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Obituarios

Muere el exministro de Justicia socialista Enrique Múgica a los 88 años

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Muere el exministro Enrique Múgica a los 88 años

El exministro de Justicia socialista y ex Defensor del Pueblo Enrique Múgica ha muerto este viernes a los 88 años de edad por coronavirus, según ha confirmado Europa Press. 

En un tuit, el Partido Socialista alaba al político vasco como "un gran defensor de la democracia, jurista y político, precursor y una de las personalidades más relevantes del socialismo".

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también ha lamentando la muerte de Múgica, al quien ha definido en un tuit como "un referente socialista" que ha dejado un valioso legado a España.

"Un referente socialista, un hombre que dedicó toda su vida a defender la democracia y la libertad", señala el jefe del Ejecutivo en un mensaje en su cuenta la red social. Sánchez añade que su fallecimiento "nos deja una gran tristeza pero también el legado más valioso: un país mejor".

El expresidente del Gobierno Felipe González, quien confió a Múgica la cartera de Justicia en 1988, ha emitido un comunicado en el que ha descado su papel como "luchador por las libertades democráticas" y "compañero leal con el proyecto que representamos". González ha lamentado "su pérdida, particularmente en esta pandemia que nos afecta a todos". 

A la muerte de Múgica también se ha referido en Twitter el líder de la oposición, Pablo Casado, quien ha lamentado el fallecimiento de "un socialista con sentido de Estado", destacando su lucha contra el terrorismo de ETA como Ministro de Justicia y su defensa de la "Constitución ante el nacionalista" en su etapa como Defensor del Pueblo.

Por parte de Ciudadanos, su líder, Inés Arrimadas, ha lamentado el fallecimiento de Múgica, a quien en su cuenta de Twitter ha calificado de "servidor público con gran sentido de Estado y una admirable trayectoria de defensa de la libertad y de los principios constitucionales".

Actividad antifranquista

Enrique Múgica nació en San Sebastián el 20 de febrero 1932. Se formó y ejerció como abogado, iniciando su actividad política en 1953, inicialmente como afilliado del Partido Comunista. Su participación en la organización del 'Congreso Universitario de Escritores Jóvenes', que tuvo una importante influencia en los sucesores universitarios de febrero de 1956 llevó a su detención y encarceloamiento durante tres meses.

Posteriormente, su actividad política antifranquista le llevó de nuevo a la cárcel hasta un total de cuatro ocasiones, completando dos años y medio de prisión y un confinamiento.

Durante su estancia en la cárcel abandonó el PCE por discrepancias ideológicas, y se afilió al PSOE en 1963.

La Galería - Enrique Múgica - ver ahora
Transcripción completa

(Música de cabecera)

Enrique Múgica es un personaje

difícil de comprender en profundidad,

pero cuya apariencia es justo la contraria.

Pese a conocerle1 desde hace 40 años

y a creer que se ha logrado descifrarle,

uno siempre acaba rendido a la evidencia

de la imposibilidad metafísica de cuadrar su círculo.

Visceralmente vasco, visceralmente judío,

político y socialista,

es una persona entrañable

e inquietante por la firmeza de sus convicciones fundamentales.

Unas cuantas de las que no se apea caiga quien caiga.

Me estaba haciendo una reflexión sobre la política muy interesante.

Le pediré que la repita.

Cuando nosotros hacíamos política, primero hacíamos resistencia

y después, política.

Ya en la pretransición

naturalmente ejercíamos nuestras profesiones

y ya vivíamos y coexistíamos en el trabajo político

con el profesional del que vivimos.

En la actualidad contemplo con desagrado

que bastante gente

ha entrado en política

ha entrado en partidos burocratizados y jerarquizados.

Tratando de compatibilizar

sus ideas, que están en ese partido, con su modus vivendi.

La diferencia es fundamental, nosotros

tuvimos que dejar nuestras profesiones

para servir al pueblo como diputados o dirigentes políticos

y de algo teníamos que vivir. Vivíamos en política.

Ahora mucha gente trata de vivir de la política.

Usted empieza a vivir en política

desde los años 50.

Yo no vivía en política así.

Diríamos en resistencia, en los años 50.

Los últimos años de estudiante, la Universidad de Madrid,

entonces era una universidad central cuando realizamos

y dirigimos

junto con otros compañeros

los sucesos universitarios del 56.

Fue el primer movimiento amplio

contra la dictadura de los medios estudiantiles y culturales.

Después entré en la cárcel. Salí de la cárcel y naturalmente

comencé a trabajar como abogado.

