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Las crecientes tensiones comerciales pueden acabar con la recuperación económica mundial, según el BCE

  • El encarecimiento de importaciones elevaría los costes de producción
  • El poder de compra de los consumidores también se reduciría
  • Según el instituto europeo, EE.UU. sería la economía más perjudicada

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Sede del Banco Central Europeo en Fráncfort
El Banco Central Europeo advierte de que la política proteccionista de EE.UU. puede frenar la reactivación del comercio mundial. BORIS ROESSLER

El aumento de las tensiones comerciales -iniciadas por decisiones de EE.UU.- puede frustrar la actual recuperación económica global, al afectar a la inversión, el consumo y el empleo en todo el mundo, según se desprende de un artículo del último boletín económico del Banco Central Europeo (BCE), publicado este lunes (ver documento, en inglés).

El boletín del BCE advierte de que "una escalada significativa del riesgo de tensiones comerciales puede arruinar la recuperación actual del comercio y la actividad económica globales". En la misma línea se manifestó la semana pasada la Comisión Europea en sus previsiones de primavera.

Si Washington cumple sus amenazas y aumenta los aranceles a las importaciones de forma significativa, el efecto sería negativo para la economía mundial, pero sobre todo, para la economía estadounidense, según el artículo.

Los países y regiones con las relaciones comerciales más estrechas con EE.UU. serían los más afectados. Y entre ellos figura la Unión Europea.

Efectos para empresas y hogares

"En caso de un aumento global y generalizado de aranceles, el encarecimiento de las importaciones podría aumentar los costes de producción de las empresas y reducir el poder adquisitivo de los hogares", avisan los economistas del instituto emisor europeo.

Esto afectaría directamente al consumo, la inversión y el empleo. "Además, una escalada de las tensiones comerciales alimentaría la incertidumbre, llevando a los consumidores a aplazar decisiones de gasto y a las empresas a posponer inversiones", señala el boletín de mayo.

"Como respuesta a esa mayor incertidumbre, los inversores financieros podrían reducir también su exposición bursátil y su financiación del crédito, al tiempo que pedirían mayor compensación por asumir riesgos", lo que subiríra los intereses exigidos a los Estados por su deuda, según el BCE.

EE.UU., el origen de esas tensiones

"En las últimas semanas, ha resurgido el riesgo de un incremento de las tensiones comerciales, después de que la Administración estadounidense anunciara nuevos aranceles" al acero y el aluminio y amenazara con subidas de aranceles a productos chinos por valor de 50.000 millones de dólares, destaca el artículo, donde se recuerda que el periodo anterior a la crisis estuvo caracterizado por un fuerte aumento de la liberalización del comercio.

La Administración Trump ha establecido exenciones a esa primera tanda de tarifas arancelarias con países como Canadá, México, Brasil y Argentina y negocia en estos momentos con la Unión Europea.

Por su parte, China ha respondido que aumentará los aranceles a las importaciones estadounidenses por el mismo valor por el que las suyas se vean penalizadas.

Según el documento, "las tarifas anunciadas afectan sólo a una pequeña parte de el comercio de EE.UU. o del comercio mundial, y su impacto será posiblemente modesto".

"Sin embargo, los riesgos asociados a una escalada de tensiones comerciales y una marcha atrás más amplia de la globalización han crecido claramente. Esto podría afectar a las decisiones de inversión en todo el mundo, poniendo a prueba la resistencia de la situación actual del comercio global", advierte el documento.

Temor a un frenazo de la reactivación del comercio global

Entre 2012 y 2016, las importaciones mundiales aumentaron una media del 3% anual, menos de la mitad que en las dos décadas anteriores. Ese descenso no respondió al frenazo a la actividad económica derivado de la crisis, según el BCE, que recuerda que la desaceleración económica fue menor que la sufrida en los intercambios comerciales.

Las importaciones globales aumentaron más de un 5% en 2017, 1,5 puntos porcentuales más que entre 2011 y 2016. Así, el año pasado, el incremento de las importaciones superó al de la actividad económica por primera vez en tres años. Pero esa reactivación podría frenarse en seco con la aplicación generalizada de decisiones políticas proteccionistas.

El informe subraya que la recuperación de la inversión parece haber contribuido al reciente aumento del comercio global, y que la apertura del comercio también contribuyó a mejorar los estándares de vida.

Sin embargo, el Banco Central Europeo insiste en que el apoyo de la opinión pública mundial a la globalización ha disminuido en la última década y las reformas del comercio se han ralentizado.

Un incremento de un punto porcentual en la apertura del comercio tiende a subir los ingresos per cápita reales entre un 3% y un 5% a largo plazo, según cálculos citados en el artículo.

Los economistas del BCE añaden que "la integración de muchas economías emergentes en el comercio global, incluyendo su participación en las cadenas de valor global, ha sido un importante impulsor de la reducción de la pobreza".

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