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Elecciones Madrid 4M

Ciudadanos apura su último cartucho: dos años para olvidar y otros dos para salir a flote

  • La formación ‘naranja’ suma cinco derrotas consecutivas y la fallida moción de censura en Murcia ha acelerado la crisis
  • Ciudadanos tiene dos años hasta las próximas elecciones para recuperar el terreno perdido y evitar un trágico desenlace
  • Consulta los resultados | Especial: Elecciones Madrid 2021

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Parte del equipo de Ciudadanos durante un acto electoral en Madrid
Parte del equipo de Ciudadanos durante un acto electoral en Madrid

Ciudadanos apura su último cartucho para cerrar un ciclo político y abrir otro que les devuelva a una posición relevante en el panorama político. Tras los malos resultados electorales en Madrid, a los de Arrimadas les toca ahora lamerse las heridas, hacer una profunda reflexión y mirar hacia el futuro: las próximas elecciones generales y autonómicas.

Hace prácticamente dos años la formación ‘naranja’ se quedó a escasos 200.000 votos de dar el ‘sorpasso’ nacional a un PP en horas bajas y de llegar a la Moncloa de la mano de Pedro Sánchez, gobernando con una comodísima mayoría absoluta entre ambos. Desde entonces, la formación acumula cinco derrotas consecutivas, empezando por el hundimiento con Albert Rivera en las últimas generales, los fracasos en Galicia y el País Vasco, la debacle en las catalanas y la desaparición en Madrid.

Las perspectivas de futuro tampoco son optimistas. La fallida moción de censura presentada en Murcia junto al PSOE ha contribuido a acelerar la crisis que vive el partido, que ha asistido perplejo a una espantada de alguno de sus principales dirigentes y que observa con incertidumbre el futuro que se dibuja ahora de una formación que pudo tenerlo todo.

Por delante, Ciudadanos tiene en principio dos años hasta las próximas generales y autonómicas para intentar recuperar parte del terreno perdido y poder mantenerse a flote si retiene alguno de los territorios donde gobierna: Andalucía, Castilla y León o el ayuntamiento de la capital, además del altavoz que le dan los nueve diputados del Congreso. Sin embargo, sigue presente el efecto contagio de lo sucedido en los últimos comicios, ya que en Madrid ni haciendo una buena campaña ni presentando al mejor de sus activos políticos como candidato, Edmundo Bal, ha sido posible revertir la situación.

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“Todo el mundo puede coincidir en que el descalabro no es culpa del candidato, sino de las decisiones que lleva tomando el partido desde hace más de un año”, asegura a RTVE.es la politóloga Irune Ariño. En la misma línea se posiciona el doctor en Periodismo y profesor de la UDIMA, Álvaro de Diego, quien cree que Bal “no era un mal candidato” y las propuestas del partido “eran razonables”, por lo que achaca la debacle a un problema de identidad: “Además de que una gran parte del programa económico lo ha asumido el PP, el partido no supo diferenciarse en algunos capítulos específicos”, nos explica.

“Realmente entre el voto útil del original (en referencia al PP) y lo que podía parecer una copia con menos posibilidades de obtener representación (Ciudadanos), y a la vez de dividir el voto frente al bloque de izquierda, el electorado optó por abandonar a este partido”, señala De Diego, tal como también corroboraban todas las encuestas o sondeos previos. La politóloga destaca además que el electorado de Ciudadanos es “muy poco fiel” y “más proclive a quedarse en casa que el de otros partidos”, ya que “es un votante menos ideologizado, más dado a abstenerse”. “Eso hace que también sea un electorado que penaliza más los errores porque no está tan fanatizado y no tiene tanto apego al partido como otros”, asegura.

El miedo a que la situación se cronifique

Con el fin de garantizar la supervivencia del espacio de “centro liberal” en el tablero español, algunas voces críticas dentro del partido abogan por una refundación con el PP, aprovechando que su presidente, Pablo Casado, se ha propuesto reunificar el centro derecha en torno a sus siglas. O, al menos, forzar la celebración de una Asamblea extraordinaria antes del verano y que se produzcan dimisiones en la directiva, ante la falta de autocrítica.

Arrimadas, lejos de dimitir o de cesar a algún responsable de la situación, ha premiado a Bal y al secretario de Comunicación, Daniel Pérez Calvo, con una vicesecretaría general para cada uno. Tras asegurar que "no tira la toalla", anunció este miércoles ante la Ejecutiva varias medidas para "relanzar el centro liberal" y sacarlo de la UCI porque, a su juicio, es un espacio "más necesario que nunca" para España. Mientras que el propio Bal, tras asumir la derrota, expresó su determinación y la de su partido a seguir trabajando para que el espacio de centro tenga su hueco en la política y sea "el antídoto frente a los extremismos".