Posteriormente, con Nicolás Redondo, con Rubial bajo el franquismo,

reorganizamos el Partido Socialista en los sectores que nos afectaban

aprovechando los fines de semana, porque vivíamos

de nuestro trabajo, yo como abogado.

Nicolás Redondo como empleado obrero naval.

Y Ramón como pequeño industrial.

Pequeño industrial que se manchaba sus manos en aceite en el trabajo.

Y vivíamos así.

Así empezamos a reconstruir un partido.

En relación con los amigos de Madrid.

Sobre todo Asturias, el resto del País Vasco,

de Barcelona.

de Andalucía ya estaban por ahí abajo trabajando

Felipe González y Alfonso Guerra, viviendo de su trabajo.

Pero hacían política, hacían resistencia.

Y así fuimos construyendo.

reconstruyendo el Partido Socialista paso a paso.

Usted previamente empezó en política

en el Partido Comunista de España. Estuve en el Partido Comunista.

Estuve 10 años.

En esos diez años visité la cárcel tres veces.

En total estuve tres años en la cárcel.

En períodos cortos en Madrid y en un periodo largo, de dos años,

en el penal de Burgos.

Después, en el penal de Burgos,

el año 63,

después de una reflexión

y ante los comportamientos que vi allí dije:

"Yo no puedo estar aquí".

En Europa Occidental, España se tendría que incorporar

a lo que entonces era el mercado común.

La clase trabajadora conseguía el estado del bienestar

a través de su combate en el seno de los partidos socialdemócratas.

Los partidos comunistas estaban congelados

en Europa Occidental.

Y estarían congelados en España si la clase trabajadora

y los intelectuales españoles seguían el mismo camino.

Se congelaría el partido comunista. Lo importante no era la congelación,

lo importante era el trabajo para conseguir metas

cada vez más amplias de libertad

para los trabajadores y todo el pueblo.

Entonces dejé el partido socialista,

y por medio de mi novia Tina, que es mi mujer hace 40 años,

afortunadamente, me puse en contacto

desde la cárcel con Ramón Rubial y con Toni Amat

y le dije mi propósito de entrar

en el Partido Socialista Obrero Español al salir de la misma.

¿Tenían claro que el franquismo caería

de una manera o de otra?

Estaba claro que el franquismo terminaría.

Como está claro que saldremos de la crisis actual.

Lo que pasa es que no sabemos cómo vamos a salir ahora

y entonces hacíamos reflexiones sobre la salida.

Pero esas reflexiones sí tenían una seguridad.

La España es una España de todos, de los vencedores y de los vencidos.

Los hijos de los vencedores y los vencidos

deben conjuntar sus esfuerzos por la recuperación democrática.

Usted fue elegido miembro de la ejecutiva del PSOE

ya en el congreso de Tolouse y después en Suresnes.

Sí, yo era miembro de la comisión ejecutiva

desde el año 1967.

Cuando los representantes de las agrupaciones y del interior,

y de un bar de Madrid que no recuerdo cuál es,

nos reunimos clandestinamente para elegir a los miembros

del interior de la comisión ejecutiva del PSOE.

El año 1967.

Después ya fue el año 69,

conocimos a los andaluces, a Felipe González y Alfonso Guerra,

también teníamos una relación constante con los asturianos,

y a partir de ahí se hizo lo que resultó luego.

Aquel partido, al que algunos genios le daban poco tiempo,

le daban poco tiempo,

y creían que iba a ser un partido minoritario,

esos genios olvidaban que tras 40 años de dictadura

a lo que el pueblo aspiraba era a la libertad.

Y el Partido Comunista, a pesar del eurocomunismo,

estaba contaminado por su subordinación constante

a la Unión Soviética.

Tenga en cuenta que el lema del Partido Socialista

para la campaña electoral de junio del 77

era: "Socialismo es libertad".

Mientras los comunistas decían: "Socialismo en libertad".

Quiere decirse que el socialismo es libertad siempre,

cuando se dice "en libertad" se admiten implícitamente períodos

en que el socialismo no era democrático.

El socialismo no era democrático.

Formó parte de la plataforma de Convergencia Democrática

y de la Platajunta.

Fue el representante de los socialistas allí.

Aquello fue importante,

permitió unirse a la oposición,

y permitió después encontrarse

con Adolfo Suárez y su partido.

Hay que tener un recuerdo a la figura

entrañable y rica para España de Adolfo Suárez,

y unos y otros sabíamos

que no se podía evolucionar en el franquismo.

