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Coronavirus

Uno de cada seis jóvenes en el mundo ha perdido su empleo por la crisis del coronavirus, según la OIT

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Uno de cada cinco jóvenes en todo el mundo ha perdido su empleo desde el inicio de la pandemia

Uno de cada seis jóvenes en el mundo ha perdido su empleo estos meses y los que lo mantuvieron vieron caer sus horas de trabajo un 23 % a consecuencia de la pandemia de COVID-19según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) presentado este miércoles en Ginebra (Suiza), lo que genera un panorama poco alentador para la "generación pos-COVID".

El estudio muestra que la juventud, que aún sufría las consecuencias de la crisis financiera de 2008, ha sido uno de los grupos de edad más afectados por los confinamientos y otras medidas de freno al COVID-19, lo que puede tener adversos efectos a largo plazo.

El director de la oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para España, Joaquín Nieto, ha alertado del riesgo de que el elevado desempleo juvenil de España se convierta en un problema estructural en un momento en que la crisis económica provocada por la pandemia de COVID-19 golpea especialmente a los más jóvenes.

"España no se puede permitir que un elevado desempleo juvenil se instale de manera estructural, porque representaría un fracaso con desastrosas consecuencias de larga duración para toda una generación", ha afirmado Nieto.

Ante esta situación, Nieto ha recomendado que la comisión parlamentaria para la reconstrucción económica y social del país contemple un plan especial de garantía juvenil para que a los jóvenes sin trabajo y sin estudios se les ofrezca un empleo o una propuesta formativa.

Por otro lado, la experta en empleo juvenil de la OIT y responsable del sondeo con el que se han extraído muchos de los datos del informe, la colombiana Susana Puerto, ha señalado que "la COVID-19 no hizo sino agudizar las vulnerabilidades que los jóvenes trabajadores tenían ya en el mercado laboral". 

Cerca de 73 millones de jóvenes al paro en todo el mundo

La encuesta muestra que un 17 % de los jóvenes de entre 18 y 29 años en todo el mundo dejaron su empleo durante los meses de confinamiento, lo que supondría al menos 73 de los 429 millones que antes trabajaban.

La cifra real, aclara la autora del sondeo, podría variar e incluso ser mayor, ya que la encuesta se hizo a través de internet y muchos de los empleados jóvenes más vulnerables no tienen acceso a un ordenador en red.

A ese dato negativo se suma que el 98 % de los centros de formación en todo el mundo se cerró a las clases presenciales durante los momentos álgidos de la pandemia, afectando a buena parte de los 496 millones de jóvenes en formación.

"Estos jóvenes van a terminar aplazando sus estudios o incluso saliendo de ellos, porque demorar la formación genera gastos adicionales que muchos no van a poder cubrir", ha subrayado Puerto.

Esto, unido a la caída de la oferta de nuevos trabajos que también ha producido la crisis sanitaria, va a generar "una demora en la transición de la escuela al trabajo", advierte la experta de la OIT.

Un mundo con más 'ninis'

La situación anticipa un aumento en el número de jóvenes que ni estudian ni trabajan, los conocidos coloquialmente como 'ninis'. Antes de la crisis en este grupo estaban unos 267 millones de jóvenes en todo el mundo, a lo que Puerto añade que en su mayoría se encuentran más chicas (el 31 % del total de mujeres jóvenes) que chicos (EL 14 %).

El sondeo muestra también que "la mitad de los encuestados siente miedo o desconfianza hacia el futuro, lo que abre la posibilidad de caer en estados de ansiedad o depresión", ha advertido la experta.

Aunque el informe de la OIT no separa datos por regiones, se teme que Latinoamérica pueda ser una de las que presente un futuro más incierto para los trabajadores jóvenes, teniendo en cuenta que un 53 % de la economía en esos países es informal, y que tres de cada cuatro jóvenes que trabajan en el mundo están en ese sector.

"Esos jóvenes no tienen un acceso directo a la protección social, y eso también les dificulta llegar a subsidios y otras medidas de apoyo que se aprueben, pues de alguna manera son invisibles a las bases de datos de los gobiernos", ha señalado Puerto.

Retomar medidas aplicadas en la crisis de 2008

Para paliar esta situación, la OIT recomienda en su informe la aplicación de algunas medidas que ya se tuvieron en cuenta tras la crisis de 2008, basadas en "políticas fiscales expansivas que puedan estimular la economía y apoyar la creación de empleo", en palabras de la experta.

Unas políticas que "es importante que integren oportunidades para que los jóvenes hagan su transición (de la formación al mercado laboral) o puedan reintegrarse en la educación o el trabajo", ha indicado.

Invertir en sectores en crecimiento, como el tecnológico, y proteger los más golpeados por la crisis (manufacturas, comercio y servicios, inmobiliario, etc.) son otros deberes para poder salir de la difícil situación económica que se anticipa y hacerlo sin olvidar a los trabajadores de menor edad.

"Si no invertimos en los jóvenes los efectos a largo plazo en la sociedad van a ser devastadores", ha alertado Puerto, que sumándose al informe de la OIT recomienda mayor inversión en educación y formación para hacer frente a la crisis laboral que se avecina.

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