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Pero, ¿qué posibilidades tiene de sobrevivir? “Me da la impresión de que Ciudadanos es un partido que tiene los días contados”, señala De Diego. Para el coordinador del Grado en Ciencias Políticas y Gestión Pública de la UNIR, Víctor Renobell, a la formación ‘naranja’ “le ha desgastado moverse en los dos bandos”. “Sus electores han vuelto a sus partidos de origen porque no han visto que son la solución en un momento de crisis como en este caso”, nos cuenta.

Los expertos consultados señalan, además, un problema de liderazgo “tanto a la hora de tomar decisiones como de asumir responsabilidades”, como ocurrió tras la moción en Murcia. Ariño apunta directamente a su presidenta, Inés Arrimadas: “Probablemente sea una buena ‘número dos’, pero no una buena líder. Mucha gente pensó que tenía sentido su candidatura porque era el relevo natural de Rivera, pero creo que era más un producto de marketing en una política muy concreta que se hacía en Cataluña y que no tiene mucho que ver con lo que implica liderar un partido y tomar decisiones cuando se producen situaciones como estas”, recalca.

Para la politóloga existe también una falta de autocrítica de la líder ‘naranja’ tras el “desastre” en Madrid, al pasar de 26 a 0 escaños. “A diferencia de las catalanas, Arrimadas no salió este martes a apoyar a su candidato. Es la estrategia de no querer quemar al líder, a pesar de que ya está muy quemado”, asegura, para después concluir: “Es una forma de decir como esto no tiene que ver con Inés, cuando todo el mundo sabe que sí tiene que ver con Inés, porque hace tiempo que ya no vale la excusa de la herencia de Rivera y la repetición electoral”.

¿El problema es el centro?

Los expertos consultados apuntan a que otro de los problemas de la viabilidad de la formación estaría en su proyecto de “centro liberal”. “Es curioso, pero de las tres experiencias que ha habido en España de partido de centro desde la instalación de la democracia, el CDS, UPyD y ahora Cs, ninguno ha llegado realmente a cuajar”, afirma De Diego.

“Este espacio político existe en Europa y tiene un sentido en España, el de hacer de bisagra entre los dos partidos centrados para evitar el apoyo en los nacionalismos periféricos en las generales, pero probablemente Ciudadanos no ha sabido gestionar esto y no han servido como alternativa al apoyo puntual, sino que han beneficiado la atomización de la representación política, mientras que el electorado en algún caso no ha entendido la posición que ha adoptado el partido”, asegura el experto.

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Con pocas perspectivas de supervivencia para la formación ‘naranja’ se posiciona también el profesor de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos Javier Lorente. “La experiencia previa nos dice que los partidos que intentan ser centrados no funcionan en España. Una de las razones es de oferta: este discurso liberal económico y social no encaja bien por como entendemos la política en términos de derecha e izquierda los españoles”, explica, al tiempo que cree que también les perjudica el sistema de partidos en España: “Tenemos un sistema electoralque no están concentradas territorialmente. Ciudadanos lo tiene mucho más difícil para sobrevivir porque el sistema electoral les machaca”, sentencia.

Unidad frente a la debacle política

Lo cierto es que, tras los malos resultados en Madrid, ha renacido el “orgullo” de pertenencia a Ciudadanos entre sus dirigentes más conocidos por haber recuperado las “esencias” del proyecto en esta campaña, en contraposición con los errores del pasado y los intentos de ‘sorpassar’ al PP.

El partido también ha dado muestras de unidad en estas últimas semanas. A pesar de la ausencia de Arrimadas, su equipo arropó a Bal durante su comparecencia ante los medios tras la debacle electoral y toda dirección se ha volcado con la campaña electoral madrileña. Incluso algunos de sus fundadores han vuelto a reconectar con el partido como Toni Roldán o Javier Nart.

“Ciudadanos se encuentra en un momento en el que o tira para adelante o no puede ir para atrás, ya que significa renunciar a tu proyecto y aceptar que el PP te absorba; en definitiva, perder de alguna forma tu identidad propia como partido”, explica la politóloga. La formación debe, por tanto, en los próximos dos años, combatir los síntomas de declive y resistir con entereza al órdago del PP. Además, deberá tratar de convencer a sus simpatizantes actuales o sus ya exvotantes de que su proyecto sigue en pie.

“Aunque probablemente el cambio sea lo más inteligente, a nivel de siglas de partido no es lo más coherente. Lo más coherente ahora es seguir como estaba y me da la sensación de que eso es lo que va a pasar”, sentencia Ariño. La cuenta atrás para los próximos comicios ha comenzado.