Llegaría un momento en que debía producirse una ruptura

y llegamos entre unos y otros a la ruptura.

Fíjese qué contrasentido, pero qué realidad.

Ruptura pactada, ruptura negociada. Pero la ruptura pactada

es un oxímoron y sin embargo, ahí está.

Fue lo que reflejó el desarrollo de la democracia.

Y a partir de la transición

usted es elegido diputado en ocho legislaturas seguidas.

He sido 23 años diputado por Guipúzcoa.

Estaba en la lista por Guipúzcoa. En mi vida he sido 23 años diputado.

Mi vida política. La vida de resistencia, no.

La vida de resistencia abarca desde 1954.

Desde el 77, cuando arranca la vida política

he sido 23 años diputado por Guipúzcoa,

he sido casi tres años ministro de Justicia

y diez años Defensor del Pueblo.

¿Qué sucede cuando ustedes ven

que la cosa va muy deprisa y se deben incorporar

a la política?

Tenían su trabajo, eran abogados, ingenieros...

Deben dejarlo todo de pronto. Teníamos vocación política.

Vocación política de servicio.

No una de interés propio.

Dios mío, los socialistas, los comunistas, también.

¿Qué interés propio tenían?

Ellos van a la cárcel

y nosotros los incorporamos a la política.

Dejamos la resistencia,

cuando podemos mantenemos nuestro trabajo,

pero cuando hay que rehacer, que renovar,

reconstruir el partido socialista,

y después hacer política en el parlamento,

eso es lo que pedíamos hacer.

Eso es lo que pedimos siempre hacer. Por eso pasó lo que nos pasó.

Mi hermano, como todos los hombres honestos

luchadores por la paz, la libertad y la justicia,

estaba en el punto de mira de los terroristas.

Todos, todos estamos en el punto de mira de ETA.

Existan o no documentos, estén nuestros nombres

escritos o no en listas.

Y con ETA hemos de terminar y vamos a terminar.

-Bueno, quedo libre. Quedo libre.

¿Le cambió algo a usted cuando ETA asesinó a su hermano?

Mire usted,

yo he sido desde el Partido Socialista

siempre partidario del acuerdo con el PNV.

Del acuerdo con el PNV. Porque el PNV

estaba en la Platajunta.

Los vascos cuando vivíamos allí,

Nicolás Redondo y Ramón Rubial en Bilbao,

yo en San Sebastián...

Colaboramos con el PNV, habíamos organizado cosas comunes,

los "alderdis egunas",

los primeros de mayo en la clandestinidad,

la ilegalidad.

Cuando asesinaron a mi hermano,

lo asesinaron en las elecciones del 96.

Y yo continué

siendo partidario de acuerdos con el PNV.

Posteriormente creo que un acuerdo con el PNV

es bueno siempre que el PNV se acorde a sí mismo

con los principios constitucionales.

En ese toma y daca. Acuerdo con el PNV,

consenso con los principios constitucionales.

No esas tonterías de autodeterminación, etcétera.

Y respecto a ETA,

la muerte de mi hermano, que era mi mejor amigo,

fue un drama terrible para mí.

Dije entonces, con su cadáver aún caliente:

"Ni olvido ni perdono". Y sigo haciéndolo así.

Creo que con los terroristas

no hay que tener compasión.

Tenemos que hacer que en justicia paguen el mal que han hecho.

Esto no se trata de un consenso con los terroristas.

En Irlanda, tantas veces citada por ellos,

se llegó a un acuerdo

entre los nacionalistas irlandeses

y el Reino Unido.

En los problemas del Ulster.

Porque se mataban unos a otros,

porque las fuerzas de seguridad británicas

disparaban y mataban, pero también tenían armas

los nacionalistas y asesinaban y mataban.

Aquí no, aquí ha habido

unas víctimas y unos victimarios.

Unas víctimas

cuyas armas eran sus manos y su cerebro,

y los victimarios cuyas armas eran las que sabemos.

Por eso, lo que estoy contemplando ahora

me parece un profundo dolor.

Yo he sido ministro de Justicia.

Recuerdo que...

en mis tiempos de ministro llegó a España

una sentencia del Tribunal de Estrasburgo

diciendo que había que...

soltar a los asesinos de Bultó.

Le puedo decir que mientras fui ministro de Justicia,

los asesinos de Bultó no salieron de la cárcel.

Salieron luego.

¿Cómo pudo hacer eso?

Lo hice.

ETA continúa, muy disminuida.

Pero ahí tiene ETA

ahí tiene ETA a sus compañeros.

Legalizados en el Tribunal Constitucional.

