Anatomía del incendio más grande de la historia de España: más de 50.000 hectáreas en cinco días
El mes de julio de 2026 no es el que más grandes incendios ha registrado en la historia, pero antes de que concluya habrá sido testigo de uno de los incendios forestales con más víctimas, en Los Gallardos (Almería), del segundo más grande de la historia, en la Sierra Norte de Guadalajara y ahora, del incendio más grande de la historia en España, el gran frente formado en Ávila en el que han ardido más de 50.000 hectáreas, según el Gobierno. Es ya “el incendio más importante y más agresivo de la historia de España”, en palabras del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y aún sigue activo, con más de 1.000 focos de calor detectados este lunes por los satélites, y con la perspectiva de una nueva ola de calor esta semana.
El incendio forestal de Ávila (originado en el municipio de Burgohondo, aunque ha tomado como denominación la localidad de Navaluenga) comenzó el pasado 22 de julio, por el uso de maquinaria pesada no autorizada en una zona forestal. El fuego ha afectado gravemente a municipios del Valle del Alberche, Tierra de Pinares, sierra de Gredos y Valle del Tiétar, además del entorno del embalse de El Burguillo.
Los equipos de extinción tratan a este fuego y a los anejos de San Martín de Valdeiglesias y Villa del Prado, en Madrid, como un único gran incendio, con más de 77.000 hectáreas de superficie forestal arrasada por las llamas y un perímetro total de 280 kilómetros, según informaban las autoridades este domingo.
Y la lucha contra estos grandes incendios forestales ha repercutido en poblaciones y personas como nunca. En Madrid, Ávila y Toledo, las llamas y el humo han provocado la evacuación de 34 municipios y el confinamiento de otros siete. A ello se suma el incendio en la Vall d'Uixó, en la provincia de Castellón, donde 16 localidades y unos 16.000 vecinos han tenido que ser desalojados.
Este lunes había unas 86.000 personas evacuadas o confinadas en Ávila, Madrid y Toledo. En concreto, en las tres provincias bajo emergencia nacional hay unos 56.000 evacuados y cerca de 30.000 confinados, atendiendo al censo de estas poblaciones.
Así ha sido la evolución del incendio en las últimas jornadas desde que el jueves 23 se declaró la emergencia de interés nacional tras la petición de la Comunidad de Madrid:
Jueves 23 de julio: avance descontrolado del fuego en Ávila
El fuego declarado en el municipio de Burgohondo avanzó a una velocidad inusitada de hasta tres kilómetros en apenas 40 minutos debido a fuertes rachas de viento superiores a los 50 km/h y temperaturas extremas. Miles de personas fueron desalojadas de las localidades de Burgohondo, Villanueva de Ávila, Hoyo de Pinares y zonas de Cebreros. Navaluenga y El Tiemblo quedaron completamente confinados debido a la densa humareda. Las llamas se adentraron y arrasaron prácticamente por completo la Reserva Natural del Valle de Iruelas, un espacio protegido de alto valor ambiental que alberga una de las colonias de buitre negro más importantes de Europa.
Dada la gravedad conjunta con los fuegos de Madrid y Toledo, el Gobierno declaró la situación de emergencia nacional a petición de la Comunidad de Madrid. Se desplegaron más de 1.800 efectivos en la provincia, incluyendo a la Unidad Militar de Emergencias (UME).
Viernes 24 de julio: la emergencia nacional se declara
Entra en vigor la declaración de la emergencia nacional. En la Comunidad de Madrid, dos incendios en Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias se fusionaron en una única masa de fuego descontrolada. Un tercer foco en Almorox (Toledo) convergió hacia el mismo frente. El fuego avanzaba a una velocidad de entre 3 y 4 km/h, empujado por vientos de 50 km/h que lo hacían prácticamente inextinguible a esas horas. En Ávila, el incendio de Burgohondo, iniciado el miércoles, arrasaba la Reserva Natural del Valle de Iruelas.
Más de 11.500 personas fueron desalojadas en Madrid (de municipios como Aldea del Fresno, Pelayos de la Presa, Villa del Prado), mientras 1.500 fueron evacuadas en Ávila. A medida que avanzaba la tarde, nuevas evacuaciones llegaron: Chapinería, Navas del Rey, Colmenar del Arroyo, Fresnedillas de la Oliva y Robledo de Chavela. Al cierre del día, rondaban las 45.000-50.000 personas fuera de sus casas.
Unas 12.000 hectáreas se habían quemado en Madrid y el incendio en Ávila consumía 9.000 hectáreas con un perímetro de 71 kilómetros. La mayor preocupación de las autoridades era que los fuegos llegasen a formar un único macroincendio imposible de controlar.
