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Coronavirus

Las empresas ensayan a la fuerza el teletrabajo como medida de conciliación familiar

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Las empresas podrían implantar el teletrabajo como una nueva manera de conciliación familiar.
Las empresas podrían implantar el teletrabajo como una nueva manera de conciliación familiar. iStock

El teletrabajo ha sido una de las asignaturas pendientes en el mercado laboral en España. Sin embargo, se ha convertido en una de las alternativas más aclamadas por las empresas para evitar contagios de coronavirus COVID-19 en las oficinas. Un experimento que ha tenido que implantarse a marchas forzadas y que abre algunos debates entre sus beneficios o los efectos negativos que genera en el empleado. 

Son muchos los estudios que han tratado de dar visibilidad a los problemas derivados del teletrabajo y han profundizado en las barreras que puede generar para compaginarlo con la conciliación laboral. Y es que algunos de ellos señalan que conciliar durante el confinamiento no ha sido igual para hombres y para mujeres, ya que según apuntan los expertos, ellas han soportado más presión. 

Desde los sindicatos señalan que el teletrabajo no es la solución a la conciliación e insisten en que sin una regulación adecuada "puede convertirse en una trampa para las mujeres".

Aunque la conciliación no es el único punto polémico sobre este tema. La falta de legislación en España, o una mayor carga de trabajo fuera del horario laboral, se unen también al centro del debate.

Por otro lado, el presidente de la patronal madrileña CEIM, Miguel Garrido, espera que la destrucción de empleo y de tejido productivo por la epidemia del coronavirus "no dure mucho" y cree que la generalización del teletrabajo "contribuirá a la digitalización" de las empresas madrileñas.

¿Genera desigualdad para las mujeres?

Un estudio del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) señala que el COVID-19 ha agravado las diferencias entre hombres y mujeres para conciliar trabajo y vida.

La empresaria Laura Baena asegura que "siete de cada diez mujeres no han podido crear un ambiente de trabajo adecuado debido a que han tenido que estar desempeñando su actividad laboral al mismo tiempo que cuidan de sus hijos, lo que les ha llevado a tener que trabajar de madrugada". Además, defiende que "cuidar a los pequeños mientras se trabaja genera un mayor nivel de estrés", algo de lo que también avisan los expertos. 

Según el IVIE, más mujeres que hombres han podido teletrabajar durante el confinamiento porque sus empleos se concentran en sectores donde es posible hacerlo. Este sesgo de género podría tener consecuencias negativas para ellas en el desarrollo profesional y en su salud.

José Ramos, investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas asegura a TVE que "esta mayor presión de conciliación no puede recaer solo en los hombros de las muejeres, tenemos que ir hacia una mayor corresponsabilidad en la atención de las personas del hogar y de las tareas domésticas".

Varios estudios señalan que conciliar durante el confinamiento no ha sido igual para hombres y para mujeres. Ellas -dicen los expertos- han soportado más presión. Algo que se refleja también en el teletrabajo.

La ministra de Igualdad, Irene Montero, ya avanzó durante una comparecencia ante la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica del Congreso de los Diputados, que "el teletrabajo no tiene consecuencias iguales para hombres y para mujeres". "Teletrabajo no significa estar con el niño y trabajando a la vez" ha declarado, al tiempo que ha avisado de que hay medidas que pueden "implicar la salida de las mujeres del espacio físico del trabajo". 

Según Montero, eso tiene repercusiones laborales en la actualidad porque puede hacer que "se deje de contar con ellas" en decisiones importantes. La ministra también sostuvo que Igualdad y Trabajo serán los ministerios encargados de generar una ley para que la conciliación no suponga una renuncia para las mujeres y reivindicó el derecho "de los hombres a cuidar sin que la sociedad les penalice".

Olga Gómez García, que trabaja desde casa en Washington, Estados Unidos, asegura que "también existe la posibilidad de que el teletrabajo facilite la posibilidd de que la mujer no tenga que dejar su puesto en el caso de que por la profesión de su pareja decidan mudarse a otra ciudad o a otro país" y explica que en este caso es una posibilidad para que pueda seguir desempeñando su actividad. 

Desde el Ministerio de Igualdad avanzan su intención de legislarlo y que  el Gobierno está trabajando en una regulación del teletrabajo con perspectiva de género para que "no sea una trampa para las mujeres" que dificulte sus opciones de promoción y responsabilidad.

Es necesario un cambio de mentalidad 

En España impera la cultura del presentismo de los trabajadores en la oficina. Se destina un 0,8 % del PIB a la llamada economía de cuidados, la mitad que en Francia o Reino Unido y un tercio de lo que se invierte en Suecia o Estados Unidos.

Olga Gómez defiende que la "cultura del teletrabajo" está mucho más implantada que en España desde hace varios años, pero que para que eso cambie en nuetsro país "debería de haber un cambio de mentalidad". 

"En España si te quedas hasta muy tarde en la oficina es señal de que estás trabajando más. Sin embargo, en EE.UU. el hecho de que alguien se quede más tiempo de su horario laboral genera una imagen de ser una persona poco eficiente que no ha podido terminar su tarea en el tiempo establecido", indica Gómez. 