Después de que el Supremo dijo que no se legalizase.

El Tribunal Constitucional lo legalizó por un voto.

Y están pisando la alfombra roja.

En las concejalías, Guipúzcoa, en los ayuntamientos vascos,

incluso en la Diputación General de Guipúzcoa

y en el ayuntamiento donostiarra, que tienen alcaldes

vinculados a ellos.

Y eso me parece grave.

Solo se puede hacer algo en cuanto ETA se disuelva.

Pero se están esperando como los judíos esperaban

en el desierto del Sinaí que Yahvé les alimentara.

Y les alimentó con el maná.

Parece que hay mucha gente, hay gente que espera

que ETA desaparezca y que cada comunicado

que se espera de ETA

mantiene que en este comunicado vendrá la desaparición de ETA.

Vendrá su disolución.

Vendrá que entregarán las armas. Lo que viene es la reafirmación

de sus principios.

Vemos al presidente de Sortu, partido legalizado,

diciendo que están de acuerdo con toda la historia,

con toda la historia de ETA porque se trataba de la defensa

de los grandes principios de una gran nación vasca.

Señor Múgica, usted es judío

y defiende contundentemente el estado de Israel.

Por supuesto.

Mi madre es judía, era judía.

Mi abuelo nació en Cracovia

y parte de la familia que quedaba en Cracovia,

mi bisabuela entonces con 90 años,

fue desplazada a las cámaras de gas por los nazis.

Por tanto,

yo soy víctima del terrorismo, pero también víctima del nazismo.

Por el asesinato de la familia que quedaba en Polonia.

Por tanto, defiendo a Israel.

Un gran escritor francés Maurice Blanchard

dijo lo siguiente:

"Estoy con Israel siempre,

estoy con Israel cuando sufre,

y estoy con Israel cuando sufre de hacer sufrir".

No está ni siquiera un poco con los palestinos.

Quiero decir que soy partidario de dos estados.

Estar con Israel siempre no significa

que no sea partidario de dos estados.

Soy partidario del estado de Israel como judío.

Y soy partidario de un estado palestino

como lo puede ser un demócrata.

Un estado judío, Israel. Un estado palestino,

con Jerusalén como capital de ambos estados.

Y ambos en fronteras seguras y garantizadas.

Creo que es lo que hay que hacer.

¿Por qué cree que le propuso el PP para Defensor del Pueblo

siendo usted diputado socialista?

No lo sé.

Porque yo siempre he pretendido

algo muy sencillo.

Desde las ideas propias de uno,

en el ejercicio de las mismas ser hombre de consenso con los demás.

Ser un hombre de la Constitución.

Ser uno de los que la hicieron.

La Constitución implicaba el consenso

y eso lo debieron de apreciar en el Partido Popular entonces

cuyo presidente era José María Aznar,

y con un acuerdo socialistas y populares

pensaron que sería

el hombre apropiado, el hombre de consenso,

para ser defensor del pueblo.

¿En la etapa de Defensor del Pueblo tuvo

más diferencias con el PSOE que con otros partidos?

No hubo muchas diferencias. Hubo las diferencias obligadas,

por el mandato constitucional y obligados

por lo que el Defensor del Pueblo debería hacer, por ejemplo,

sí hubo una diferencia importante cuando interpuse

ante el Tribunal Constitucional, legitimado por ello

en la Constitución y en la Ley Orgánica,

interpuse un recurso

contra el Estatuto de Cataluña.

A la postre se vio, visto lo que ha pasado,

que tenía razón.

De lo que se trata es de que esa sentencia se cumpla.

¿Cree que el recurso al Estatuto de Cataluña

le jubiló de la política? Me costó caro.

El problema, si uno cuando interviene

en hacer cosas según su conciencia

no lo hace, dejando la conciencia tirada sobre una mesa,

como usted comprenderá,

eso no es un ser humano con dignidad,

ni es un político con calidad.

Tengo la sensación de que desde la victoria del 82

mantiene con Felipe González una relación de amor-odio.

Los términos amor-odio

se expresan cuando se trata de una pareja.

Mejor, una relación de luces y sombras.

Sí, mejor.

De luces y sombras, realmente.

Pero esto ¿quién no lo ha tenido?

¿Quién no lo ha tenido?

Presénteme usted un incondicional absoluto,

pero dígame usted quién es este condicional

para que yo salga por esta puerta. Sea de cualquiera.

No quiero toparme nunca con un incondicional absoluto.

(CANTAN "LA INTERNACIONAL")

-El absoluto, es absoluto.

