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Macron o la extrema derecha: ¿por qué importan las elecciones francesas?

Noticia   En Portada  
  • Los sondeos prevén un duelo final entre Emmanuel Macron y Marine Le Pen
  • Preocupa la abstención más alta de la historia en unas presidenciales
  • Ya puedes ver el reportaje en RTVEPlay

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Elecciones en Francia: ¿cómo afectará el nombre del nuevo presidente al tablero mundial?

¿Por qué importa la presidencia de Francia? Alemania y Francia fueron la razón por la que se creó la Unión Europea y son su motor. Tras la salida del Reino Unido, Francia es la segunda economía y la única potencia nuclear de la UE. Y en Francia el presidente de la República tiene un poder que trasciende sus fronteras nacionales.

El jefe de Estado francés no es una mera figura representativa o de arbitraje, de él y no del gobierno –que puede ser de otro partido- dependen las políticas de Exteriores y Defensa. Es decir, los franceses deciden este mes de abril quién tiene el único botón nuclear de la Unión Europea, y qué modelo de UE promoverá. Si los sondeos aciertan, hay muchas posibilidades de que la elegida sea de extrema derecha.

La normalización del voto a Le Pen

Hace exactamente 20 años la conmoción que causó Jean-Marie Le Pen trascendió Francia. Cuando todo el mundo daba por hecho que el desempate final de las elecciones sería entre el presidente Jacques Chirac y el socialista Lionel Jospin, la dispersión del voto de izquierdas dejó en la cuneta a Jospin y pasó a la segunda vuelta el fundador del Frente Nacional y padre de la actual candidata.

La sociedad francesa reaccionó yendo a votar en masa contra Le Pen, que quedó por debajo del 18 % de votos. Quince años después, en 2017, su hija casi dobló el resultado con un 34 % frente a Emmanuel Macron. Este año los sondeos han llegado a darle más del 45 % en una hipotética segunda edición de aquella final. Veinte años después Marine Le Pen no da el miedo que daba su padre.

“Desde 2007 Marine Le Pen tiene una estrategia para conquistar el poder. La de su padre era poner el sistema político francés patas arriba, en el fondo no quería llegar al poder. Pero Marine quiere el poder, y para que te elijan en Francia hace falta superar el 50 % en la segunda vuelta, tener unos 18 millones de votos. Por eso su estrategia es ser menos radical". Lo dice Pierre Mathiot, director de Ciencias Políticas en la Universidad de Lille, a quien acudí también en 2002 para analizar el fenómeno Le Pen en Informe Semanal.

Este proceso de Marine Le Pen se conoce en Francia como “desdiabolización” del Frente Nacional, el partido que fundó su padre. Marine le ha cambiado el nombre, ahora es la Agrupación (Rassamblement) Nacional, ha abandonado posiciones antisemitas y revisionistas de su padre, y ya no se plantea sacar a Francia de la UE ni del euro. Mantiene su política dura contra la inseguridad y la inmigración, pero lo expresa de manera más matizada. Esa estrategia de moderación de Le Pen ha tenido una ayuda inesperada en forma de competencia.

Zeta. De Éric Zemmour

Hasta que Vladímir Putin invadió Ucrania lo que sacudía la campaña electoral era Éric Zemmour, escritor, polemista, tertuliano que se ha hecho famoso en una cadena privada del conservador imperio Bolloré. Zemmour se presenta por primera vez a una elección y lo hace con un discurso a la derecha de Marine Le Pen.

Una mujer cruza un paso de cebra hacia una pared empapelada con carteles de Eric Zemmour en París.

Zemmour se presenta por primera vez a una elección y lo hace con un discurso a la derecha de Marine Le Pen. REUTERS / GONZALO FUENTES

No oyes hablar francés, las mujeres van con velo y los hombres con blusones largos

Abandera la teoría conspirativa de la Gran Sustitución (Le Grand Remplacement) de Renaud Camus, según la cual Francia –y Europa- está siendo sustituida por una invasión islámica que acabará con la cultura cristiana. “¿Realmente lo sentís así?” pregunto en el reportaje a tres veinteañeros militantes de Génération Z (de Zemmour) “Sí. Sí, por supuesto. Cada vez hay más lugares en Francia que no son Francia. No oyes hablar francés, las mujeres van con velo y los hombres con blusones largos”. Émeline, de 23 años, explica que se ha pasado a Zemmour precisamente porque Marine Le Pen se desvió de las posiciones de su padre, “no entiendo –dice- ese interés en centrar el partido”.

