plantean escenarios con un incremento inmediato de los tipos en 100, 200 y 300 puntos básicos, el organismo observa que el porcentaje de hogares en relativa vulnerabilidad pasaría de un 10,9% a prácticamente un 15%, algo que solo notaría la población que concentra la mayor parte de la deuda.

En cualquier caso, España "está muy lejos" de los registros de la crisis financiera, aclara Gavilán, que insiste en que ambas situaciones no pueden compararse de forma directa, entre otros motivos, porque por aquel entonces las familias estaban mucho más endeudadas y tenían una composición diversa de los activos.

Además, la traslación de las subidas de los tipos de interés monetario a los de crédito -hipotecario, de consumo y empresas- está siendo más incompleta y llevando más tiempo que en ocasiones anteriores. Por ello, incide en que para que la vulnerabilidad se quede a las puertas del 15%, el incremento de los 300 puntos básicos tendría que trasladarse "completamente" a los tipos de los créditos.

Aumentos de la renta

El Banco de España señala que los aumentos tanto en la renta mediana real (del 14,1%) como en la renta media (del 10,7%) implican que, tras la caída entre 2010 y 2013, continuó la tendencia de crecimiento observada entre 2013 y 2016, que incluso se acentuó con crecimientos mayores y más generalizados.

Se observan variaciones positivas de la renta mediana, en torno al 10%, a lo largo de casi toda la distribución, aunque los incrementos más importantes se dan en los tramos intermedios. La excepción serían las rentas menores a 20.000 euros, cuya renta media disminuyó un 1,4% en 2019 con respecto a 2016.

Según el organismo, la subida de la renta entre los hogares más jóvenes, con tasas superiores al 20%, de forma que la renta mediana en este grupo llegó a superar el nivel de 2010. Por situación laboral, los hogares cuyo cabeza de familia era empleado por cuenta propia experimentaron los mayores incrementos, con tasas también por encima del 20% para la renta mediana.

Por nivel de riqueza, los aumentos observados también fueron generalizados y los hogares cuya riqueza era menor a 25.000 euros vieron aumentar su renta media un 10,6%, hasta los 22.900 euros.

De forma más concreta, el documento indica que la renta mediana de los hogares fue de 29.400 euros en 2020, un valor muy inferior a la renta media, de 38.900 euros. Mientras que la primera se calcula haciendo una media entre el conjunto de rentas (y que pueden ser arrastradas por las más altas), la renta mediana refleja el valor situado justo "en el medio" del conjunto de rentas ordenadas de menor a mayor.

Por ello, dentro de este ámbito, el organismo destaca que la educación es determinante y la renta mediana de un hogar donde el cabeza de familia tiene estudios universitarios es superior a una en la que no los tiene: 46.700 euros frente a 21.900 euros.

Los activos siguen concentrándose en la vivienda

La encuesta también señala que un 98,2% de las familias poseía algún tipo de activo, real o financiero. Para estas familias, el valor mediano de sus activos a finales de 2020 era de 160.700 euros.

Los activos reales -referidos a la vivienda principal, otras propiedades inmobiliarias, negocios por cuenta propia, joyas u obras de arte- representaban el 79,2% del valor de los activos totales, siendo la vivienda el activo más importante (41,9%), seguido por las propiedades inmobiliarias (27,8%) y los negocios relacionados con actividades por cuenta propia (8,3%).

Sin embargo, el organismo destaca que entre 2017 y 2019 se ha producido una recomposición: mientras que la vivienda principal perdió peso en el total de activos, la contribución de otros activos inmobiliarios se mantuvo estable.