También defiende que en nuestro país ni siquiera el 5 % de los trabajadores ha tenido hasta antes de la pandemia la posibilidad de que realizar teletrabajo a pesar de que sea posible por la actividad que desempeña e insiste en que ha sido muy estudiado en Estados Unidos y "se han visto beneficios en la productividad de los trabajadores que tienen una mayor motivación en el desempeño de su tarea. 

Otro de los puntos en que se debería cambiar para poder implantar el teletrabajo en mayor número de empresas es la confianza de la compañía en los trabajadores. 

Isaac Vitini, del grupo ING, apunta que "si le das esa confianza a los empleados generas mayor motivación en ellos". Su empresa impulsa desde hace dos años la posibilidad de que los empleados puedan compaginar el teletrabajo con el trabajo en la oficina como una medida de conciliación, que a la vez fomenta la sociabilización entre los compañeros. 

Vitini insiste en que "cuando confías en los trabajadores se organizan mejor" y coincide con Gómez en que el teletrabajo también mejora otros aspectos como que los empleados puedan tener mayores horas de sueño, no se tengan que desplazar o puedan tener una mejor dieta debido a un menor trasiego a lo largo del día. Además, el hecho de que los empleados no tengan que ir a un espacio de trabajo reduce la contaminación y los accidentes por desplazamientos. 

En este punto  Diego López, empleado de Telefónica en Madrid, señala que solo en su empresa los empleados generan 10.000 toneladas de carbono al año por los desplazamientos a la oficina, algo "desde que teletrabajan la contaminación se reducirá en un 80 o un 90 % durante esos meses". 

David Jiménez, jefe de proyecto en Power Solution Iberia, asegura a TVE que el teletrabajo es ventajoso por la flexibilidad que permite. "Si tengo que hacer otra cosa no tengo esa sensación de estar encerrado en la oficina, sino que puedo ir a hacer otra cosa y seguir atendiendo mi trabajo", señala. 

En el punto de mira de la legislación 

Desde que el teletrabajo se ha instaurado de una forma tan repentina, Gobierno y sindicatos han instado a su regulación después de que muchos empleados se quejan de la falta de desconexión y del número de horas que emplean fuera de sus horas de actividad. 

Un estudio realizado por el IVIE avisa de que desde que se trabaja a distancia se invierten dos horas más en el desempeño de la actividad. José María Peiró, miembro la institución explica a TVE que "en las condiciones en las que se está teletrabajando ahora está suponiendo para los empleados una sobrecarga de estrés".

Gobierno y sindicatos instan a su regularización para que no se generen vacíos legales que puedan ser aprovechados por alguna de las partes. Jesús Lahera, profesor de Derecho del Trabajo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), señala a RTVE que "la legislación es escasa porque el artículo 13 del Estatuto de los Trabajadores lo es, pero existen un acuerdo europeo que ofrece algunas pautas". 

Lahera indica como imprescindibles que el teletrabajo "sea voluntario", es decir, que tanto empresa como trabajador estén de acuerdo con la medida, que haya también una "igualdad de trato" entre los empleados que trabajan en la oficina y los que desarrollan su actividad a distancia. Por último, señala que los "gastos derivados de la actividad laboral corran a cargo de la empresa y no del trabajador".

"Los gastos derivados de las herramientas de trabajo deben correr a cargo de la empresa y en ningún caso puede ir a cargo del trabajador", explica el profesor de la UCM. "Incluso, si queremos ir más allá podríamos fijarnos en una sentencia en Suiza en la que el Tribunal ha fallado a favor de un trabajador y ha obligado a la empresa a derivar ciertos gastos del alquiler de la vivienda". "Lo importante es que se alcancen acuerdos entre la empresa y los trabajadores", agrega. 

Otro punto de vista aporta Isaac Vitini que asegura que "el teletrabajo tiene un gran número de beneficios, si se legisla se ponen trabas para que se lleve a cabo", y señala que una forma de fomentarlo sería que se subvencionase a las empresas para que pudiesen implantarlo "más que generar medidas para que lo penalicen". 

Por otro lado, Carlos Gutiérrez de CC.OO., sostiene que "el teletrabajo tiene muchos problemas a los que hay que poner mucha atención porque puede generar que se discrimine a algunos empleados". "El hecho de que en una entrevista de trabajo te pregunten si tienes o no un espacio óptimo para teletrabajar puede generar discriminación en las personas que no lo tengan", indica. 

Gutiérrez también señala que está en el aire el tema de los riesgos laborales. "El domicilio no deja de ser un apéndice de tu espacio de trabajo y por lo tanto se generan nuevos riesgos de los que la empresa debe ser responsable". 

Laura Baena, que actualmente está en reuniones con la ministra de Igualdad, Irene Montero y con Adriana Lastra, insiste en que "es necesario que el teletrabajo se regule porque en España todavía no existe esa cultura" y asegura que están encontrando muchos puntos de encuentro con los miembros del Gobierno sobre este asunto. 

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