Sábado 25 de julio: el incendio supera la capacidad de extinción
La madrugada del sábado trajo condiciones meteorológicas más favorables por el descenso de temperatura, el aumento de humedad y viento más flojo. Los bomberos aprovecharon esta "ventana de oportunidad" para consolidar los perímetros. Sin embargo, por la tarde el viento cambió de dirección, complicando la situación nuevamente. El fuego de Navaluenga bajaba por la cara sur de la sierra del Valle del Tiétar, obligando a evacuar nueve municipios más (La Adrada, Piedralaves, Casillas, Navahondilla, entre otros), con más de 30.000 personas.
Los tres incendios de Madrid avanzaban sin freno hacia El Escorial y el Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo de la NASA en Robledo de Chavela, que fue evacuado. La emergencia nacional se amplió a Toledo.
La UME estableció un mando unificado para coordinar la situación en Madrid y Ávila bajo un único criterio operativo. Grecia e Italia enviaron aviones Canadair; Portugal desplegó 129 bomberos con 41 vehículos y Turquía prometió dos Air Tractor Fireboss, en la mayor movilización internacional contra un incendio forestal en España.
Domingo 26 de julio: señales de mejoría
El domingo amaneció con signos de mejoría. Se consiguió perimetrar y enfriar algunas zonas. En Ávila, tras una noche muy dura, el operativo logró consolidar 20 kilómetros de perímetro. Se ordenaron nuevas evacuaciones (Gavilanes, Mijares, Fresnedilla en Ávila; la urbanización El Encinar del Alberche en Madrid). Pero también comenzaron los realojos: el Camping del Escorial reabrió para 4.500 personas y algunos ancianos regresaron a su residencia en San Martín de Valdeiglesias, aunque al final del día seguía habiendo casi 90.000 personas evacuadas o confinadas en Madrid y Ávila.
Para entonces, según las cifras del Ministerio de Transición Ecológica, el incendio de Navaluenga ya era el mayor de la historia reciente de España, con 50.000 hectáreas arrasadas, superando al de Larouco de 2025. En lo que va de 2026, se han quemado ya 211.000 hectáreas, según las estimaciones satelitales, ocho veces más que el año pasado en estas mismas fechas.
Este lunes, en el suroeste de Madrid, los esfuerzos se centran en la zona del Pantano de San Juan, pero también, de nuevo, en Villa del Prado. Y en Ávila, preocupa mucho la situación en el valle del Tiétar, al sur de la sierra de Gredos. Unas 91.000 personas permanecen afectadas: 63.000 evacuadas y 28.000 confinadas en Madrid, Ávila y Toledo, según los últimos datos del Ministerio del Interior.
Incendios de sexta generación, un nuevo escenario
Los expertos forestales apuntan a varias razones que explican la rápida extensión de estos incendios, entre las que confluyen el abandono del monte y el cambio climático. Temperaturas extremas, sequedad del combustible forestal y vientos descontrolados crean la peligrosa combinación de factores ambientales, en la ya conocida como "regla del 30": más de 30 grados de temperatura, menos del 30% de humedad relativa y vientos de más de 30 kilómetros por hora.
Este es el verano más cálido en España de la serie histórica, ha subrayado el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Rubén del Campo. En lo que va de verano en España se han vivido tres olas de calor, dos en el mes de julio, y los modelos meteorológicos advierten del inicio de una nueva ola de calor a partir del miércoles. Un fuerte "domo de calor" impulsará masas de aire africano que amenazan con despedir el mes superando otra vez los 40°C o 42°C en gran parte de la península.
Ello, unido a una vegetación abundante y seca, que actúa como combustible, propicia que aparezcan fuegos de tanta magnitud, intensos, rápidos e imprevisibles. Son los denominados incendios de sexta generación. Son fuegos de comportamiento extremo que liberan tanta energía que pueden alterar las condiciones atmosféricas de su entorno.
La enorme cantidad de calor liberada hace que el aire caliente, el humo y el vapor de agua asciendan con gran velocidad y formen grandes columnas convectivas. Estas pueden originar pirocúmulos e incluso nubes de tormenta asociadas al incendio. Si la columna pierde estabilidad o se desploma, puede generar fuertes rachas de viento y cambios bruscos en la dirección de las llamas. También puede lanzar brasas y material incandescente a kilómetros de distancia, provocando focos secundarios y abriendo nuevos frentes de manera casi simultánea.
Eso ha pasado en este incendio, que ha impedido a los equipos de extinción atacar directamente a las llamas. Hasta que eso es posible, solo se puede actuar por fuera de su perímetro para tratar de ralentizar su propagación, y antes del incendio para prevenir que este llegue a desencadenarse.