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Los coches nuevos en Europa consumen un 42% más de lo que dice el fabricante

  • Eso supone un gasto adicional de 400 euros en combustible cada año
  • También implica mayores emisiones de dióxido de carbono

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El tráfico en la carretera Nacional III
El tráfico en la carretera Nacional III.

El consumo de combustible de los automóviles nuevos en Europa se sitúa de media un 42% por encima de lo indicado por el fabricante, según un estudio de la organización International Council on Clean Transportation (ICCT) publicado por los medios alemanes.

El mayor consumo supone no solo más costes para los conductores sino también una mayor carga para el medio ambiente debido a las emisiones de CO2, señala la investigación.

El director del ICCT para Europa, Peter Mock, afirmó que esos datos suponen que "la brecha entre el consumo oficial y el efectivo en Europa es más alta que nunca" y recordó que hace diez años la diferencia entre lo indicado por los fabricantes y las mediciones reales era del 15%.

Desde 2001 la cifra se ha cuadruplicado, lo que supone cerca de 400 euros al año en costes adicionales de carburante para los usuarios y que, como resultado, menos de la mitad de las reducciones sobre el papel de CO2 se han llevado a la práctica, según el estudio.

Diferencia entre emisiones de dióxido de carbono declaradas y reales

Diferencia entre emisiones de dióxido de carbono declaradas y reales. ICCT

La brecha crece más en Europa

Diferencias similares entre los valores oficiales y los reales existen también en China, Japón y Estados Unidos, aunque Mock resaltó que Europa ha experimentado "el mayor incremento de la brecha" desde 2001. Cuando se publicó por primera vez el estudio en 2013 la diferencia entre el consumo oficial y el real era del 25%.

Una de las causas de la desigualdad de valores reside en que el consumo indicado por los fabricantes se mide en laboratorios y no en conducción real. Desde el pasado septiembre se han endurecido las normas para los test de laboratorio de los fabricantes por lo que el ICCT espera que la diferencia entre los datos reales y oficiales se puedan reducir a la mitad.

"Sería importante que a nivel europeo se introdujeran de una vez posibilidades de sanción para poder castigar a las compañías que efectúan trucos y proporcionan datos falsos", dijo Mock.

El ICCT es una organización de investigación no gubernamental que ayudó a destapar el escándalo de la manipulación de emisiones de los vehículos diésel de Volkswagen hace dos años.

Para el estudio sobre el consumo de carburante se analizaron datos de más de 1,1 millones de vehículos de ocho países europeos, entre ellos España.