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Coronavirus

Los contagios en España se cuadruplicaron en el último mes

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Dos personas pasean con mascarilla por Madrid
Dos personas pasean con mascarilla por Madrid. EFE / MARISCAL

España cerró julio con el número de contagios de coronavirus SARS-CoV-2 multiplicado por cuatro respecto a la cifra que presentaba a finales de junio. En el último mes, el Ministerio de Sanidad ha notificado 17.133 casos positivos de COVID-19, frente a los 3.951 contagios detectados en junio. Seis semanas después del fin del estado de alarma, la incidencia acumulada de la enfermedad se ha disparado de los 7,9 contagios por cada 100.000 habitantes a los 57,46 que notificaba el ministerio el viernes.

Los datos reflejan el mensaje en el que desde hace semanas insisten las autoridades y los expertos: el virus no ha desaparecido, la pandemia no ha terminado y se desconoce cómo evolucionará en los próximos meses. Y es que, a pesar de tratarse del período vacacional más atípico de las últimas décadas, el cese del confinamiento y la consecuente recuperación de la movilidad se han traducido en un ascenso de la curva epidemiológica, que esta semana alcanzaba valores no vistos en tres meses.

El 21 de junio, con el inicio de la nueva normalidad, se detectaron 141 nuevos casos de coronavirus, la décima parte de los 1.522 notificados el 31 de julio. El mayor incremento se produjo en las dos últimas semanas, cuando se triplicaron los contagios: pasaron de los 3.901 hasta el 16 de julio, a los 13.232 noficiados entre el 17 y el 31 de julio. Unos datos que avalan que el SARS-CoV-2 no entiende de estaciones, solo de distancias.

La incidencia se dispara en Aragón

Este repunte está directamente ligado a los más de 600 brotes de coronavirus detectados desde junio, fruto de los encuentros sociales, familiares y laborales. El 75 % de ellos no superan la decena de contagios -un brote se compone de al menos tres contagios relacionados o uno solo en centros sociosanitarios-, pero los focos se han llegado a descontrolar en en Aragón y Cataluña, donde ya se ha advertido de cierta transmisión comunitaria y se ha dado marcha atrás en el desconfinamiento.

La situación más delicada se localiza en Aragón, que en las últimas dos semanas ha llegado a concentrar el 60 % de todos los casos detectados en España. Lo que comenzó como un brote entre los temporeros de la Franja de Huesca ha terminado multiplicando por 25 los contagios diarios en un mes. El 1 de julio, la comunidad notificaba 20 casos de COVID-19, frente a los 511 del 31, cuando solo en un día rozó los 563 casos que detectó en todo el mes de junio. Como consecuencia, la incidencia acumulada también se ha disparado, al pasar de una tasa de 35,47 contagios a los 380,89 casos por cada 100.000 personas a finales de mes.

Cataluña ha sido el segundo territorio más afectado por los brotes de coronavirus, donde solo se superaron los 200 casos diarios el 29 de julio. Con todo, la comunidad ha detectado más del triple de casos en un mes: 2.651 en julio y 709 en todo junio. Y, aunque con menor intensidad, la curva también ha empezado a ascender en Madrid, Andalucía y Navarra, que ya han declarado varios brotes de coronavirus.

Los casos repuntan, pero no así la presión asistencial

Este ascenso de la curva no se ha traducido por ahora en un incremento de la presión asistencial a nivel nacional. El ministerio modificó la metodología del recuento de datos en mayo y desde entonces no informa de la situación hospitalaria diaria, sino que ofrece un retrato de la última semana.

En los últimos siete días de julio, España acumulaba 472 ingresos y 27 pacientes en la UCI, cuando el 30 días antes notificaba 151 hospitalizaciones y nueve pacientes en estado grave.  De ellos, la mayoría se registraron en Aragón (173), Madrid (73) y Andalucía (44), pero Madrid y Andalucía son las comunidades con pacientes más graves, con seis y cinco respectivamente.

No obstante, el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias sí llegó a referirse al aumento de la presión sobre la Atención Primaria, un ámbito clave en la nueva etapa de la pandemia porque a ella recurren la mayoría de los casos leves. Porque, según explicaba esta semana el director del CCAES, Fernando Simón, la situación actual difiere de la de los peores meses de la pandemia: alrededor del 60 % de los nuevos casos detectados son asintomáticos o desarrollan una sintomatología más leve que en primavera y los pacientes son más jóvenes, con una edad media de 45 años actual, cuando el valor se situaba en los 63 años en marzo y abril.

La situación actual del coronavirus es distinta a la de marzo, según Sanidad.

Sanidad notificó en julio la décima parte de muertos que en marzo

Atendiendo únicamente al número de contagiados, la curva del coronavirus ha ascendido en el último mes, aunque dibuja un panorama diferente. Los mecanismos de control y detección precoz activados por las autoridades para contener los brotes han impulsado la capacidad diagnóstica de España, que ahora realiza 92,29 PCR por cada 1.000 habitantes, una tasa que a finales de abril rondaba las 22 pruebas. Así, las autoridades son capaces de detectar entre el 60 % y el 70 % de los casos actuales, cuando en primavera apenas conocían el 10 % de los contagios que circulaban por el país.

Esto influye directamente en la tasa de letalidad de la COVID-19, un valor que llegó a superar el 12 % en primavera y que en el último mes no ha superado el 2 %, según explicaba el jueves el doctor Simón. De hecho, en el mes de julio Sanidad ha añadido 82 defunciones con la enfermedad, mientras que solo en marzo se registraron 8.189 y se superaron los 800 decesos diarios.

Casi seis meses desde la detección del primer positivo en COVID-19 en España, el país sigue enfrentrándose a un enemigo invisible que solo parece debilitarse con el distanciamiento social y la higiene. 

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