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La catedrática emérita de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia y miembro de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Adela Cortina, ha presentado en 'Las mañanas de RNE' su libro 'Ética cosmopolita. Una apuesta por la cordura en tiempos de pandemia' en el que hace una defensa del apoyo mutuo. "Debemos prepararnos éticamente para que la próxima pandemia nos coja desprevenidos. La solidaridad y la compasión son irrenunciables para la supervivencia", afirma Cortina, que cree que una ética del cuidado es clave para nuestro funcionamiento como sociedad.

La catedrática considera que la pandemia está cortando las relaciones humanas y eso está acobardando a una ciudadanía que está muy metida en sí misma. "Cada vez más nos estamos convirtiendo en ciudadanos obedientes y eso es muy peligroso. La obediencia, el plegarse continuamente, no es una virtud del ciudadano democrático. La virtud es la autonomía y la corresponsabilidad con otros", asegura.

Cortina también ha reflexionado sobre la polarización, un fenómeno impulsado, según la catedrática, por los que no tienen compasión por el resto. "Cuando no se tiene compasión y solo se buscan votos, al final se polariza porque resulta muy rentable para el propio interés. La polarización está destrozando democracias. Tenemos que ponernos manos a la obra porque sería desastroso que todo lo que se consiguió desde la Transición se nos vaya al traste por ese afán de polarización y de tener unas ventajas personales", ha advertido Cortina.

Un americano preocupado por las pocas muestras de afecto que la sociedad realizaba en público decidió crear esta festividad hace 35 años para tener una buena excusa y poder abrazar sin tener un motivo.

Este año, la tradición creada por Kevin Zaborney es más difícil de seguir por culpa de la pandemia, aunque existen muchas formas de mostrar cariño respetando el distanciamiento social.

Los especialistas siguen insistiendo en la necesidad de un confinamiento duro para frenar la curva de contagios de coronavirus. Piden a los ciudadanos que no salgan de casa si no es necesario porque, con este ritmo de crecimiento de los contagios, la tercera ola podría ser más grave que las anteriores. El sistema sanitario empieza ya a estar tensionado. Los grandes hospitales están activando ya la expansión de sus UCI y el Ministerio de Sanidad da por hecho que la presión irá en aumento durante los próximos días. [Coronavirus: última hora en directo]

Foto: EFE/Enric Fontcuberta

Cada vez son más los países que endurecen las restricciones ante el aumento de casos de COVID-19 y vuelven incluso a confinamientos estrictos. Lo va a aprobar este miércoles Portugal, donde se han duplicado los contagios. Y también China. Allí han confinado a los 11 millones de habitantes de una ciudad con apenas 600 casos. [Coronavirus: última hora en directo]

Foto: NICOLAS ASFOURI / AFP

Inglaterra comienza este martes un nuevo confinamiento estricto, el tercero, de momento sin fecha de finalización. La nueva variante de coronavirus, que surgió en el Reino Unido, está fuera de control y las autoridades tratan de evitar que el sistema sanitario colapse. Los británicos no podrán salir de casa salvo por causa justificada, los comercios no esenciales y los centros educativos permanecerán cerrados al menos hasta mediados de febrero. [Coronavirus: última hora en directo]

Foto: Tolga Akmen / AFP

El primer ministro británico, Boris Johnson, ha decretado un nuevo confinamiento nacional en Inglaterra para contener la rápida propagación de la variante británica de la COVID-19. El tercer confinamiento nacional se parecerá al de marzo de 2020, con los colegios cerrados y la recomendación del teletrabajo, ha explicado Johnson. Con todo, el conservador ha asegurado que se trata de la "última fase en la lucha" contra el nuevo coronavirus. [Coronavirus: última hora en directo]

Foto: Paul Ellis / AFP

Mossos y policías locales han intervenido en cuatro macrofiestas fiestas ilegales de Nochevieja en Cataluña. Una de ellas, es la celebrada en una nave abandonada de Llinars del Vallès, en Barcelona, en la que han participado alrededor de doscientas personas. Las imágenes muestran patrullas de los mossos d'Esquadra identificando y denunciando a los participantes a medida que iban abandonando la fiesta, aunque aún queda gente en el interior. Los Mossos se plantean desalojarlos a lo largo del día.