Hace que usted tenga que desprenderse

de la contemplación del personaje desde una perspectiva racional.

Y la perspectiva racional hay que mantenerla siempre.

¿Quiénes son sus amigos políticos?

Si puede darme nombres.

Hombre, Alfonso Guerra,

Martín Villa...

Tengo de todos los partidos.

¿Le hicieron mucho daño, señor Múgica,

los rumores sobre sus contactos previos al 23F,

previos al golpe de estado?

No me hicieron mucho daño.

La prueba es que después del 23F

no fui ministro en el primer gobierno socialista,

pero después sí.

Me llamó Felipe González y me dijo:

"Quiero que seas ministro de Justicia".

¿Cómo ministro de Justicia? Yo esperaba serlo de Cultura.

Y me dijo: Lo harás bien.

Y en el seno del partido

seguía perteneciendo a la ejecutiva.

Antes de ser ministro, siendo ministro,

y después de ser ministro, hasta el 94.

Conocí a Armada, pero jamás Armada

me dijo nada con relación a lo que después hizo.

Quizá la ligereza vino por algún acompañante mío,

en su conversación con Armada, en la comida de Lérida.

De algún compañero socialista

que fue bastante ligero.

Pero naturalmente no diré quién es.

"A esa famosa comida de Lleida

en casa del alcalde socialista Antoni Siurana

acudió acompañado del primer secretario del PSC, Joan Reventós.

Y allí se encontraron con el general Armada,

que era el gobernado militar".

A la edad que tengo, con lo que he vivido

a lo menos, lo cortés es decir lo que uno piensa.

Después podrán surgir voces en protesta, voces airadas.

Con la situación en que estoy, con la historia que tengo,

con las reflexiones que hago, me tienen sin cuidado

lo que opinen críticamente de mis palabras.

"Los golpes de la vida, alguno muy duro,

como el asesinato de su hermano a manos de ETA,

le han modulado el carácter.

Pero no se lo han cambiado.

Como que ha quedado claro en "La Galería".

Conversación con Enrique Múgica en estado puro".

La Galería - Enrique Múgica - ver ahora

Miembro de la Comisión Ejecutiva socialista desde 1967, en 1974 fue elegido secretario de Coordinación del PSOE en el Congreso de Suresnes y en representación de su partido, formó parte activa de la Plataforma de Convergencia Democrática (1974-76) y de la Coordinadora Democrática, órgano unitario de oposición al franquismo.

En el Congreso de 1976 y en el Extraordinario de septiembre de 1979 fue elegido secretario de Relaciones Políticas de la Ejecutiva Federal socialista.

Ministro de Justicia con González

En las primeras elecciones democráticas, del 1 de marzo de 1977, fue elegido diputado del PSOE por Guipúzcoa, renovando su escaño por el mismo partido y la misma circunscripción en los sucesivos comicios hasta el año 2000.

El 8 de julio de 1988, fue nombrado ministro de Justicia en el Gobierno de Felipe González, sustituyendo a Fernando Ledesma, ocupando el cargo hasta marzo de 1991. 

Múgica prometIendo su cargo como ministro de Justicia en 1989. EFE/jt

El 6 de febrero de 1996, en plena campaña para las elecciones generales del 3 de marzo, ETA asesinó a su hermano Fernado Múgica, también abogado y dirigente del Partido Socialista de Euskadi (PSE).

En las elecciones de marzo de 2000 volvió a ser elegido diputado socialista, pero fue propuesto por el PP para el cargo de Defensor del Pueblo y el 15 de junio de 2000 tomó posesión, tras obtener el apoyo del Parlamento. Abandonó por este nombramiento la militancia socialista y renunció a su escaño en el que fue sustituido por Elvira Cortajarena.

El 17 de octubre de 2006, en una iniciativa sin precedentes, la Mesa del Congreso acordó admitir a trámite una iniciativa parlamentaria de IU-ICV, para reprobar y pedir su cese como Defensor del Pueblo, por haber recurrido al Tribunal Constitucional el Estatuto catalán, el 19 de septiembre.

Dicha iniciativa fue rechazada en 2007 por la Comisión Mixta de Relaciones con el Defensor del Pueblo con el voto de PSOE, PP y CC.

El 30 de junio de 2010, coincidiendo con la expiración de su segundo mandato, cesó en el cargo y fue sustituido de forma interina por María Luisa Cava de Llano.

Además de su actividad política, Múgica ha publicado el libro Itinerario hacia la libertad y ha colaborado con frecuencia en los principales diarios españoles.

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