Zemmour tiene un doble efecto sobre Le Pen. Uno negativo porque le quita votos como el de Émeline, y uno positivo, por contraste con Zemmour el voto a Marine Le Pen resulta hoy mucho más digerible para la sociedad francesa. La tendencia más constante en los sondeos ha sido Emmanuel Macron como candidato más votado en la primera y segunda vuelta, y en segunda posición, Marine Le Pen. Si aciertan, se repetirá la misma final que en 2017 y el 24 de abril los franceses tendrán que elegir entre cinco años más de Presidente Macron o la primera presidenta mujer, Marine Le Pen. Si los sondeos aciertan.

¿Se han vuelto Francia de extrema derecha? ¿Dónde está la izquierda?

Son dos preguntas a las que el reportaje de En Portada busca respuesta. Hace 20 años la victoria inesperada de Jean-Marie Le Pen fue un shock. Para impedir lo inimaginable, un presidente de extrema derecha, los mismos franceses que en la primera vuelta dieron apenas un 19,8 % de votos al presidente Chirac, en la segunda lo reeligieron con un 82,2 %.

Hace cinco años también se movilizaron para evitar que Marine Le Pen llegara al Eliseo, pero menos. Y el margen fue menor, 66 % - 34 %. Ya no se podía hablar de un voto marginal.

Este año aún menos. Siempre según los sondeos, el margen entre victoria y derrota en caso de final Macron - Le Pen es estrecho. Si Marine Le Pen es elegida presidenta de la República Francesa ya no será una sorpresa, y mucho menos un shock.

Esos mismos sondeos de opinión indican una subida notable de la abstención, por encima del 30 %, que en unas presidenciales sería una desafección histórica. La abstención, la polarización del voto y la división de la izquierda contribuyen al auge electoral de la extrema derecha. Pero también una realidad incómoda para la izquierda.

En aquel Informe Semanal de hace veinte años ya aparecía un fenómeno que se ha consolidado y no sólo en Francia: antiguos votantes de izquierda se han pasado a la extrema derecha. Porque se han sentido abandonados por la izquierda cuando ha gobernado y porque la extrema derecha ha llenado en sus discursos y sus campañas ese vacío. Su percepción es que la izquierda ha dejado de preocuparse por ellos y ahora lo hace la extrema derecha. El lugar de Francia donde más evidente es esta evolución es la región del Norte y Paso de Calais, donde se ha adentrado este En Portada.

Elecciones en guerra

Es el título de este reportaje de En Portada porque la guerra en Ucrania que inició el 24 de febrero el presidente Putin ha trastocado la campaña electoral francesa. El presidente y candidato Emmanuel Macron prácticamente no ha hecho campaña oficial, y se ha empleado a fondo como mediador con Putin. Lo ha hecho en calidad de presidente de Francia y semestral de la UE. Macron confía en lo mismo que le critican sus competidores, que ese perfil de presidente en tiempos de guerra refuerce sus opciones de reelección.

La invasión de Ucrania ha sido un revés al que, sobre todo, tres candidatos han tenido que hacer frente. En la izquierda, Jean-Luc Mélenchon, y, en la extrema derecha Marine Le Pen y Éric Zemmour. Los dos últimos han loado repetidamente la figura de Vladímir Putin como modelo. Le Pen, además, debe desde 2014 ocho millones de euros a una banca próxima al Kremlin.

La primera vuelta en Francia se celebra justo una semana después de las elecciones que han dado en Hungría un nuevo mandado a Viktor Orbán, elemento destacado de una alianza de líderes nacionalistas de la que forma parte Marine Le Pen.